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Oxígeno
El libro más personal de la última revelación literaria española. Una poderosa historia real sobre la vida, el amor, la muerte y la literatura.
«Oxígeno es la confirmación de que Marta Jiménez Serrano pertenece a la misma patria literaria que Zadie Smith, Nora Ephron o Joan Didion. Un texto emocionante, preciso, literario y lleno de furia de clase, que convierte el parpadeo entre la vida y la muerte en un universo de posibilidades, en la vida misma negándose a claudicar».
Alana Portero
«He aquí una frase extraña: supe qué es estar muriéndose».
En noviembre de 2020, pocos meses antes de publicar su primera novela, la autora de este libro estuvo a punto de morir. Un sábado como cualquier otro, en su casa, sin saberlo, ella y su pareja se estaban muriendo. La caldera tenía una fuga y el monóxido de carbono les fue adormeciendo hasta que Marta se levantó a duras penas para ir al baño. Ahí, cayó desplomada y se golpeó la cabeza. Cinco años ha necesitado para narrar esta experiencia en una historia que conjuga la tensión narrativa, la ansiedad y la esperanza.
Oxígeno es «el libro que nunca hubiera querido escribir», el relato de los minutos en los que se les escapaba la vida, el de los meses que siguieron el accidente y el de los años que lo precedieron todo, cuando se enamoraron y empezaron a construir una vida sin pensar que podría terminar en cualquier momento. Combinando con maestría la sensibilidad, el sentido del humor y la lucidez, la autora mira de frente a la muerte para celebrar el asombro diario de seguir aquí.
«Una de las escritoras más talentosas e inteligentes de su generación». Laura Barrachina
«Oxígeno es la confirmación de que Marta Jiménez Serrano pertenece a la misma patria literaria que Zadie Smith, Nora Ephron o Joan Didion. Un texto emocionante, preciso, literario y lleno de furia de clase, que convierte el parpadeo entre la vida y la muerte en un universo de posibilidades, en la vida misma negándose a claudicar».
Alana Portero
«He aquí una frase extraña: supe qué es estar muriéndose».
En noviembre de 2020, pocos meses antes de publicar su primera novela, la autora de este libro estuvo a punto de morir. Un sábado como cualquier otro, en su casa, sin saberlo, ella y su pareja se estaban muriendo. La caldera tenía una fuga y el monóxido de carbono les fue adormeciendo hasta que Marta se levantó a duras penas para ir al baño. Ahí, cayó desplomada y se golpeó la cabeza. Cinco años ha necesitado para narrar esta experiencia en una historia que conjuga la tensión narrativa, la ansiedad y la esperanza.
Oxígeno es «el libro que nunca hubiera querido escribir», el relato de los minutos en los que se les escapaba la vida, el de los meses que siguieron el accidente y el de los años que lo precedieron todo, cuando se enamoraron y empezaron a construir una vida sin pensar que podría terminar en cualquier momento. Combinando con maestría la sensibilidad, el sentido del humor y la lucidez, la autora mira de frente a la muerte para celebrar el asombro diario de seguir aquí.
«Una de las escritoras más talentosas e inteligentes de su generación». Laura Barrachina
160 pages, Paperback
Published January 8, 2026
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Community Reviews
Displaying 1 - 30 of 2,749 reviews
March 4, 2026
siempre que me leo un libro me tomo la licencia de inventarme los sitios en los que ocurre (supongo que todos lo hacemos y que gran parte del placer de ser lector reside en eso, en crear lugares).
semanas después de terminar este libro me acabo de dar cuenta de que no me inventé el piso en el que transcurría esta historia, sino que la coloqué en el mío: la cama en la que despiertan con resaca, el frigorífico con dos alcachofas, la distancia del salón al cuarto de baño y la pared en la que está colocada la caldera... podría haberme inventado otro piso pero subconscientemente he hecho que ocurriera en el mío; la historia de marta da tanto miedo que permea desde el principio sin que te enteres.
vivir de alquiler en una ciudad sobrepasada por sí misma es una condena
semanas después de terminar este libro me acabo de dar cuenta de que no me inventé el piso en el que transcurría esta historia, sino que la coloqué en el mío: la cama en la que despiertan con resaca, el frigorífico con dos alcachofas, la distancia del salón al cuarto de baño y la pared en la que está colocada la caldera... podría haberme inventado otro piso pero subconscientemente he hecho que ocurriera en el mío; la historia de marta da tanto miedo que permea desde el principio sin que te enteres.
vivir de alquiler en una ciudad sobrepasada por sí misma es una condena
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March 6, 2026yo también dejé de fumar por mi novio
January 20, 2026
quiero comprarme un azucarero
January 30, 2026
Los supervivientes de la sociedad de la nieve se quejaron menos por mucho más
February 6, 2026
Un libro que se podría reducir a un ensayo de 2 páginas. Marta le da 300 vueltas a lo mismo una y otra vez y yo solo he podido leer “mira que mal lo he pasado, ¿no te doy pena? Espera que te lo repito 8 veces más”
Un libro que podría haber sido una crítica social, una denuncia a un problema real o una historia de superación de un trauma de convierte en, bajo mi punto de vista, la autocomplacencia de una persona que suena tremendamente egocéntrica en una historia que se repite más que un plato de chorizo a las 4 de la tarde
Un libro que podría haber sido una crítica social, una denuncia a un problema real o una historia de superación de un trauma de convierte en, bajo mi punto de vista, la autocomplacencia de una persona que suena tremendamente egocéntrica en una historia que se repite más que un plato de chorizo a las 4 de la tarde
January 13, 2026
Odiar a los rentistas es una obligación.
