El tío Sandró es un personaje simpático, un abjasio inquieto, cínico, inteligente, pícaro, cuentista, pero sobre todo, perspicaz y carismático. Por este motivo la obra gira en torno a personajes que, o bien reproducen las vivencias que el propio tío Sandró les contó, o cuentan su propia experiencia; o las peripecias de otros personajes que guardan parentesco o algún tipo de vínculo o relación con aquel.
Fazil Iskander, al igual que hizo Mijail Sholojov en su Don apacible, nos expone dos realidades: el mundo que precede al régimen soviético y el soviético. Nos relatan dos realidades, la tradición del mundo zarista y la vida de aquella época frente al cambio impuesto por el realismo soviético, aunque en ocasiones resultará surrealista. La añoranza de un pasado que fue mejor, donde el príncipe de Oldemburgo no es ni más ni menos que un hombre idealista y de sentimientos débiles, a quién uno se lo puede meter en el bolsillo con simpáticos cumplidos... Que nada tiene que ver con el peligro que supone hacer eso mismo frente a un Stalin y su camarilla de burócratas. El mundo de ayer, de una aldea abjasia donde el modelo familiar preservaba un modo de vida que, si bien no estaba exento de errores, nada tenía que envidiar a las ciudades que se alimentaban del éxodo rural y, según avanza el libro, deforman al individuo, lo desarraigan y le hacen caer en los vicios y placeres inmediatos.
Personalmente es un libro que recomiendo para los interesados en el Cáucaso en general y Abjasia en particular. Para el lector al que le gusta la historia y literatura rusas, este tomo de algo más de 800 páginas (es una selección de algunos de los relatos que conforman una obra más extensa todavía), es un interesante retrato de una época, si Iskander fue censurado por el régimen soviético, personalmente considero que no se debe tanto a la crítica que le hace a Stalin, el cual fue bastante denostado por su sucesor, sino porque expone las vergüenzas de todo un régimen. Considero que la crítica más devastadora y mordaz que se realiza en esta obra está escrita de una forma aséptica, depende del propio lector entender la dimensión del mensaje, vamos con un ejemplo: cuando un artículo de periódico expone que los abjasios son un pueblo que llegó a las tierras que habitan hace menos de 3 siglos, estalla el pánico, pues aquellas gentes sí sabían leer entre líneas y veían en aquel endeble papel cómo se preparaba la alfombra roja para una inminente deportación en masa.
En definitiva, una obra que exhala la añoranza de un pasado que ya no volverá. La melancolía de un mundo mágico, de la belleza auténtica, de lo absoluto frente a lo absurdo del presente. La edición de Automática es muy buena, está dotada de un abanico de notas a pie de página más que necesarias que nos aportan tanto antecedentes históricos, explicaciones, como definiciones. Y si algo tiene especialmente bueno este libro, es que con alguna palabra nueva te irás al acabar su lectura.
*En el último relato aparecen en escena dos leñadores "hutsules", cosa que me gana y lo tenía que dejar reflejado por aquí.*