Interesante, detallado y didáctico ensayo para conocer la historia del nacionalismo en España. Bien explicada, y bien desarrollada nos lleva a entender la evolución del nacionalismo español durante el siglo XIX, concepto que también en este siglo se desarrolló en otras tantas naciones europeas y americanas, aunque de forma distinta.
Durante el libro se nos explica, como en un primer momento no existe este sentimiento patriótico como tal, está directamente vinculado a la Monarquía o la Religión. Es tras la Guerra de la Independencia en 1812, cuando se observan las primeras acepciones del término nación en sentido liberal, el “yo común” o la “voluntad general” que se desarrolla en las Constitución de Cádiz de 1812 al igual que ocurrió en otras naciones europeas, pero que en España sufrió un ataque feroz por parte de las instituciones conservadoras tradicionales, sobre todo primero con Fernando VII y durante todo el siglo y más fuertemente por parte de la Iglesia, quien consideraba ser defensora de la fe, y para quienes todos los aires modernos que venían de Europa, eran la encarnación del mal. Había que acabar con filósofos, pensadores, científicos, etc. El pueblo nunca podía ser superior a dios, el Cristianismo y sus principios eran la base fundamental de la sociedad.
Así vemos la dualidad de la nación en sentido liberal o sentido conservador durante todo el siglo XIX, junto a una población que a pesar de los intentos por parte de los diferentes gobiernos de desarrollar un sentimiento patriótico, vivían sin embargo con gran desinterés.
El libro analiza muy minuciosamente también los esfuerzos de los diferentes gobiernos por querer seguir teniendo la relevancia como nación hegemónica en el mundo durante un siglo XIX que acaba en 1898, el año del desastre, en el que España queda ya reducida a la mínima expresión en este ámbito internacional. A partir de aquí, se arranca la una nueva etapa, en la que por parte de todos los sectores se ve necesario una "regeneración patria", y a la vez se desarrollan los nacionalismos periféricos por parte de Barcelona y Bilbao, ciudades de mayor desarrollo socioeconómico comparadas con Madrid, y que culpan de los desastres a la oligarquía castellana. Desde entonces, queda configurado en buena parte los nacionalismos tal y como los conocemos hoy y que terminarán de desarrollarse en el XX.
En mi opinión, un gran ensayo para conocer muchos aspectos de la política actual.