Continúa la colección mensual Relatos terroríficos, destinada a conformar toda una biblioteca integrada por las historias que han hecho a Junji Ito merecedor de la etiqueta de maestro del terror. En esta ocasión, nos adentraremos en cuatro relatos que exploran la fascinación del autor por las personas aparentemente normales con características insólitas.
Junji Itō (Japanese: 伊藤潤二, Ito Junji) is a Japanese cartoonist and illustrator, best known for his horror manga. Ito was born in Gifu Prefecture, Japan in 1963. He was inspired to make art from a young age by his older sister's drawing and Kazuo Umezu's horror comics. Until the early 1990s he worked as a dental technician, while making comics as a side job. By the time he turned into a full time mangaka, Ito was already an acclaimed horror artists. His comics are celebrated for their finely depicted body horrors, while also retaining some elements of psychological horror and erotism. Although he mostly produces short stories, Ito is best known for his longer comic series: Tomie (1987-2000), about a beautiful high school girl who inspires her admirers to commit atrocities; Uzumaki (1998-1999), set in a town cursed with spiral patterns; Gyo (2001-2002), featuring a horde of metal-legged undead fishes. Tomie and Uzumaki in particular have been adapted multiple times in live-action and animation.
Segundo tomo recopilatorio de las historias cortas de Junji Ito, maestro del cómic de terror. Las historias son imaginativas, grotescas, perturbadoras y enfermizas. El dibujo, en blanco y negro, es de trazo limpio, excepto en el primer relato, que es un tanto más grueso.
Estos son los cuatro relatos incluidos:
-Bio House. (***) Una joven secretaria es invitada por su jefe a un “suculento” banquete. -La ladrona de caras. (****) Un estudiante tiene la facultad de copiar a la persona que desea. -La guarida del demonio del sueño. (****) Un joven novelista solicita la ayuda de una amiga para que le vigile y no le deje dormir, ya que su otro yo quiere salir de los sueños. -La mente de un padre. (***) Familia con padre tiránico e hijos que se van suicidando misteriosamente.
Me dio muchísima nostalgia este volumen porque aparecen dos historias que ya había leído el 2011 durante el Gran Paro de ese año. En ese entonces tenía 14, y ya han pasado 8 años, pero Junji Ito sigue asustándome y encantándome como siempre. (Me propuse que, terminando todos los manga que ya tengo en casa, comenzaré a comprar los otros tomos de esta colección; deséenme suerte y estabilidad económica para lograrlo.)
También los grandes maestros fueron principiantes. Algo tan obvio, tan de cajón, es algo que solemos olvidar. Especialmente cuando nosotros también creamos. No por nada, el maestro siempre aparece como una figura de sapiencia, alguien que no comete fallos: es la imagen, paternal y endiosada, de todo aquello que se debe hacer en el arte. Pero con todo, ellos también tuvieron que aprender en su momento. Y, en ocasiones, al revisar sus obras de juventud es posible apreciar ya todo aquello por lo cual llegarían a ser grandes maestros.
Con un dibujo menos elegante, menos depurado, Relatos terroríficos II nos deja ver al Junji Ito menos refinado. Algo que se hace evidente según abrimos el tomo.
Bio House, aun teniendo algunas de las clásicas claves de Ito —sus figuras lánguidas, sus premisas desconcertantes, su ritmo endiablado—, está más próximo del gore de Hideshi Hino que de su terror metafísico. Todo el horror proviene de la sangre, de los insectos, de la tensión artificial creada a partir de jump scares resueltos con más gracia de la habitual en un contexto oscuro y opresivo. Todo ello con un estilo tosco, aún no tan refinado como el actual Ito, pero que ya apuntaba maneras.
Por contraposición, La ladrona de caras ya es puro Ito. Con una premisa desconcertante —una chica que, por algún motivo, es capaz de imitar los rostros de aquellos que le rodean— con muchos circunloquios y clausulas ocultas, desarrolla una historia relativamente larga, de pulso envidiable, en que todas las piezas van encajando lentamente en un puzzle enfermizo y extraño donde nunca se acaba resolviendo el misterio. Porque el conflicto no es la chica. El conflicto radica en la protagonista, una matona que acaba en un nuevo instituto y que sufrirá los intentos de robo de identidad de esa muchacha (que bien podría no tener nada de muchacha) que sólo desea, como todos, ser amada.