February 2, 2026
“¿Qué puede pasar para que Dios no quiera? Pues un millar de cosas”
Marta un día soñaba con tener un editor y ahora son ellos los que sueñan con trabajar con Marta. Qué libro tan bonito, tan humano y tan importante.
Muchas veces cuando pasamos por un trauma o por una situación complicada nos preguntamos “por qué nos ha tocado a nosotros vivir esto”. Yo, por traumas de mi/la vida (y también después de haber leído este libro) he conseguido con los años encontrar respuesta a esa pregunta: las desgracias sirven o bien para tener recursos para afrontar otras situaciones de nuestra propia vida y gestionar las cosas mejor y ver todo con perspectiva o, sino, no para ayudarte a ti mismo sino para inspirar y ayudar a otros en situaciones complicadas.
Es un libro que trata muchas cosas pero sobre todo destaca el miedo, como este se presenta este cuando eres pequeño y cómo evoluciona a cuando eres adulto, las consecuencias del trauma como la ansiedad, la incomprensión de tu entorno después de haber vivido una situación traumática, la problemática de la vivienda (tan real que asusta), el amor.
Me ha encantado el libro, qué os voy a decir. Es un libro que te hace tener muy presente que la vida es volátil, que es importante que no vivamos en piloto automático, que no demos por hecho las cosas... las cosas hay que valorarlas, todos los los días tías. En fin, Marta tiene un don para hablar de la cotidianidad y de la vida y es una delicia como escribe.
En un mundo donde cada vez va más rápido todo es necesario leer libros como Oxígeno.
Marta un día soñaba con tener un editor y ahora son ellos los que sueñan con trabajar con Marta. Qué libro tan bonito, tan humano y tan importante.
Muchas veces cuando pasamos por un trauma o por una situación complicada nos preguntamos “por qué nos ha tocado a nosotros vivir esto”. Yo, por traumas de mi/la vida (y también después de haber leído este libro) he conseguido con los años encontrar respuesta a esa pregunta: las desgracias sirven o bien para tener recursos para afrontar otras situaciones de nuestra propia vida y gestionar las cosas mejor y ver todo con perspectiva o, sino, no para ayudarte a ti mismo sino para inspirar y ayudar a otros en situaciones complicadas.
Es un libro que trata muchas cosas pero sobre todo destaca el miedo, como este se presenta este cuando eres pequeño y cómo evoluciona a cuando eres adulto, las consecuencias del trauma como la ansiedad, la incomprensión de tu entorno después de haber vivido una situación traumática, la problemática de la vivienda (tan real que asusta), el amor.
Me ha encantado el libro, qué os voy a decir. Es un libro que te hace tener muy presente que la vida es volátil, que es importante que no vivamos en piloto automático, que no demos por hecho las cosas... las cosas hay que valorarlas, todos los los días tías. En fin, Marta tiene un don para hablar de la cotidianidad y de la vida y es una delicia como escribe.
En un mundo donde cada vez va más rápido todo es necesario leer libros como Oxígeno.
February 8, 2026
cito ben yart “la gente q no tiene problemas se los inventa” demasiadas páginas para contar lo q hay… quien sufrió mas jesucristo o M.J…… pregunto
January 23, 2026
Tras leer “No todo el mundo”, que me encantó, tenía deparadas muchas expectativas en este libro recién publicado. Bueno, no está mal pero no al nivel de los cuentos.
Escribe bien Marta Jiménez, no hay duda, pero cuando descubres de que va esta obra que la autora define como “no literatura” o “no novela”, ya comienzas a hacer pereza. Que manía tienen todas las escritoras españolas y europeas y americanas y etc…de contarnos todo de su vida, sus percances vitales, desamores, ciclos menstruales y hasta los polvos que echan. Ojo que no hablo de Marta Jiménez aquí, hablo de la generalidad de la forma de escribir ahora.
Estamos de acuerdo en que si tu oficio es el de escritor y te ocurriera un hecho tan traumático como el que nos cuenta la autora aquí, debe resultar difícil resistirse a contarlo, creo que sería más bien imposible; cierto también que hay docenas de autores que han llevado a sus libros sus duelos, sus sentimientos, sus relaciones etc etc etc, diría que todos aquellos que se dedican a esto de la literatura, antes o después hablan de sus cosas. Lo que ocurre ahora, es que esta cuestión se ha convertido en género, y que existen autores que solo escriben sobre sus vidas…y que queréis que os diga, que pereza para el lector (para un lector como yo, aquí tampoco quiero generalizar), entrar en la vida, familia y aconteceres de cada uno de los autores/as actuales.
Necesito un poco de tregua, o al menos informarme mejor antes de comprar libros de autores contemporáneos, porque la saturación de autoficción, autobiografías, etc ya supera lo humanamente asumible. No es culpa de Marta Jiménez, que creo es lo primero que hace de este género, pero yo ando saturado con esto que comento.
