Magnífico libro para conocer las convenciones sociales del cortejo en la era Heian. Impregnado de concepto miyabi (la elegancia, el buen gusto) y el mono no aware, característico de la época, desde el principio hasta el final.
El prólogo, una pequeña joya a cargo de Carlos Rubio, nos advierte que para leer la obra hay que dejar a un lado la mentalidad "moderna y laica" y durante 70 pags. nos ubica en las creencias, valores y convenciones de la época, mucho más allá de los iconos culturales clásicos que se suelen nombrar cuando se habla de Japón. Además de proveer de un marco para los tejemanejes políticos del momento.
La obra original está escrita con la particularidad de ser un diario en tercera persona; como si la autora navegase entre un diario real y una obra de ficción. Izumi también fue pionera en añadir flujo mental, es decir, pensamientos literales y además lo hace de forma omnisciente. El diario transcurre en el periodo de un año, pasea por las cuatro estaciones y combina poemas intercambiados por los amantes y prosa novelada.
Debido al caracter alusivo, los dobles, incluso triples significados de los versos, se entiende que es una traducción complicada, aun así, gracias al contexto ofrecido en el prólogo y las notas a pie de página, el diario de Izumi fluye, aunque, para mi gusto, en algunos versos hubiera preferido frases más sencillas, menos alambicadas.
Al margen de esto, la lectura de este clásico de la literatura japonesa es un placer desde el mágnífico prólogo hasta el peculiar final de este romance. Le va a gustar a cualquier amante de la cultura nipona, a quien disfrute de las novelas epistolares y a aquellas personas que, de vez en cuando, se lo pasen bien mirando a través de los visillos. ;)
De nuevo, con otro libro de Satori, en lugar de quedarme satisfecha con la riqueza de los detalles que descubro de la sociedad japonesa, lo que quiero es correr a leerme otro más!