Por destino o casualidad llegó esta novela a mis manos. Y, he de admitir que, desde que la empecé no pude parar de leerla.
No es que haya leído mucho de Paulo Coelho, a penas dos o tres libros, pero tengo claro que ésta es su obra más representativa y autobiográfica.
Narrada en tercera persona, y a modo de relato, encontramos una historia que nos hace viajar desde Ámsterdam hasta Katmandú permitiendo al lector conocer a un Coelho más maduro e intimista que nos intenta transmitir quién es él o, mejor dicho, cómo ha llegado a ser quién es.
La pluma del autor mantiene su línea; es ligera, amena, con las descripciones necesarias para permitir que el lector haga su esfuerzo y complete la narración con el poder de su imaginación.
Unidos por un viaje común en un Magic Bus, los personajes son presentados de forma paulatina. Cada uno relata o recuerda detalladamente su historia y el motivo que le hace encontrarse allí, de tal modo que el lector es capaz de comprender las infinidad de vidas que existe y el valor igualitario de las mismas, (pues a fin de cuentas todos los seres humanos somos similares en cuanto a naturaleza y buscamos la misma conexión con el mundo, así como la felicidad plena).
Cada personaje tiene una personalidad única y una historia que impacta.
Quisiera destacar las figuras de Karla y Paulo, los protagonistas por excelencia.
Karla es una joven independiente, fuerte, libre, y adelantada a su tiempo. Una mujer que ha vivido demasiado pero que no ha conseguido sentir `el amor´.
Es un personaje que evoluciona muchísimo a lo largo de la novela y por la que llegas a sentir un gran cariño.
Paulo es un hombre reservado, sensible, intrépido y aventurero que busca experiencias y encontrar su propia identidad. A través de él descubres un mundo completamente diferente, lleno de luz.
Es un personaje que sorprende, no sólo con los acontecimientos y las situaciones en las que se ve involucrado sino por la forma en que piensa y decide actuar.
Me ha encantado la forma en que Coelho consigue transportar al lector a otro tiempo, a otra generación y a otra forma de comprender la vida. A través de sus propias reflexiones, de sabias palabras de maestros como Rumi y de la música que se menciona ayuda a reflexionar y sacar el lado más espiritual trasladándote a aquel entorno y vida.
Otro aspecto que me ha sorprendido gratamente es la cantidad de información histórica que aprendes en relación con la época. Tales como la política internacional que existía en relación a los turistas, las leyes entorno a las drogas, las opiniones que se tenía de la vida bohemia en contraposición con lo que se vivía en realidad...
Por otro lado, no hay muchos aspectos negativos a destacar, quizás me ha faltado un final un poco más cerrado, aunque no por ello me ha desagradado. Creo que es emotivo y te deja el corazón encogido y anhelante.
En definitiva es una novela llena de luz, de aventura, experiencias y la forma en que cada uno tiene de encontrarse a sí mismo.
Para sus fieles seguidores destacar que en ella se puede encontrar retazos de sus novelas anteriores y quizás una explicación a pequeños fragmentos de ellas.