Otro detalle que en mi opinión falla en este libro es el enfoque, o la voz narrativa, o algo de novedad respecto de productos anteriores. ¿Cuál hubiera sido el enfoque bueno? Pues no lo sé, pero esa no es mí misión. Solo sé que esa primera persona contándonos su historia real no me lo acaba de hacer atractivo.
Escribe bien Marta Jiménez, no hay duda, pero cuando descubres de que va esta obra que la autora define como “no literatura” o “no novela”, ya comienzas a hacer pereza. Que manía tienen todas las escritoras españolas y europeas y americanas y etc…de contarnos todo de su vida, sus percances vitales, desamores, ciclos menstruales y hasta los polvos que echan. Ojo que no hablo de Marta Jiménez aquí, hablo de la generalidad de la forma de escribir ahora.
Estamos de acuerdo en que si tu oficio es el de escritor y te ocurriera un hecho tan traumático como el que nos cuenta la autora aquí, debe resultar difícil resistirse a contarlo, creo que sería más bien imposible; cierto también que hay docenas de autores que han llevado a sus libros sus duelos, sus sentimientos, sus relaciones etc etc etc, diría que todos aquellos que se dedican a esto de la literatura, antes o después hablan de sus cosas. Lo que ocurre ahora, es que esta cuestión se ha convertido en género, y que existen autores que solo escriben sobre sus vidas…y que queréis que os diga, que pereza para el lector (para un lector como yo, aquí tampoco quiero generalizar), entrar en la vida, familia y aconteceres de cada uno de los autores/as actuales.
Necesito un poco de tregua, o al menos informarme mejor antes de comprar libros de autores contemporáneos, porque la saturación de autoficción, autobiografías, etc ya supera lo humanamente asumible. No es culpa de Marta Jiménez, que creo es lo primero que hace de este género, pero yo ando saturado con esto que comento.
Otro detalle que en mi opinión falla en este libro es el enfoque, o la voz narrativa, o algo de novedad respecto de productos anteriores. ¿Cuál hubiera sido el enfoque bueno? Pues no lo sé, pero esa no es mí misión. Solo sé que esa primera persona contándonos su historia real no me lo acaba de hacer atractivo.
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January 17, 2026Llegué a este libro por comentarios que lo calificaban como “el mejor libro del año” y, por supuesto, quise formar parte de ese sentir colectivo.
La premisa parecía clara y prometedora: una autora que sufre una intoxicación doméstica que la lleva al borde de la muerte. Imaginé una reflexión profunda sobre volver a saborear la vida después de una experiencia límite, más aún viniendo de alguien con herramientas literarias para plasmar el dolor y transformarlo en sentido.
Sin embargo, durante toda la lectura no pude dejar de pensar en una idea de Steven Hayes: “el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”. Este libro, lamentablemente, se instala por completo en el sufrimiento: es narcisista, infantil y carente de cualquier atisbo de resiliencia.
Hubo tres momentos que me dejaron un profundo sinsabor.
El primero, cuando tras describir a su gato como parte de la familia que forma con su pareja, menciona que desarrolló alergia y que ya no está con ellos. Así, sin más. Frío, despojado, casi descartable.
El segundo, después del accidente, cuando una amiga intenta consolarla diciendo “bueno, si la vida te da limones, haz limonada” y la autora sentencia que, claramente, esa persona ya no es su amiga.
El tercero, cuando le cuenta a un amigo que no puede dormir por el trauma y él responde “pero tienes que dormir”, a lo que ella replica con un seco “ya, gracias”.
Jamás negaría que vivió una situación traumática real, ni que una intoxicación más grave la habría llevado al coma o a la muerte, como ella misma describe. El trauma es real. El dolor es real.
Pero también es real que hay personas que viven más pérdidas, más muerte, más sufrimiento, con menos red, menos privilegios y menos oportunidades, y aun así desarrollan una resiliencia profunda y silenciosa.
Hay demasiado sufrimiento en el mundo como para que un libro se regodee en él sin transformación. Oxígeno no utiliza la experiencia como un acto inspirador ni como una celebración de la vida, sino como un espacio de resentimiento y autocomplacencia.
Y eso, para mí, lo vuelve una oportunidad literaria profundamente desperdiciada.
La premisa parecía clara y prometedora: una autora que sufre una intoxicación doméstica que la lleva al borde de la muerte. Imaginé una reflexión profunda sobre volver a saborear la vida después de una experiencia límite, más aún viniendo de alguien con herramientas literarias para plasmar el dolor y transformarlo en sentido.
Sin embargo, durante toda la lectura no pude dejar de pensar en una idea de Steven Hayes: “el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”. Este libro, lamentablemente, se instala por completo en el sufrimiento: es narcisista, infantil y carente de cualquier atisbo de resiliencia.
Hubo tres momentos que me dejaron un profundo sinsabor.
El primero, cuando tras describir a su gato como parte de la familia que forma con su pareja, menciona que desarrolló alergia y que ya no está con ellos. Así, sin más. Frío, despojado, casi descartable.
El segundo, después del accidente, cuando una amiga intenta consolarla diciendo “bueno, si la vida te da limones, haz limonada” y la autora sentencia que, claramente, esa persona ya no es su amiga.
El tercero, cuando le cuenta a un amigo que no puede dormir por el trauma y él responde “pero tienes que dormir”, a lo que ella replica con un seco “ya, gracias”.
