Antes de nada hay que hablar del Comisario Guido Brunetti. Fue creado por Donna Leon en 1992 con Muerte en la Fenice y desde entonces ha protagonizado 25 libros, contando este último.
Es comisario de la prefectura de Venecia, ciudad donde nació y donde vive con su mujer, Paola, y sus hijos adolescentes, Raffi y Chiara. Paola es profesora universitaria y una gran cocinera, hija de un conde veneciano de gran abolengo, el Conde Falier, esto le permite a Brunetti acceso a una clase social que le estaría vedada por su origen humilde, lo que a veces le ayuda en sus investigaciones.
Brunetti es Licenciado en Derecho, algo cínico, amable, tranquilo, le encanta leer a los clásicos. Un policía honesto que odia las injusticias que lo rodean.
Con él vamos a encontrarnos a los incondicionales de la saga:
El jefe de Brunetti, el Vicequestore Patta, que representa los peores defectos de los mandos, es perezoso, prepotente, ridículo, ineficaz y patoso.
La secretaria de Patta la señorita Electra Zorri, que presta una gran ayuda a Brunetti en sus casos, pues es hábil con el ordenador y además tiene una red extensa de contactos que le suelen ayudar.
Los colaboradores preferidos de Brunetti: Lorenzo Vianello y Roberto Pucetti (éste último no aparece en esta novela). Y el Teniente Scarpa, un mal bicho, al que prefieren evitar.
La comisaria de origen napolitano, Claudia Griffoni, incorporada en las últimas novelas de la serie, que en este caso va a ser de gran ayuda al comisario.
Y Ettore Rizzardi, el forense.
La historia se sitúa en el marco habitual de sus novelas, Venecia, la ciudad de los canales y de los turistas omnipresentes.
En esta novela no hay un crimen aparente. La contessa Demetriana Lando-Continui, gran amiga de la suegra de Brunetti, le pide como favor que investigue que pasó realmente hace 15 años a su nieta Manuela. Ésta estuvo a punto de morir ahogada, dejo de recibir flujo de oxígeno al cerebro por lo que posee una discapacidad mental del 80% que le hace tener una edad mental de 7 años.
No se sabe sí se intentó suicidar, si cayo por error al agua, si iba borracha o drogada... Aunque su abuela cree que algo pasó, que no fue un accidente, pues los días anteriores al suceso estaba muy nerviosa y algo cambiada.
Brunetti acepta el desafío y con la ayuda de la Srta Electra y de la comisario Griffoni, a la que se le dan bien los niños, empieza a investigar. Lo primero que tiene que hacer es convencer al Vicequestore Patta para que autorice la investigación. Y lo consigue, no os digo como para que lo averigües vosotros si leéis la novela.
Se enfrenta a un gran desafío, pues el único testigo es un borracho que no recuerda nada. No hay informe policial pues ha desaparecido. Todo son trabas. Al final, Brunetti logra resolver el caso de Manuela y otro caso de asesinato actual que está relacionado con el de la joven.
Es una novela entretenida, de ágil lectura, dinámica pero sin más pretensión que hacer pasar al lector un buen rato. Es verdad, que los finales, y este caso no es diferente, son demasiado rápidos. La sucesión de los acontecimientos, unido a las pistas que la autora va dejando estratégicamente, nos lleva a la resolución del caso.
Me gustan los libros de Donna Leon pues te hacen pasar un buen rato, no te pide una gran concentración para descubrir que ha pasado, son de fácil lectura y no tienen unos misterios demasiado enrevesados, sino más bien crímenes que pueden pasar en un día común en una ciudad común. A su vez se nos presenta a Venecia como otra protagonista de la novela, nos adentra en sus calles, en sus historias y en sus tradiciones, la vamos conociendo poco a poco, pero de una forma no tan turística a la que estamos acostumbrados.
Y otra cosa que me encanta es la forma en la que presenta la oferta gastronómica que podemos encontrarnos en la ciudad a través de las comidas que Paola hace para su familia y de lo que Brunetti toma cuando esta de servicio en los bares y tratrorias que va encontrando en su camino a la resolución del caso. A mí siempre me entran unas ganas locas de comer comida italiana ¿no os pasa?
Así que si queréis pasar un buen rato, no dudéis en darle una oportunidad a este comisario veneciano.