Este es un libro para nostálgicos de Japón, pero también para todos esos que nunca han estado y que sienten que se van a encontrar en casa cuando lo pisen. Esa nostalgia por algo que aún desconoces pero que has visto tanto en fotos, en cine, en anime, que te es familiar. Es un libro para pasear por el Tokio más tradicional, más retro, más anclado en el pasado. Ese Tokio fantástico que por desgracia, se va perdiendo.
En Comercios de Tokio podemos encontrar acuarelas de pequeños establecimientos que se encuentran embutidos entre los edificios de la gran urbe. Los que hemos estado incluso podemos reconocer algunos emblemáticos y viajar cerrando muy fuerte los ojos, y los que no hayan estado, pueden preparar un mapa para reconocerlos cuando los tengan delante. Porque además, este libro incluye un mapa de la ciudad en el que situar cada lugar, y eso me encanta.
Y me diréis: “entonces, ¿es un simple libro de acuarelas?”. No, por supuesto que no, es mucho más, porque el autor, un ilustrador polaco residente en Enoshima y que lleva años trabajando en Japón, nos habla en esta edición bilingüe de cada uno de los establecimientos aportando curiosidades sobre la arquitectura y la cultura japonesa. Detalles adornados con sus experiencias personales que nos teletransportan a cada tienda, a cada cafetería.
Cuando lo estaba leyendo pensaba que es uno de esos libros sobre los que volver a curiosear una y otra vez, que si tienes en la biblioteca, disfrutas ojeando y releyendo. Incluso diría que es uno de esos libros que prestaría a algún amigo antes de su primer viaje al país nipón, porque estas páginas son un canto al paisaje urbano japonés que a veces pasa tan desapercibido en detrimento de los grandes edificios, de los miles de neones, de los famosos cruces repletos de gente. Y es que, llamadme romántica, pero a mí estos pequeños establecimientos con décadas de historia que puedes encontrar en cada callecita, me robaron muy fuerte el corazón.