Aunque aquí el dibujo y la narrativa ya son las propias del autor, todavía no es de la elegancia y sutilidad de obras posteriores. Pero incluso así, sigue siendo un relato brillante.
No será hasta La guarida del demonio del sueño donde empezará a coquetear con ese refinamiento. Con un uso expresivo de la línea y un diseño de personajes próximo al que podríamos encontrar en obras como Tomie, resulta prodigioso la soltura con el que desarrolla una idea pequeña, rayano lo absurdo, donde sigue explorando los límites del amor y el ser amado.
Para acabar, La mente de un padre puede ser leído como el cierre de esta evolución primeriza de Ito. Con el arte y el diseño al que nos tiene acostumbrados, con una historia con vaivenes que profundiza de forma sutil en una idea de fondo absolutamente desquiciada, su único problema es que, en el plano narrativo, Ito insiste aquí en sobrexplicar lo ocurrido cuando, en sus mejores historias, lo que mejor hace es lo contrario: no explicar, dejar en el aire, permitir que sea el lector quien, jugando con las pequeñas pistas que ha ido dejando por el camino, decida cuáles son los detalles exactos de todo lo acontecido.
Con todo, es otro ejemplo más del enorme talento de Ito. Si en sus mejores momentos es brillante más allá del genio humano, en los peores resulta ser como mínimo solvente si es que no, en la mayoría de los casos, directamente inteligente, preciso y muy consciente de lo que hace.
No se puede decir nada mejor de un artista. Que no sólo es bueno al alcanzar la madurez, sino que también lo fue durante su etapa formativa. Pero, ¿acaso no es inevitable que el que llega a maestro fuera un aprendiz que supiera mirar y crearse su propia personalidad?
La editorial ECC nos trae una nueva entrega de relatos cortos y autoconclusivos del mangaka Junji Ito (Uzumaki, Tomie...) y en esta segunda parte volvemos a encontrar lo que hace de este japonés uno de los maestros del terror moderno.
Esta colección se compone de:
Bio House es un puro delirio, digno de una pesadilla. Un jefe se lleva a su secretaria a su futurista hogar para cenar... insectos y otros seres desagradables... o sus fluidos. Es la filia de este oscuro ente capitalista y la joven, pese a que intenta fingir, no resiste más el experimento cuando le ofrecen un vaso de... sangre. Una interesante metáfora del capitalismo, el vampirismo (¿Drácula sigue invitando tanto tiempo después?) y las relaciones de dependencia que conduce a un final que, aunque recuerda a la serie b, también nos hace pensar en personajes como la Novia de Kill Bill. Uno siempre puede elegir cómo terminar su historia.
La ladrona de caras es una historia curiosa que, aunque sufre en su remate, nos plantea la duda de la identidad y de cómo otros pueden alimentarse de nuestra imagen y quiénes somos. A través de un extraño ser que toma (o roba) la apariencia de otros, nos preguntamos qué nos diferencia de los demás cuando somos incapaces de darnos a conocer, de nuestro miedo por ser igual a otros y, por supuesto, por lo complicado que es para un adolescente decidir quién es... O quizás soy yo, que me gusta darle explicaciones de Freud barato a estas historias.
La guarida del demonio del sueño se ha convertido en mi favorita. Lo confieso. Será porque me toca de cerca. Trata sobre un escritor que no quiere dormir, porque hay un ser en sus sueños que está intentando escapar y el autor sabe que, muy pronto, esa criatura lo logrará si él se queda dormido... Una amiga intentará evitar que ocurra ese dramático final, pero ¿qué puede hacer contra Morfeo? El propio escritor reconoce que está vacío por dentro desde hace mucho tiempo, que ese es el motivo por el que escribe, y por el que ese monstruoso ser onírico está a punto de escapar a nuestra realidad. Una hermosísima metáfora con forma de historia de terror.
La mente de un padre es la historia más larga del volumen y trata sobre un autoritario progenitor y unos hijos que viven bajo su dictadura. Recordemos que la familia es uno de los fetiches de Ito. Varios de los hijos, incapaces de continuar adelante con unas vidas controladas por su padre, deciden suicidarse. Un amigo de la hermana pequeña decide descubrir qué lleva a estos hermanos a este terrible final. En realidad, es una fábula (o una alegoría) sobre el trauma de un padre y sus hijos por el control entre generaciones y los demonios de los que se rodea una familia.