Jamás negaría que vivió una situación traumática real, ni que una intoxicación más grave la habría llevado al coma o a la muerte, como ella misma describe. El trauma es real. El dolor es real.
Pero también es real que hay personas que viven más pérdidas, más muerte, más sufrimiento, con menos red, menos privilegios y menos oportunidades, y aun así desarrollan una resiliencia profunda y silenciosa.
Hay demasiado sufrimiento en el mundo como para que un libro se regodee en él sin transformación. Oxígeno no utiliza la experiencia como un acto inspirador ni como una celebración de la vida, sino como un espacio de resentimiento y autocomplacencia.
Y eso, para mí, lo vuelve una oportunidad literaria profundamente desperdiciada.
February 26, 2026
lo raro es estar vivas. y también que no estemos incendiándolo todo por no tener viviendas dignas.
January 4, 2026
Literalmente oxígeno
March 5, 2026
Sé que parece que siempre leo a la contra de las novedades, pero no es para nada así. Llego a las novedades con ilusión (cada vez menos), con ganas de que me gusten, de que me atrapen, pero la realidad es que hay pocas novedades, y menos de las aclamadas a diestro y siniestro, que me digan algo. La mayoría de las veces termino y pienso: ¿En serio tanto bombo para esto?
Quería que Oxígeno me gustara para decirles a mis hijas, que me lo habían regalado por mi cumpleaños, que me había encantado pero, sintiéndolo mucho, no ha sido así. En una entrevista a la autora leo: «El reto era sacar de la anécdota, por muy bestia que fuera para mí —porque no deja de ser una anécdota—, un relato universal». El reto, por demás ambicioso, no ha sido superado. En Oxígeno no hay nada más que eso, una anécdota traumática para la autora: la mala combustión de una caldera de gas en un piso alquilado le provocó a ella y a su pareja una intoxicación por monóxido de carbono que no fue mortal por puro azar. Marta Jiménez disecciona ese momento y después lo estira y estira y estira, trenzándola con su historia de amor con Juan, su pareja, los recuerdos de la enfermedad de su madre, las numerosas mudanzas de su vida y la reconstrucción de lo que ocurrió el 7 de noviembre de 2020. Sinceramente, no da para tanto, no hay nada universal en este relato de una vida cualquiera, la suya. Entiendo que para ella sea interesantísima (a mí la mía me parece apasionante), pero creo que si en vez de estirar la anécdota la hubiera destilado en un relato, Oxígeno sería algo mucho más redondo.
Y así es como siento esta novela. Leerla es como mirar una canica transparente, por muchas vueltas que le des, no hay nada más que lo que ves, toda su superficie es exactamente igual y a través del vidrio siempre tienes la misma imagen. Al final te aburres.
«Las historias las narran los que las vieron o las que las vivieron, y yo esta ni la vi ni la viví. Todo lo importante pasó mientras estabas inconsciente, en el clímax de esta trama yo no estoy. No hice absolutamente nada en esta historia. ¿Cómo iba a contarla yo?»
Esto lo dice Marta en la página 30. Dejando de lado que se carga de un plumazo toda la historia de la literatura tanto de ficción como de no ficción, se carga su propia historia. ¿Si no la vivió cómo le pudo traumatizar? ¿Solo lo que nos ocurre mientras estamos conscientes es vida? No sé, me parece el típico párrafo grandilocuente que no tiene ni pies ni cabeza.
«La única lógica posible es la de vivir como si no nos fuéramos a morir nunca, o por lo menos como si nos fuéramos a morir un día muy, muy lejano. La lógica de entender todas las cosas que pueden pasar para que Dios no quiera, y aun así, comprar unos manteles de colores y colocarlos con mimo en la mesa del desayuno cada mañana. Ahí es donde hay que poner la fe, en esos mantelitos de colores»
Puede que el relato universal de Jiménez sea la certeza, conocida tras la intoxicación, de la inevitabilidad de la muerte, la certeza de que puedes morir mañana, esta tarde, dentro de un rato, porque nos acecha en cada esquina, en un tropezón, un accidente, una enfermedad que no te esperas. A mí me llegó cuando mi padre murió un día en el monte, por sorpresa, y yo continué viviendo un día entero sin saber que estaba muerto. La muerte no es algo que te está esperando ahí delante, aunque vivamos con esa actitud, por otro lado la única posible. La muerte nos rodea y nosotros no lo sabemos. Es un conocimiento que todos adquirimos en algún momento de nuestra vida. Unos antes y otros después.
En resumen, yo quería que me gustara Oxígeno porque era un regalo de mis hijas y quería poder decirles: chicas, gracias, me ha chiflado; pero sinceramente es un libro fallido. Se lee fácil pero poco más. Cada uno gestiona sus traumas como puede/quiere y si lo gestionas en forma de best seller, ole tú; pero sinceramente Oxígeno es un poco «y dale con la bolita». Te lo puedes ahorrar.
