La verdad es que esperaba un poco (bastante) más de esta novela. Con esto no quiero decir que la novela sea necesariamente mala. El principio tiene gancho y, aunque es cierto que no he conseguido conectar con la protagonista - y no hablo de su situación personal, una que me ha parecido realmente atroz -, no puedo evitar pensar que tal vez el tema esté en que, en realidad, me he atiborrado un poco del género.
La historia cuenta con toda una serie de clichés que, sinceramente, me han molestado. Entre ellos, los siguientes:
(1) La mujer que no sabe cambiar una rueda de coche - os lo juro por Dios, estoy harta de este... ¿qué? ¿Estereotipo? ¿Cliché? No hace falta tener un doctorado en física nuclear, vamos a ver.
(2) La mujer que es poco más que un filete de carne en su trabajo. Y es que, aunque intente arreglarlo diciendo que "es muy competente", a lo largo de toda la novela la vemos como poco más que una agenda con piernas. La que lleva cafés, atiende llamadas y, ¡cómo no!, es objeto del deseo sexual de su jefe - entre otros muchos "hombres" (algunos de ellos son particularmente gilipollas) a lo largo de toda la novela.
(3) Las mujeres somos enemigas entre nosotras. Me molesta. Me molesta mucho. Estoy harta de que se tachen de "zorras", "guarras" o, lo que es aún peor, "putas" a todas las mujeres que puedan estar interesadas por "x" o por "y" en el mismo hombre que la protagonista. Si bien es cierto que la autora sólo cae en este odioso, digamos, estereotipo con un personaje que, sencillamente, desaparece; no deja de ser algo a mi juicio reseñable. Deberíamos empezar a vernos como compañeras, como personas sin más, no como enemigas.
Remarcados estos 3 puntos - que de verdad, me han hecho hacer apretar los dientes -, debo decir que el libro tiene puntos buenos. Con esto quiero decir que me ha gustado, y mucho, que se dé visibilidad a las mujeres que sufren agresiones sexuales cada día. Sí, amigas y amigos, cada día. La gala que se hace para recaudar dinero - y de la que no os puedo contar nada para no hacer spoilers -, seguida del pertinente discurso ha sido, sin duda, lo mejor del libro. Lástima que el resto me haya sabido a poco.
No quiero que leáis estas líneas pensando en que estoy siendo dura con el libro. El primer tercio me tuvo muy intrigada, y eso hará que la nota no sea tan baja como podría haberlo sido. Ahora bien, me debo a mi sinceridad y, por mucho que me duela, no creo que siga con la trilogía. El final tiene gran parte de la culpa. Las personas que me conozcáis, sabréis que no soy amiga ni de la cobardía ni de los dramas gratuitos.
Poco más que contaros. Si queréis un libro para pasar un rato entretenido, dadle una oportunidad a la autora.