En conclusión, otra buena colección de historias entretenidas donde Junji Ito nos demuestra por qué se ha ganado su nombre dentro del podio de los autores de terror y horror modernos. Sí, a veces es partidario del gore, lo escatológico y lo extraño, pero, a menudo, tras el impacto inicial, subyace una moraleja importante y es, por eso, por lo que nunca olvidamos sus obras.
Como son tan cortos se leen en nada. Y a eso sumar que Ito absorbe con sus historias de tal modo que no se pueden dejar a medias ni siquiera para reposar.
En este tomo hay cuatro historias de terror. La primera, «Bio House», es la más gore y funciona a base de dar sangraza (cosa que conmigo no va mucho). Los otros tres relatos son mejores para mi gusto, con ideas muy buenas («La ladrona de caras» y «La guarida del demonio del sueño») o, en el caso del último («La mente del padre»), con un mayor desarrollo de personajes. Muy entretenido.
En líneas generales, estas historias me han gustado más que las del primer tomo. Se compone de cuatro, y sin duda, la última es la que más me ha gustado, ya que te genera intriga por seguir leyendo, y tiene final.Algo que en Junji Ito no es común 😊
Aquest segon volum de “Relatos terroríficos” de Junji Ito comprén els relats següents: “Bio House”; “La ladrona de caras”; “La guarida del demonio del sueño” i “La mente de un padre”. Impressionant començament amb el relat "Bio House"!!! Un home de negocis s'emporta la seva secretrària a la seva mansió per sopar. Aquesta, amb la voluntat d'agradar-li per millorar a l'emresa, decideix menjar-se ota mena d'insectes que ell li posa per sopar, fins un grill viu i tot... Però quan beu sang vomita i ell li diu que és sang d'ell i l'obliga a beure-la. Ella s'escapa i totes les serventes es decobreixen com súbdites d'una mena de vampir que és ell. En una habitació on es tanca la noia descobreix tota mena d'insectes gegants cultivats pel boig. Al final ell és menjats pels seus propis bitxos i ella s'escapa mentre les serventes llepen tota la sang que s'escampa per tot arreu... Increïble la imaginació d'Ito!! Un dels millors relats que li he llegit en quant a "sang i fetge" i sobretot a originalitat de la història! Crec que aquest és un volum boníssim de relats. A excepció potser de “La ladrona de caras” que és una mica més fluixet, el primer ja comentat i els altres dos tenen un nivell molt alt. Segueixo destacant l'altissim nivell de Junji Ito en la seva inventiva per als relats de terror. Sòn unes històries extraordinàries, fora de tot el que jo hagi pogut llegir o veure abans, és increïble tot el que imagina... Si bé la qualitat dels seus dibuixos és molt superior en altres obres, em quedo gratament sorpresa en la qualitat dels seus arguments en aquest. El relat número quatre, per exemple, “La mente de un padre”, amb aquest pare diabòlic que aniquila literalment als membres de la seva família apoderant-se de les seves ments i provocant la seva mort per suïcidi quan aquests es veuen suplantats per ell, només perquè en la seva infantesa no va poder divertir-se i decideix prendre’ls-hi la seva identitat... és d'una mestria immillorable! Segueixo dient que Junji Ito és un absolut mestre!
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Segundo tomo de historias cortas de terror autoconclusivas del mangaka Junji Ito. Siempre perturbador y, en muchas ocasiones, repugnante, se nos presentan en este tomo alusiones al vampirismo y la gastronomía, a extrañas adolescentes camaleónicas como metáfora de la búsqueda de identidad, también al horroroso mundo paralelo de los sueños y el arquetipo de "El Otro"...
Pero la mejor pieza es, sin duda, la que cierra el tomo: una historia de misteriosas posesiones que entroncan con la infancia perdida en uno de los relatos más tiernos y melancólicos de este autor en el que las motivaciones de los personajes no concuerdan, desde luego, con lo que se presupone.
Te deja un triste mal sabor de boca y la sensación de haber leído de nuevo cuatro excelentes piezas cortas que se acercan al horror sobrenatural de una forma ingeniosa y muy fresca, aunque enormemente perversa y retorcida.
En esta segunda parte de la antología brillan dos de los relatos : La ladrona de caras,La guarida del demonio del sueño, este último es mi favorito. Mención especial a La mente de un padre por tratar un tema que si no recuerdo mal no es habitual en Junji ito: violencia doméstica, un padre y esposo posesivo,controlador,su esposa es su sirvienta y vive su vida a través de sus hijos,exigiéndole tanto que los lleva al suicidio...