Quería que Oxígeno me gustara para decirles a mis hijas, que me lo habían regalado por mi cumpleaños, que me había encantado pero, sintiéndolo mucho, no ha sido así. En una entrevista a la autora leo: «El reto era sacar de la anécdota, por muy bestia que fuera para mí —porque no deja de ser una anécdota—, un relato universal». El reto, por demás ambicioso, no ha sido superado. En Oxígeno no hay nada más que eso, una anécdota traumática para la autora: la mala combustión de una caldera de gas en un piso alquilado le provocó a ella y a su pareja una intoxicación por monóxido de carbono que no fue mortal por puro azar. Marta Jiménez disecciona ese momento y después lo estira y estira y estira, trenzándola con su historia de amor con Juan, su pareja, los recuerdos de la enfermedad de su madre, las numerosas mudanzas de su vida y la reconstrucción de lo que ocurrió el 7 de noviembre de 2020. Sinceramente, no da para tanto, no hay nada universal en este relato de una vida cualquiera, la suya. Entiendo que para ella sea interesantísima (a mí la mía me parece apasionante), pero creo que si en vez de estirar la anécdota la hubiera destilado en un relato, Oxígeno sería algo mucho más redondo.
Y así es como siento esta novela. Leerla es como mirar una canica transparente, por muchas vueltas que le des, no hay nada más que lo que ves, toda su superficie es exactamente igual y a través del vidrio siempre tienes la misma imagen. Al final te aburres.
«Las historias las narran los que las vieron o las que las vivieron, y yo esta ni la vi ni la viví. Todo lo importante pasó mientras estabas inconsciente, en el clímax de esta trama yo no estoy. No hice absolutamente nada en esta historia. ¿Cómo iba a contarla yo?»
Esto lo dice Marta en la página 30. Dejando de lado que se carga de un plumazo toda la historia de la literatura tanto de ficción como de no ficción, se carga su propia historia. ¿Si no la vivió cómo le pudo traumatizar? ¿Solo lo que nos ocurre mientras estamos conscientes es vida? No sé, me parece el típico párrafo grandilocuente que no tiene ni pies ni cabeza.
«La única lógica posible es la de vivir como si no nos fuéramos a morir nunca, o por lo menos como si nos fuéramos a morir un día muy, muy lejano. La lógica de entender todas las cosas que pueden pasar para que Dios no quiera, y aun así, comprar unos manteles de colores y colocarlos con mimo en la mesa del desayuno cada mañana. Ahí es donde hay que poner la fe, en esos mantelitos de colores»
Puede que el relato universal de Jiménez sea la certeza, conocida tras la intoxicación, de la inevitabilidad de la muerte, la certeza de que puedes morir mañana, esta tarde, dentro de un rato, porque nos acecha en cada esquina, en un tropezón, un accidente, una enfermedad que no te esperas. A mí me llegó cuando mi padre murió un día en el monte, por sorpresa, y yo continué viviendo un día entero sin saber que estaba muerto. La muerte no es algo que te está esperando ahí delante, aunque vivamos con esa actitud, por otro lado la única posible. La muerte nos rodea y nosotros no lo sabemos. Es un conocimiento que todos adquirimos en algún momento de nuestra vida. Unos antes y otros después.
En resumen, yo quería que me gustara Oxígeno porque era un regalo de mis hijas y quería poder decirles: chicas, gracias, me ha chiflado; pero sinceramente es un libro fallido. Se lee fácil pero poco más. Cada uno gestiona sus traumas como puede/quiere y si lo gestionas en forma de best seller, ole tú; pero sinceramente Oxígeno es un poco «y dale con la bolita». Te lo puedes ahorrar.
January 11, 2026
Lo raro es vivir, leer como el otro vive, verle las costuras a este libro y que tus dedos pasen las páginas hasta acabarlo, que tus ojos vean la tinta y reconozcan las palabras. Lo raro es el amor la casa el cuerpo, que venga este libro a decirte que estar viva es una condición provisional, que hay más azar que mérito, que estar a salvo es una ficción necesaria.
La literatura cuándo es honesta consigue eso: que mires el amor la casa el cuerpo y te invada el miedo y aún así elijas leer de nuevo, hacer una reseña. Poner la mesa aunque no sepas si hay comida. La fe en el mantel bonito.
La literatura cuándo es honesta consigue eso: que mires el amor la casa el cuerpo y te invada el miedo y aún así elijas leer de nuevo, hacer una reseña. Poner la mesa aunque no sepas si hay comida. La fe en el mantel bonito.
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February 15, 2026No es lo que esperaba (afilia’t al Sindicat de Llogateres)
March 5, 2026
Marta Jiménez Serrano es una gran escritora. Es una gran narradora que con un lenguaje muy simple, pero muy bello es capaz de conmoverte y tocarte el corazón. Marta escribe muy bonito y no me cansaré nunca de recomendar Los nombres propios. Por eso me hubiera encantado ver a Marta en esta novela. Esta no es la Marta que escribía en Sexto Piso.
No sé si ella quería hacer la novela así, o es que en esta ocasión no ha contado con un editor que sepa guiarla y decirle: Marta, esto te está quedando un poco repetitivo. Marta, esta parte de aquí es un poco incongruente ¿No crees? Marta, en tu libro hay unas cuantas contradicciones. Marta, esto es un batiburrillo de pensamientos inconexos, anécdotas, denuncias, noticias y apuntes de clase de ciencias que como relatos independientes podrían funcionar perfectamente, pero que así, juntas, no acaban de cuadrar. Marta, cuando nos estás hablando de tu abuela y estás a punto de tocarnos el corazón, no le hace bien al libro que nos cortes la historia de sopetón y nos enumeres una selección de noticias acerca de personas que se han intoxicado con monóxido de carbono.
