What do you think?
Rate this book


440 pages, Paperback
First published July 18, 2012

...pero uno puede tropezar hasta en una carretera lisa, y tal es el destino de los hombres: si no te equivocas en lo general, te equivocas en los detalles. Nadie conoce la auténtica verdad.
“El duelo”
Perdone pero no lo entiendo. Sólo sé [...] que Dios me ha dotado de sangre caliente y de nervios. ¡Sí! Y un tejido orgánico, si tiene vida, debe reaccionar a cualquier estímulo. ¡Y yo reacciono! Al dolor respondo con gritos y lágrimas; a la ruindad con indignación; a la bajeza, con asco. En mi opinión, a eso precisamente es a lo que se llama vida.
“La sala número 6”
«Si hubiera podido recuperar los días y los años pasados, habría sustituido la mentira por la verdad; la ociosidad, por el trabajo; el aburrimiento, por la alegría; habría restituido la pureza a quien se la había arrebatado, habría encontrado a Dios y la justicia, pero todo eso era tan imposible como devolver al cielo aquella estrella caída. Y esa imposibilidad lo llenaba de desesperación.»
«Se dice que los filósofos y los verdaderos sabios son indiferentes. Mentira: la indiferencia es una parálisis del alma, una muerte prematura.»
«Para que el pensamiento no turbara su quietud, usted, como miles de coetáneos suyos, se apresuró, ya en sus días de juventud, a encerrarlo dentro de ciertos límites; se ha armado de una actitud irónica ante la vida (llámela usted como quiera), y el pensamiento, oprimido y asustado, no se atreve a saltar la valla que ha levantado usted a su alrededor y, cuando se burla usted de las ideas, que pretende conocer en su totalidad, se parece a ese desertor que huye ignominiosamente del campo de batalla y, para acallar su propia vergüenza, se burla de la guerra y del valor.»
«Cuando alguien se pone a filosofar es que no entiende nada.»
«–La fe sin obras es una fe muerta, y las obras sin fe son algo aún peor: una pérdida de tiempo, nada más.»
«Además, quien busca la salvación cambiando de lugar, como un ave migratoria, no encuentra nada, porque para él la Tierra es igual en todas partes.»
«Si me permite una comparación no muy afortunada, los libros son la partitura y la conversación, el canto.»
«Qué pena que los hombres mejores sólo vean el mal de lejos, no quieran aproximarse y, en lugar de intervenir, se dediquen a escribir en un estilo enfadoso lugares comunes y juicios morales que nadie necesita…»
«Sólo un hombre estrecho de miras o amargado puede albergar rencor por personas normales por la simple razón de que no son héroes.»
«El sentido de la vida reside sólo en la lucha. ¡Dar un taconazo a una vil cabeza de serpiente y sentir cómo se quiebra! Ahí es donde está el sentido. Ahí o en ninguna otra parte.»
«No dormir por la noche significa darse cuenta a cada instante de la propia anormalidad; por eso espero con impaciencia la mañana y el día, cuando tengo derecho a no dormir.»
«Ante tanta miseria, ha bastado una enfermedad grave, el miedo a la muerte, la influencia de las circunstancias y de la gente, para que todo lo que antes consideraba mi concepción del mundo, y en lo que veía el sentido y la alegría de mi existencia, se haya vuelto patas arriba y haya saltado en mil pedazos.»
«Únicamente un animal muy presuntuoso, mezquino e infame puede pisotear la civilización, la autoridad y los altares ajenos, cubrirlos de barro y burlarse de ellos con el solo propósito de justificar y ocultar su propia debilidad y su indigencia moral.»
«–Comprensión…–dijo Iván Dmítrich, frunciendo el ceño–. Exterior, interior… Perdone, pero no lo entiendo. Sólo sé–exclamó, poniéndose en pie y mirando con enfado al médico–, sólo sé que Dios me ha dotado de sangre caliente y de nervios. ¡Sí! Y un tejido orgánico, si tiene vida, debe reaccionar a cualquier estímulo. ¡Y yo reacciono! Al dolor respondo con gritos y lágrimas; a la ruindad, con indignación; a la bajeza, con asco. En mi opinión, a eso precisamente es a lo que se llama vida.»
«Una filosofía muy cómoda: no hay nada que hacer, se tiene la conciencia tranquila y se considera uno un sabio… No, señor, eso no es filosofía, ni meditación ni amplitud de miras, sino pereza, sopor, esa indiferencia de los faquires… ¡Sí!–Iván Dmítrich volvió a enfadarse–. Desprecia usted los sufrimientos, pero si se pillara un dedo con una puerta, ya veríamos los gritos que daría.»
«No sé si fue bajo la influencia de la enfermedad o de mi nueva concepción del mundo, de la que aún no era consciente, pero cada día que pasaba se apoderaba más de mí un ansia apasionada y vehemente de una vida normal y corriente. Deseaba sosiego espiritual, salud, aire puro, buena alimentación. Me estaba convirtiendo en un soñador y, como todos los soñadores, no sabía lo que de verdad necesitaba.»
«Pasará mucho tiempo antes de que Rothschild considere absurdo seguir llenando sus sótanos de oro, y hasta que llegue ese momento los obreros seguirán trabajando como mulas y muriéndose de hambre. No, amigo mío, nada de eso. No podemos seguir esperando, hay que luchar. ¿Se imagina usted que ese gato come del mismo plato que el ratón porque se ha despertado su conciencia? En absoluto. Lo han obligado por la fuerza.»
«–En cualquier caso, no se puede vivir sin amor–dijo Yártsev, yendo tras ella–. No hacemos más que hablar del amor y leer libros al respecto, pero amamos muy poco, y eso no está bien.»
«Pero no dio un paso y se quedó donde estaba, preguntándose: «¿ Qué me retiene aquí?». Y se enfadó consigo mismo y con ese perro negro que, en lugar de correr por los campos y por los bosques, donde habría sido independiente y feliz, seguía tumbado sobre las losas del patio. Supuso que un mismo motivo les impedía abandonar la casa tanto al perro como a él: ambos se habían acostumbrado a la cautividad, a su condición de esclavos…»