Leído hoy en un rato a la mañana, mientras el ordenador estaba grabando un texto leído por el Chrome, y en otro rato a la tarde mientras cuidaba a las tías; aunque llevaba días mentalizándome para leerlo (me ha ayudado hablar de él ayer con Cortés). Muy bueno, es bueno tener estos recordatorios de vez en cuando, además tan sintético y con ejemplos tan interesantes, y aunque sea duro confirmar que últimamente me estoy esforzando demasiado poco; aunque estas autoayudiqueces son una visión parcial en mi sangrante experiencia, y no porque adolezca de la clásica omisión y falta de partido de las cuestiones existenciales-religiosas. Yo añadiría a sus consejos explicitar la centralidad absoluta del interés propio legítimo, que todas las emociones, comparaciones, etc. deben servir a un propósito y alguna cosa más que ahora no recuerdo; aunque la verdad es que muy apropiado e interesante por cosas que comenta de anotar las cosas porque si no las olvidas, o (leñe, he olvidado lo segundo, con lo bueno que era; también está bien lo de no abarcar demasiado, pero eso es más típico).
Sin embargo, también adolece de otro convencionalismo propio, que es que es perfectamente posible, y de hecho muchos lo hemos experimentado a menudo, que unas personas sean bastante mejores en la mayoría de facetas y en cómputo general a otras. Decir o insinuar o dar a entender lo contrario es deshonesto, mágico, contrafáctico y maternil. Eso me recuerda a la parida de que no existen las razas humanas. También es importante en la vida cómo vayan las cuestiones comunitarias, nacionales, transnacionales y geopolíticas, aunque eso (convenientemente) excede el alcance del libro. También es a reseñar que ni todos los esfuerzos humanos pueden con muy diversa gama de circunstancias que nos pueden tocar y que nos superan absolutamente. En ese sentido, hay que darse cuenta de que en último término estamos en manos de Dios (aunque el libro diga muchas cosas sensatas que me han recordado constantemente a los libros sapienciales de la Biblia, y que san Pablo y los demás apóstoles y el Señor respaldaron y respaldan). También hay que tener cuidado con los esfuerzos deportivos (y no deportivos), máxime en alguien con mi condición de fragilidad patológica y infestación de lesiones de cierta consideración, aunque ya dice el libro que todo con moderación y no enfatiza el esfuerzo desatado como gurús varios de internet.
Llamativo lo bueno y actual para ser de 1990. Muy bien, hoteles NH, que lo regalásteis.
Todo el libro imaginándome a la mujer de la portada diciendo las cosas, aunque haciendo un esfuerzo mental sabía que el autor en realidad es el anglo que indica en la portada.
Pena que la portada (y el título) no esté bien en Goodreads, aunque casi que paso de decirles que lo pongan bien después de lo de la última vez; aunque eso va en contra de las enseñanzas del libro, probablemente...
Importante también lo de no juntarte con gente indisciplinada y que te distrae de tus objetivos y te pone tentaciones; ¡y lo de hacer primero el trabajo! Y tantas cosas que dice, en realidad.
Yo añadiría la utilidad de que la cabeza esté trabajando y calculando escenarios la mayor parte del tiempo, sin prisa pero sin pausa. Que nuestro cerebro trabaje y procese para nosotros. Y salirse del tiesto si hace falta, no condicionar demasiado nuestros propósitos por opiniones ajenas, inercias y convencionalismos absurdos o caducos.