Es un libro didáctico. Todo lo que se puede aprender desde la divulgación científica sobre los inicios de la física cuántica y la fisica de partículas, y de los científicos responsables de aquellos estudios y descubrimientos, como Einstein, Heisenberg, Schrodinger, Bohr y Von Neumann. Y, para redondear, un poco de Historia, emplazando la trama en los tiempos del nazismo, la Alemania del tercer Reich, Hitler, la Segunda Guerra Mundial, y, sobre todo, la historia de la creación de los reactores nucleares, la fisión nuclear y con ello, la creación de la bomba atómica. De las dos bombas atómicas, la de uranio y la de plutonio, que serían las que caerían, respectivamente, en Hiroshima y Nagasaki. Eso, de lejos, resulta lo más interesante de esta novela. Es decir, el contexto histórico y la ciencia. Por lo demás, la trama en sí, una especie de préstamo detectivesco, es en realidad un poco insulsa, no tanto por la idea motora de la acción desarrollada (la búsqueda de un misterioso personaje apodado como Klingsor), que es bastante simple, sino por el recurso algo melodramático y rosa que usa el autor para empatar el hilo conductor de la historia: un rectángulo amoroso entre dos de los personajes principales, Gustav y Heinrich, y sus esposas. Esto, más allá de las escenas algo cursis y clichés incluidas con ese pretexto. Por lo demás, nada fuera de lo común que no se haya visto ya: nunca sabremos quien es Klingsor o si existió en verdad. Lo que sí se le puede reconocer, para quien le interesa la ciencia y la Historia, es que resulta una lectura interesante y entretenida, pero no más. Realmente he leído este libro por hacer un comparativo con los libros de Benjamín Labatut, a los que quizás se les podría trazar un paralelo con esta novela, pero desde las primeras páginas se puede entrever que no tienen nada que ver. Temas y personajes se repiten en uno y otro libro, pero el tratamiento literario es completamente distinto. El tratamiento y estilo narrativo de Volpi es más convencional y simple, mientras que Labatut experimenta realmente con los tópicos de la ciencia desde un encaramiento absolutamente literario, rupturista y experimental en cierto modo, y si no, al menos logrando un estilo único. Si se quiere leer literatura sobre ciencia, recomendaría a Labatut (más bien, si se quiere leer literatura contemporánea), pero no desrecomiendo totalmente a Volpi, es un buen almanaque este libro. Siendo que el tema ciencia me interesa bastante, quizás el tono demasiado didáctico resulte molesto y simplón, finalmente.