Es un gran libro, que critica toda esa cultura centrada en la búsqueda del bienestar y la perfección humana. En la introducción ya los autores nos hablan sobre contratos de bienestar que hay en las universidades, en los que se busca crear un estudiante de pensamiento recto y saneado. Por lo que ahora hay una exigencia moral en torno al bienestar, esta última palabra ahora está en muchos aspectos de nuestra vida desde la nutrición hasta el ejercicio por lo que el bienestar se convierte en una ideología en la que convierte el cuerpo en una mercancía, el bienestar a su vez, se vuelven una obligación moral, en la que todos deben ser felices o serán rechazados, en últimas, todo lo que hacemos en nuestra vida tendrá como objetivo nuestro bienestar según esta nueva ideología.
El primer capítulo es sobre el mundo del coaching, en el que cualquier persona puede hacerlo así no tenga una titulación, la idea de esto, es que las personas que acceden a estos maestros puedan desbloquear un supuesto poder oculto interior, es esa idea de desbloquear tú yo interior, una idea nociva en la que siempre debemos estar mejor y alcanzar más objetivos, una mirada fija hacia adentro, siempre está la esperanza de que hay una mejor versión de nosotros mismos o si hay una búsqueda por la perfección, pero en esa búsqueda dejamos de lado, amigos y familiares que son importantes para nuestra salud mental. El coaching hace que nos culpemos a nosotros mismos de todo, nos hace pensar que todo se puede lograr por medio de la fuerza de voluntad, no se hacen sentir mal pensando que podemos hacerlo mucho mejor.
Por otra parte, existe el ideal del humano perfecto, sin que se tenga en cuenta el contexto, por ejemplo en el ámbito laboral nos obligan a sonreír pese a las malas condiciones laborales que tengamos, en el ámbito laboral también se aplica la atención plena, pero como lo demuestran los autores aún falta mucha investigación en torno a sus beneficios, pero la atención plena no es la solución para todo, el capitalismo ha utilizado la atención plena, ya que hace cargar al individuo de la responsabilidad y no al contexto.
El segundo capítulo gira en torno hacia la salud física donde se busca tener mucha más energía para hacer más productivos, incluso ahora es mal visto el dormir porque mientras lo hacemos no somos productivos, en las grandes empresas ahora se busca mejorar la imagen corporal muchos se han incorporado en el mundo laboral el hacer ejercicio, puesto que genera una imagen del trabajador atlético y productivo, por ello ahora se desdibuja el plano laboral y físico. En el ámbito de las dietas, tenemos que Estas son muy estrictas, al punto de que las personas se regulan mucho y se vigilan también, las dietas lo que nos hacen es sentirnos culpables, puesto que las personas con sobrepeso son mal vistas ante la sociedad, el problema es que si bien una mejor alimentación nos puede ayudar no soluciona muchos problemas sociales o educativos, por ejemplo.
El tercer capítulo es sobre la doctrina de la felicidad, el pensamiento positivo combinados y elementos la responsabilidad individual y el pensamiento mágico de que se puede hacer cualquier cosa, se piensa que la felicidad lo es todo, pero muchas veces las personas no cuentan con un buen hogar o con un buen empleo, importantes para alcanzar la supuesta felicidad, hay que tener muy presente las condiciones materiales para lograr la felicidad cosa que muchos de los gurús de la psicología positiva no tienen en cuenta, puesto que se centran en que la felicidad viene desde el interior, los autores sostienen que no hay que preguntarnos si somos felices, puesto que la felicidad es esquiva y frágil llega cuando menos no lo esperaba, y es que es difícil ser feliz en un estado sin bienestar, se desvía la atención a cuestiones sociopolíticas al centrarnos tanto en cómo medir la felicidad, no todo es responsabilidad de nosotros para lograr la felicidad, muchas personas viven en una burbuja de privilegios olvidando que no todas las personas pueden lograr la felicidad, puesto que carecen de los medios materiales, en últimas cuanto más buscamos nuestra felicidad y bienestar, más sufrimos.
El cuarto capítulo empieza con los recortes en el subsidio a las personas desempleadas, se les dice a estos últimos que deben siempre ser optimistas y se les achaca la culpa de no encontrar empleo, se les dice a estos desempleados que se miren hacia adentro más no tienen en cuenta los hombres que es el mercado laboral, la culpa no es del sistema económico, sino el que busca empleo, unas ideas muy nocivas, puesto que incluso a las personas desempleadas con depresión se les pide que finjan felicidad. A las personas en desempleo también se les dice que deben mejorar en cualquier aspecto de su vida no importa el que sea, las empresas ahora hacen seguimiento de todos nuestros datos como si fuéramos simples mercancías con el objetivo de mejorar nuestra productividad, es así que parece que lo humano estuviera en constante mejora. Pero el autor termina citando a Bauman, donde no todos tenemos los mismos medios para elegir, ya que no todas las personas tienen las mismas oportunidades.
Algo curioso del bienestar es que la enfermedad se muestra como una vía de escape para las demandas de trabajo, mientras estamos enfermos no hacemos nada algo importante para desconectarnos y pensar, es decir que se está intentando reivindicar la idea de no hacer nada algo que es mal visto por la sociedad capitalista donde a todo momento debemos ser productivos e inclusive esa obsesión por el bienestar ha generado movimientos que rechazan la cultura del bienestar. A manera de conclusión la alegría debe estar acompañada de otras personas, está llega de manera inesperada, nuevamente los autores nos recuerdan que el siempre intentar buscar el bienestar nos hace sentir más frustrados no debemos obsesionarnos con la búsqueda de la perfección en todos nuestros aspectos, la felicidad nunca debe ser nuestro destino, y aunque se nos ha vendido de que nunca debemos mostrarnos débiles e impotentes, no tiene nada de malo avergonzarse por aquellos defectos de nosotros, puesto que nosotros oscilamos en una dualidad que se resume entre felicidad y tristeza.