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475 pages, Paperback
First published November 1, 2014
Dos días de dormirme a deshoras me provocó este libro, señal inequívoca de que es espectacular.
Se trata de una lectura algo más compleja que la de las entregas anteriores. Si en éstas la narración se concentra en el día a día del inspector Salgado y únicamente el caso del momento que ocupa a él y a su equipo (la agente Leire Castro, por cuya licencia por maternidad en este tercer volumen se incorpora a ese dúo —devenido ahora en trío— Roger Fort) y sólo incidentalmente —casi como telón de fondo— tenemos referencias a la desaparición de Rut —la exesposa de Héctor— y al doctor Omar, en esta tercera novela, a raíz de una nueva información, Salgado y la agente Castro vuelven a obsesionarse inusitadamente con el caso de aquella desaparición. Así, además del caso motivo de esta entrega, de por sí bastante complejo y cada tanto con idas y venidas, el autor dedica páginas a hacer avanzar aquel otro caso paralelo e introducirle complicaciones, para acabar dando un cierre satisfactorio —en el sentido de resueltos— a ambos; cosa que, aunada a lo que decide Héctor en el final, me lleva a preguntarme cómo continuará la saga si el autor algún día decidiere hacerlo, pues las pocas líneas de que podría tirar, al menos las que se me ocurren, se me antojan un tanto forzadas.
Si en los anteriores puede encontrarse ocasionalmente el recurso de terminar un capítulo a mitad de un microsuceso y cambiar en el siguiente el foco del narrador, en este libro de la serie ésa es característica de toda la obra y está bien lograda hasta el paroxismo: no tenemos como lectores —pues— meramente el inconveniente de hacer frente a aquel vicio de «Bueno, un capitulito más y listo», tan propio de los libros atrapantes —o quizá de los lectores empedernidos— y por cuyo logro esta trilogía no tendría más mérito que tantas otras lecturas; cuando uno se quiere acordar, resulta que halla a tal vicio reforzado porque a menudo tendrá que esperar dos o hasta tres capítulos para ver la culminación de determinado microsuceso, ciclo que se produce una y otra vez y en el que uno siempre corre rezagado.
En virtud de algún que otro punto, dado que cierta pequeña cuestión aparecía resuelta como en numerosas películas estadounidenses, o sea sin demasiada explicación, había pensado en bajar una estrella cuando reseñara. Sin embargo, incluso respecto de estas cuestiones tiempo después se nos ofrece la explicación de alguna trampa hecha por Héctor que, recordando pistas hacia atrás, también se tornan lógicas. Si en toda la saga el narrador trabaja a destajo para que Héctor como personaje se nos antoje lo más real que se pueda, estas pillerías que ahora presenciamos en su actuación complementan muy bien aquel trabajo de delineación, cuanto que no nos proporciona un héroe impoluto e incorruptible, sino alguien de carne y hueso que, por más que no se conduzca con mala leche, también tiene preocupaciones y alguna vez debe obrar por izquierda, ora en pro de un fin superior, ora para salvarse el culo él.
Como saga, en definitiva, muy recomendable; ejemplo de que, a veces, un superventas también puede ser bueno. Esta tercera novela de lectura más compleja que las otras dos dada tanto la complejidad del caso principal como el avance paralelo de uno sobre el que antes sólo aparecían referencias más dirigidas a la ambientación y a la conformación del personaje de Héctor, pero igualmente atrapante.