Llega un momento en que se necesitan más que metáforas, más que una fábula para que un libro de autoayuda pueda denominarse como tal. Ya lo sé, está de moda, queda bonito y poético pero también deja la puerta abierta para un montón de frases de esas que quedan monísimas estampadas en camisetas y postes pero que son de aplicación tan general a la vida que sólo pueden quedarse en una bella intención.
No digo que el libro no encierre enseñanzas bonitas, un mensajes esperanzador, una idea de empuje hacia la felicidad, la realización personal o el descubrimiento del sentido de la vida, de todos estos tipos de relato se puede sacar siempre algo positivo o aleccionador. Lo que sí digo es que la realidad cotidiana de una persona en nuestra sociedad actual es compleja, llena de matices personales, de connotaciones prácticas y para superarlas, cambiarlas o aceptarlas se necesita algo más que un alegato engrandecedor a favor del amor al prójimo o del cambio interior. Más que nada porque la teoría general la conocemos todos, la praxis es donde fallamos.
Es un relato bello, quizás es lo que necesitas, es corto, se lee rápido, está lleno de frases inspiradoras. Yo necesito algo más, quizás tú también.