Descubrí "La Guerra Interminable" picoteando libros al azar durante una tarde lluviosa en la biblioteca pública, y acabé leyendo los 3 tomos del tirón.
Historia cruda, sin edulcoramientos ni artificios, sobre los horrores de la guerra pero, más que nada, sobre el sinsentido que la acompaña. El mensaje es duro, da igual la época (edad antigua, siglo XX o el futuro tecnológico), y el lugar (antigua Roma, Vietnam o la constelación de Tauro), que al final los que se matan son simples peones en el tablero de ajedrez de alguien, y ese alguien puede que ni siquiera tenga objetivos claros o estos son turbios. Me parece muy acertada la visión en primera persona de un tipo tan interesante como inteligente (Mandella), que es consciente casi desde los principios en los "entrenamientos" de Charon, de lo absurdo del sacrificio de toda esa generación de jóvenes, en aras de objetivos incomprensibles e intereses mundanos, envueltos en patriotismos exacerbados (aunque esta guerra sea en nombre del planeta Tierra). Me resultó muy impactante que personas pacíficas, inteligentes y racionales, puestas en ese contexto de presión ante la muerte inminente, pudieran ser capaces de desempeñarse con extrema crueldad, para después, si sobrevivían, tener que coexistir con el recuerdo de sus actos. Otro detalle que da idea del realismo (dentro del marco de la ciencia ficción) con que se cuenta aquí la guerra, es que la mayor parte del tiempo lo pasan esperando, y el autor incide en lo exasperantes que son esas esperas, esos tiempos vacíos, que no se reflejan normalmente en las obras bélicas, que suelen ser sucesiones de batallas, y además muchas veces blanqueadas de épica y maniqueísmo, una épica que estoy seguro no reconocería ningún soldado veterano real.
Es un relato muy humano, se nota que Haldeman se vació, y quizá así pudo exorcizar en parte sus demonios. Esa sinceridad que denota el texto lo hace más conmovedor. Porque, batallas y premisas tecnológicas aparte, las motivaciones de Mandella y Potter son al final tan humanas que no puede uno por menos de empatizar y conmoverse, y eso es, en suma, lo que buscamos en un libro, una peli, o una canción, el que despierte sentimientos internos en nosotros. Cuando una obra lo consigue, buscamos de nuevo esa sensación en otras, y no es tan fácil que se logre, por eso con el tiempo nos volvemos cada vez más críticos.
He vuelto varias veces a lo largo de los años a Charon, a empezar otra vez con ese grupo de reclutas de lo más granado de la sociedad, disfrutando de la historia a pesar de conocer el destino que les espera. Aunque no me colma del todo el estilo de Marvano, sí creo que consigue transmitir la desolación e inmensidad del espacio en las escenas de batalla.