«Clara Campoamor era, y lo fue durante todos los años del exilio y hasta fecha muy reciente, en que se la ha reivindicado un poco a hurto por su labor parlamentaria, una de esas personas que lo perdieron todo en la guerra, hasta el prestigio de los perdedores, sólo porque era una política liberal y porque su visión de las cosas no se avino a las versiones oficiales de unos y otros. El libro del que nos ocupamos no es [...] un libro estrictamente literario, pero no por ello es menos sorprendente y valioso. Al contrario, la inteligencia de su autora y su escritura, sencilla e implacable, lo hace mucho más valioso que la mayoría de los que se publicaron entonces, ¡y después!, quizá porque abandonando la retórica dejaba de ser propagandístico. Se leerá, sin la menor duda, como un vertiginoso episodio nacional. [...] Las ideas de Campoamor fueron netas, ponderadas y, acaso lo más prodigioso, con una meridiana lucidez, ya que las exponía en el mismo 1936. Lo que otros empezaron a admitir tantos años después, ella lo vio claro cuando solo habían transcurrido unas pocas semanas de lucha.» (Andrés Trapiello, Las armas y las letras) Clara Campoamor (1888-1972) fue la campeona del feminismo y consiguió, contra la opinión de su propio partido y de la socialista Victoria Kent, que las Cortes Constituyentes de la II República aprobaran el sufragio femenino. La primavera de 1936 sorprendió a Clara en Madrid, donde asistió a los prolegómenos de la Revolución y, ya en verano, al estallido de la Guerra Civil, de la que esta obra constituye uno de los primeros testimonios. Campoamor, temiendo por su vida, tuvo que huir de la zona republicana en el otoño de 1936, y se instaló en Suiza. A finales de aquel año había redactado el cuerpo principal de La revolución española vista por una republicana, que se publicó en francés, en 1937. Esta obra, originalísima, no se limita a reflejar el terror vivido en Madrid durante los primeros meses de la guerra, sino que constituye un clarividente análisis de los orígenes de la guerra, así como de las previsibles dificultades que nacerían de la victoria de cualquiera de los contendientes. Clara vivió en Suiza, en Argentina y alguna vez en París. Tras la victoria de los franquistas intentó en varias ocasiones afincarse de nuevo en España, sin éxito. Su condición de masona la hacía sospechosa a los ojos del Tribunal de Represión de la Masonería, así que finalmente tuvo que abandonar la esperanza de volver a ver España y murió en el exilio, en Suiza, en 1972. Aquí nos habla el personaje real, siempre independiente, con la clara voz de la verdad, tan distinta a la de recientes recreaciones biográficas que prefieren ignorar este concreto testimonio. De recrear a falsear, media poco trecho; y es que muchos querrían ocultar a la persona para apoderarse del símbolo. Luis Español Bouché (Madrid, 1964) es autor de numerosas obras, entre las cuales podemos destacar Nuevos y viejos problemas en la Sucesión de la Corona Española, Madrid 1939: del golpe de Casado al final de la Guerra Civil, Franceses en el Camino, (I Premio Estatal de Investigación Histórica) o Leyendas Negras: vida y obra de Julián Juderías. Es también autor de distintos ensayos, antologías poéticas y traducciones.
Carmen Eulalia Campoamor Rodríguez, conocida como Clara Campoamor (Madrid 1888-Lausana 1972) fue una abogada, escritora, política y defensora de los derechos de la mujer española. Durante la Segunda República Española, creó la Unión Republicana Femenina y fue una de las principales impulsoras del sufragio femenino en España, que se incluyó en la Constitución republicana de 1931 y fue ejercido por primera vez en las elecciones de 1933. A causa de la Guerra Civil tuvo que huir de España y murió exiliada en Suiza.
Un testimonio muy interesante sobre la Segunda República española y la maldita Guerra Civil (1936). Clara Campoamor está siendo recientemente reivindicada por todos los políticos españoles como una luchadora por los derechos de las mujeres, principalmente el derecho a voto donde tuvo que vencer las reticencias de parte de la izquierda política de ese momento. Este libro junta diversos testimonios de Campoamor sobre distintos momentos y en conjunto es una obra que te permite conocer la vida y el pensamiento, creo que es un mérito del editor Luis Español. Resulta sobrecogedor como pasados solamente unos pocos meses (desde julio a noviembre de 1936) Campoamor ya es capaz de predecir lo que va a ocurrir en los próximos años y el resultado final de la guerra. En esta precocidad es como Chaves Nogales que escribió "A sangre y fuego" en la primavera de 1937. Para muchos españoles todo estaba muy claro desde el principio y, afortunadamente, escaparon de España para contarlo.