Tampoco ha ayudado el hecho de tratar temas muy sensibles como si poseyera la verdad absoluta del universo. La ansiedad, es mucho más compleja de lo que se cuenta aquí.
Dicho esto, puede que el principal fallo del libro esté en mí, que al conocer bien como escribe Marta me esperara otra cosa, o que no haya sido capaz de entender bien el libro, o que lo haya leíedo con el libro boca abajo sin darme cuenta o qué sé yo. Lo único que sé es que espero con ganas la próxima novela de Marta Jiménez Serrano. Espero que la próxima vez, la historia y yo nos volvamos a hacer amigos.
No sé si ella quería hacer la novela así, o es que en esta ocasión no ha contado con un editor que sepa guiarla y decirle: Marta, esto te está quedando un poco repetitivo. Marta, esta parte de aquí es un poco incongruente ¿No crees? Marta, en tu libro hay unas cuantas contradicciones. Marta, esto es un batiburrillo de pensamientos inconexos, anécdotas, denuncias, noticias y apuntes de clase de ciencias que como relatos independientes podrían funcionar perfectamente, pero que así, juntas, no acaban de cuadrar. Marta, cuando nos estás hablando de tu abuela y estás a punto de tocarnos el corazón, no le hace bien al libro que nos cortes la historia de sopetón y nos enumeres una selección de noticias acerca de personas que se han intoxicado con monóxido de carbono.
Tampoco ha ayudado el hecho de tratar temas muy sensibles como si poseyera la verdad absoluta del universo. La ansiedad, es mucho más compleja de lo que se cuenta aquí.
Dicho esto, puede que el principal fallo del libro esté en mí, que al conocer bien como escribe Marta me esperara otra cosa, o que no haya sido capaz de entender bien el libro, o que lo haya leíedo con el libro boca abajo sin darme cuenta o qué sé yo. Lo único que sé es que espero con ganas la próxima novela de Marta Jiménez Serrano. Espero que la próxima vez, la historia y yo nos volvamos a hacer amigos.
March 10, 2026
Tengo tantas cosas que decir sobre este libro que al final casi estoy por solo escribir que: Meh.
Realmente, no hay “sustancia” como para escribir un libro. Sin ánimo de ofender, si esto no le hubiera pasado a MJ, ninguna editorial con un nombre hubiera publicado el libro. Además, también es algo oportunista y superficial en sus críticas: se queja igual que se queja cualquiera, en cualquier conversación de bar, sobre las cosas de las que se queja todo el mundo (la vivienda, los caseros, la jornada laboral, la precariedad).
El análisis que hace de la situación me parece autocomplaciente y, bueno, hasta la página 80 no hay un: Qué tal está Juan. Sí que hay unos cuantos qué tal está Marta. Marta, Marta, Marta.
Luego, a la hora de la verdad, no denuncian a la casera. Meterse en movidas es un coñazo, lleva años. Pero bueno, al final la única consecuencia de lo ocurrido la pagamos nosotros: pagando 20€ por leer una catarsis que bien podría haber sido una columna en El País.
¿Quién se quedó con el pobre Canapé?
Realmente, no hay “sustancia” como para escribir un libro. Sin ánimo de ofender, si esto no le hubiera pasado a MJ, ninguna editorial con un nombre hubiera publicado el libro. Además, también es algo oportunista y superficial en sus críticas: se queja igual que se queja cualquiera, en cualquier conversación de bar, sobre las cosas de las que se queja todo el mundo (la vivienda, los caseros, la jornada laboral, la precariedad).
El análisis que hace de la situación me parece autocomplaciente y, bueno, hasta la página 80 no hay un: Qué tal está Juan. Sí que hay unos cuantos qué tal está Marta. Marta, Marta, Marta.
Luego, a la hora de la verdad, no denuncian a la casera. Meterse en movidas es un coñazo, lleva años. Pero bueno, al final la única consecuencia de lo ocurrido la pagamos nosotros: pagando 20€ por leer una catarsis que bien podría haber sido una columna en El País.
¿Quién se quedó con el pobre Canapé?
January 11, 2026
Un libro difícil de calificar, porque no se trata de ficción sino de un relato muy personal sobre una vivencia traumática de la autora, que en 2020 estuvo a punto de morir debido a una intoxicación por monóxido de carbono.
Si bien es cierto que Marta tiene una forma muy peculiar de narrar que consigue enganchar bastante, en esta obra recorre el suceso intercalando fragmentos sobre su infancia y los inicios de su relación con el también escritor Juan Gómez Bárcena, además de aportar datos sobre lo que supone una intoxicación por monóxido de carbono y testimonios sobre la atención médica que ambos recibieron tras el incidente. Esto, desde mi punto de vista, hace que se pierda la intensidad de lo relatado, que se caiga en una especie de divagación que, en ocasiones, me daba la impresión de ser una estrategia para rellenar páginas y poder publicarlo como libro.
Que no se me malinterprete, me gustó mucho la autora con su anterior libro de relatos, me parece que la vivencia que expone en esta publicación es fuerte, y creo que el redactarla ha sido su manera de sanar, pero particularmente me parece excesivo que se esté vaticinando que esta novela vaya a ser lo mejor del año. Que tenga un valor personal para la autora y que sea un ejercicio terapéutico de escritura, en mi opinión, no lo convierten en una obra maestra.
