En este ensayo David Le Breton aborda la experiencia del dolor desde las distintas dimensiones y circunstancias vitales que la atraviesan. Se explora la influencia del aspecto cultural, educacional, contextual, social, religioso... Haciendo también un repaso de la evolución de las prácticas médicas a lo largo de la historia.
Publicado en 1995, me parece una lectura interesante para comprender que no se debe examinar el dolor únicamente como una experiencia física, sino desde una perspectiva biopsicosocial, siguiendo el modelo que impulsó el psiquiatra George Engel, en 1977, con su artículo publicado en la revista Science: The Need for a New Medical Model: A Challenge for Biomedicine (y que por desgracia todavía no está integrado -como debería- en muchos ámbitos del sistema sanitario).
Me ha gustado especialmente la cantidad de bibliografía y citaciones que contiene, tanto de publicaciones científicas y ensayos clínicos como de referencias propiamente literarias.
Termino con estas palabras que escribió Virginia Woolf sobre la barrera de lenguaje que supone el dolor:
«Cualquier colegiala cuando se enamora cuenta con Shakespeare o Keats para expresar sus sentimientos; pero dejemos a un enfermo describir el dolor de cabeza a un médico y el lenguaje se agota de inmediato. No existe nada concreto a su disposición. Se ve obligado a acuñar las palabras él mismo, tomando su dolor en una mano y un grumo de sonido puro en la otra (como tal vez hiciera el pueblo de Babel al principio), de forma que al aplastarlos juntos surge al fin una palabra nueva.»