Tantos lobos nos trae cuatro relatos breves en los que la pareja de guardias civiles más famosa de la literatura, Bevilacqua y Chamorro, se enfrentan a cuatro espeluznantes crímenes porque aunque los tiempos cambian, lo cierto es que los lobos siguen amenazando ahí afuera.
Crímenes con el nexo común de que las víctimas son muy vulnerables, adolescentes o niñas. Unas Caperucitas de las que, puede que por su propia vulnerabilidad, el malvado lobo se aprovecha. El daño está hecho, pero siempre habrá gente como Bevilacqua y Chamorro, como esos policías que siguen mostrando que en Caperucita no está sola en el bosque.
Temas actuales, pegados a la tierra y a la realidad del día a día, redes sociales, acoso escolar, violencia de género… sobre los que con su acidez e ironía no dejará de reflexionar el amigo Vila. Un Vila que posiblemente no se sienta cómodo con estas investigaciones en las que hay que revolver entre tanto perfil, tantos amigos y tantos likes, pero Vila lleva mucha mili a sus espaldas, es perro viejo y aunque siempre es un trago duro enfrentarse a un caso como estos, hablar con esos padres destrozados, revolver entre mierda y basura, sabe que debe cumplir con su obligación para hacer de este mundo un lugar más seguro. Vila se nos va haciendo mayor, no se termina de acostumbrar a esas indumentarias que ahora gastan los jóvenes, se le escapan esos nombres que antes solo se le podía a un perro porque los de personas eran los que eran, aunque afortunadamente siempre tiene a su lado a su alter-ego, Virginia, impertérrita e imperturbable, en buena parte porque siempre tuvo a su lado al mejor maestro.
Me ha sorprendido la poca difusión que se ha dado a este libro de Lorenzo Silva que tengo la sensación de que ha pasado un tanto desapercibido dentro de los ambientes literarios, puede que al tratarse de la recopilación de cuatro relatos cortos no se haya querido hacer tanto enfasis en su lanzamiento y promoción, o que incluso se le pueda considerar un libro menor, pero no me cabe ninguna duda de que los seguidores de Vila y Chamorro volverán a disfrutar con un libro que se lee prácticamente de una sentada.