A mí personalmente se me ha quedado corto, y aunque me gusta cómo escribe, considero que es un libro que no va a tener mayor relevancia para mí en este año de lecturas.
January 15, 2026
"No deja de asombrarme la tranquilidad con la que asumimos la negligencia."
February 18, 2026
Abandonado en la página 50.
Por favor, ¿podemos dejar de fabricar libros sobre cualquier cosa que nos pasa?
Por favor, ¿podemos dejar de fabricar libros sobre cualquier cosa que nos pasa?
February 9, 2026
supongo que no he conectado con “la última revelación literaria”.
Mediocre a rabiar.
Mediocre a rabiar.
January 10, 2026
Nota: Comprar un detector de dióxido de carbono
January 12, 2026
Las expectativas jugando una mala pasada. Demasiado repetitivo
February 15, 2026
este libro puede ser tantas cosas y se queda en nada
February 24, 2026
Citando a Carmen Burné citando a Carlos Clavería Laguarda: el dolor no es un mérito literario por sí mismo.
Estos pensamientos interiores sobre un episodio traumático no me parecen suficientes para hacer un libro.
Muy repetitivo y con discursos muy planos. Creo que cuando abrimos un libro esperamos encontrar una capa más profunda que la de Twitter y, para mi gusto, criticar a un casero es muy fácil. La literatura y la importancia del tema a día de hoy exigen más.
Los ignavi estarían grabando con el móvil y, mientras los rentistas nos putean, Marta Jiménez Serrano estaría escribiendo sobre ella misma.
Estos pensamientos interiores sobre un episodio traumático no me parecen suficientes para hacer un libro.
Muy repetitivo y con discursos muy planos. Creo que cuando abrimos un libro esperamos encontrar una capa más profunda que la de Twitter y, para mi gusto, criticar a un casero es muy fácil. La literatura y la importancia del tema a día de hoy exigen más.
Los ignavi estarían grabando con el móvil y, mientras los rentistas nos putean, Marta Jiménez Serrano estaría escribiendo sobre ella misma.
March 3, 2026
Este libro es un despropósito. Un insulto, vaya. Autocomplaciente, repetitivo, plano. La autora se regodea en el trauma y además parece hablar de una especie de obligación de escribir sobre él, de que los demás leamos sobre él.
Se desmayó por una intoxicación por monóxido de carbono fruto de una negligencia que decidió no denunciar por pereza. Ese es el trauma. Podría haber sido una conversación de bar. Sin embargo, intenta disfrazarlo de… ¿de qué? ¿De una reflexión sobre la vida? ¿Sobre la escritura? ¿Sobre la vivienda? (Porque claro, tiene que dejar claro mil veces su situación de precariedad y el infierno que es idealista para intentar por todos lo medios que el lector se identifique con ella, ella es pobre, ella es víctima, todo, todo eso).
Soy consciente de lo problemático que es decir esto, pero a veces el trauma nos alimenta y nos permite escribir, sobre todo cuando no tenemos el talento o la inspiración necesarios para hacer otra cosa —que casi nadie los tiene, pero precisamente para eso las editoriales deberían tener un filtro que evitase a la gente pagar 20 euros por leer algo que debería haberse quedado en un hilo de Twitter.
Mira que la problemática de la autoficción ya daba bastante de sí. Pero es que esto ni siquiera es ficción, solo es auto. Solo es yo. Yo me asusté mucho. Yo fui víctima. Yo fui en ambulancia. Yo me di un golpe en la cabeza.
Ya como último punto solo diré que el marido (entonces novio) de la escritora es, por algún motivo, retratado como un imbécil. En algunos momentos empecé a pensar que quizás se habían separado y ella se estaba tomando ciertas licencias para desahogarse vía escritura. Pero no, no. Se casaron. O yo no comprendo la ironía de Marta (cosa que no descarto), o Marta debería hacerse ver si Juan realmente le cae bien.
En fin, no me gusta ser tan dura con los libros, pero qué desastre.
Se desmayó por una intoxicación por monóxido de carbono fruto de una negligencia que decidió no denunciar por pereza. Ese es el trauma. Podría haber sido una conversación de bar. Sin embargo, intenta disfrazarlo de… ¿de qué? ¿De una reflexión sobre la vida? ¿Sobre la escritura? ¿Sobre la vivienda? (Porque claro, tiene que dejar claro mil veces su situación de precariedad y el infierno que es idealista para intentar por todos lo medios que el lector se identifique con ella, ella es pobre, ella es víctima, todo, todo eso).
Soy consciente de lo problemático que es decir esto, pero a veces el trauma nos alimenta y nos permite escribir, sobre todo cuando no tenemos el talento o la inspiración necesarios para hacer otra cosa —que casi nadie los tiene, pero precisamente para eso las editoriales deberían tener un filtro que evitase a la gente pagar 20 euros por leer algo que debería haberse quedado en un hilo de Twitter.
Mira que la problemática de la autoficción ya daba bastante de sí. Pero es que esto ni siquiera es ficción, solo es auto. Solo es yo. Yo me asusté mucho. Yo fui víctima. Yo fui en ambulancia. Yo me di un golpe en la cabeza.
Ya como último punto solo diré que el marido (entonces novio) de la escritora es, por algún motivo, retratado como un imbécil. En algunos momentos empecé a pensar que quizás se habían separado y ella se estaba tomando ciertas licencias para desahogarse vía escritura. Pero no, no. Se casaron. O yo no comprendo la ironía de Marta (cosa que no descarto), o Marta debería hacerse ver si Juan realmente le cae bien.
En fin, no me gusta ser tan dura con los libros, pero qué desastre.
February 5, 2026
https://open.spotify.com/episode/6DcS...
Es que ella me encanta, como escritora, claro, porque no la conozco.
Sus dos libros pasados son geniales.
Y este? Este me da mucha ternura. Y me disfruto de sus reflexiones.
A su edad, tan joven, es consciente, es sensible, es vulnerable, es honesta.
Se cuestiona la vida, eso me atrae.
La anécdota de "la vida alrededor" la amo.
Escribe bien.
Me encanta lo que dice sobre la ansiedad.
Y no, no me parece un gran libro, pero me gusta que me cuente de Juan.
Creo que se puede leer como un libro sobre el amor.
Y la vida.
Quizá su suceso no da para mucho, pero si eso le sirve a ella, me sirve a mi.
Yo misma tuve mi accidente negligente y ha dado para un artículo, o para el capítulo de un libro, no más.
Apuesto mucho por su futuro, creo que va a continuar escribiendo muy buena literatura.
Es un libro resentido. Un libro catártico. Un libro, seguramente para ella, necesario.
Lo que digo es subjetivo porque hay un intento de disculparme quizá, ante un libro que no recomendaría con insistencia. Pero que leí muy a gusto. Muy.
Es que ella me encanta, como escritora, claro, porque no la conozco.
Sus dos libros pasados son geniales.
Y este? Este me da mucha ternura. Y me disfruto de sus reflexiones.
A su edad, tan joven, es consciente, es sensible, es vulnerable, es honesta.
Se cuestiona la vida, eso me atrae.
La anécdota de "la vida alrededor" la amo.
Escribe bien.
Me encanta lo que dice sobre la ansiedad.
Y no, no me parece un gran libro, pero me gusta que me cuente de Juan.
Creo que se puede leer como un libro sobre el amor.
Y la vida.
Quizá su suceso no da para mucho, pero si eso le sirve a ella, me sirve a mi.
Yo misma tuve mi accidente negligente y ha dado para un artículo, o para el capítulo de un libro, no más.
Apuesto mucho por su futuro, creo que va a continuar escribiendo muy buena literatura.
Es un libro resentido. Un libro catártico. Un libro, seguramente para ella, necesario.
Lo que digo es subjetivo porque hay un intento de disculparme quizá, ante un libro que no recomendaría con insistencia. Pero que leí muy a gusto. Muy.
January 23, 2026
Una maravilla, como todo lo que escribe la autora, una de mis voces favoritas de la narrativa nacional. Siempre me ha parecido muy generoso el acto de novelar una vivencia real, mucho más cuando es una tan extrema como la que trata esta novela, y no se puede hacer con más concisión lingüística, con más delicadeza y crudeza a la vez. Recomendable 100%.
February 11, 2026
mira, odio la expresión, pero al final he conectado con el libro, o más bien, con Marta y el miedo.
creo que a nadie que no fuera un autor ya conocido le hubieran publicado esto, y si lo han hecho y lo hemos querido leer todos es por el morbo.
“¡estuvo a punto de morir! eso tiene que ser una buena historia”
ha estado cerca de ser bueno en varios momentos, pero parece que intencionadamente no ha querido que lo sea ?!?! se ha sentido un poco como cuando escribes cosas para entenderlas (como esta reseña), inconexa, poniendo encima de la mesa las piezas de un puzle, solo que en este caso han publicado el libro sin armar, han cogido todas las notas de marta sin reescribir ni ordenar y las han impreso una detrás de otra.
en definitiva, sí, he conectado con su miedo, me he alegrado de que estén vivos e incluso me he emocionado al final. pero no puedo decir que sea un buen libro.
(le he cambiado la nota porque he cambiado de opinión, empatizo con el trauma de marta y no voy a criticar a la autora por sus actos o su dolor, pero el libro es bien malo)
(no se k ha pasao he tenido que volver a ponerle nota)
creo que a nadie que no fuera un autor ya conocido le hubieran publicado esto, y si lo han hecho y lo hemos querido leer todos es por el morbo.
“¡estuvo a punto de morir! eso tiene que ser una buena historia”
ha estado cerca de ser bueno en varios momentos, pero parece que intencionadamente no ha querido que lo sea ?!?! se ha sentido un poco como cuando escribes cosas para entenderlas (como esta reseña), inconexa, poniendo encima de la mesa las piezas de un puzle, solo que en este caso han publicado el libro sin armar, han cogido todas las notas de marta sin reescribir ni ordenar y las han impreso una detrás de otra.
en definitiva, sí, he conectado con su miedo, me he alegrado de que estén vivos e incluso me he emocionado al final. pero no puedo decir que sea un buen libro.
(le he cambiado la nota porque he cambiado de opinión, empatizo con el trauma de marta y no voy a criticar a la autora por sus actos o su dolor, pero el libro es bien malo)
(no se k ha pasao he tenido que volver a ponerle nota)
February 3, 2026
Es terrible xd literalmente no hay nada q lo salve
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