Ninguna idea, ninguna pasión se ha desarrollado en el español con tan áspera intensidad como la idea y la pasión políticas. Las lleva hasta el frenesí. Si el hombre, a partir de una conocida definición, es el animal político por excelencia, el español lo es en grado superlativo. Y si nos sale tan mal la política es porque, a fin de cuentas, nos metemos del todo en ella.
Uno de esos libros que te abren los ojos para entender que nada es lo que parece (y que nos educaron en una verdad cribada). Me quedo con su clarividencia y su capacidad crítica sin fanatismos. Alejada de los blancos y negros y repleto de gris en su análisis temprano de este terrible evento de la historia española. Leyéndola, se echan en falta cabezas pensantes (de cualquier signo). Es la confirmación del circo en el que se ha transformado la "política" en los tiempos que corren. Hemos abandonado la vocación de luchar por una sociedad mejor y nos conformamos con "el menos malo". Claro que, mirando hacia atrás, todo tiempo parece mejor cuando lo cierto es que en todas partes (y en todos los tiempos) cuecen habas. Debería ser material educativo en las escuelas como ejemplo de pensamiento crítico.
Fabuloso volumen, breve y preclaro, lleno de honestidad y dolor. Trata con sufrimiento la locura colectiva en la que España se precipitaba (el libro fue terminado en noviembre del 36) y afirma, contra todas las idealizaciones posteriores,la terrible verdad: la democracia española murió pocas semanas después del golpe de estado y los bandos fueron fagocitados por tiranías opuestas.
No es agradable de leer, pero es muy recomendable.
Para los ignorantes nostálgicos del desastre que en realidad fue la república española, para los que sacan pecho cuando recuerdan que sus abuelos "fueron rojos", para lo que pasamos por el sistema de adoctrinamiento español... nada como el testimonio de la insigne Campoamor sobre los años y meses anteriores a julio del 36: la pesada censura, los incontables asesinatos de civiles por no ser "suficientemente de izquierdas", los abusos y negligencias del Frente Popular, la injerencia soviética, y un larguísimo etcéterca. También describe los primeros meses de la guerra, en particular el terror causado por los milicianos (la estimación que hace Campoamor del número de víctimas "invitadas a dar un paseo" por los milicianos en la retaguardia, sólo en Madrid y sólo durante los primeros meses de la guerra, da vértigo), la falta de disciplina militar del bando republicano, su grotesca maquinaria propagandística, y su rechazo a una salida pacífica que incluía la rendición de los sublevados.
Sugerencias de títulos alternativos: Entre la boca y la chancla, Como para no sublevarse, Tierra de cainitas, Kalise para todos.
Clara Campoamor, referente absoluta de la democracia española, escribió este revelador y en ocasiones profético libro en 1937, ya en el exilio.
¿A qué revolución se refiere en el título? Podría pensarse que se refiere al golpe de Estado del 36, y en parte es así. Pero también se refiere a otras revoluciones que se fueron gestando durante la republica y la guerra civil: el golpe de estado del 32, la revolución de asturias del 34 y la revoluciones comunistas y anarquistas que tuvieron lugar en el territorio controlado por el frente popular cuando estalló la guerra civil.
Una breve crónica que combina un análisis general de la política española desde un poco antes de la proclamación de la República, con su experiencia, primero en Madrid durante los primeros meses después de la sublevación militar, y luego perseguida por falangistas cuando huía de España.
Buenísima para entender una historia que muy pocas veces, especialmente desde la política, se cuenta así. Tristemente hay algunas cosas que aun no han cambiado, otras por suerte sí.
Es la primera vez que leo a Clara Campoamor y no sobre ella, y me ha encantado.
Clara se muestra en este libro increíblemente clarividente y lúcida cuando vislumbra como se va a desarrollar la Guerra Civil, examina la situación con muchísima inteligencia y tiene para repartir tanto a un bando como al otro. He disfrutado mucho conocer este periodo de la Historia a través de sus ojos. Si ya la admiraba, cuanto más la conozco más me gusta.
Ser artífice del voto femenino en España (a pesar de la oposición obstinada de sus dos congéneres, la Nelken y Kent, que temían que las mujeres se vieran influenciadas por sus confesores o maridos a la hora de decidir el voto, como si fuésemos niñ@s de teta sin criterio) y de la introducción del divorcio en la legislación, esos son los mayores logros por los que es conocida nuestra protagonista; pero Clara es mucho más: abogada, escritora, amiga, política, miembro de numerosas asociaciones, y para mí lo que más me ha calado es su integridad moral, y su honestidad. No tenía pelos en la lengua para señalar con el dedo los fallos de una República en la que veía una muerte anunciada, por que ella o tenía poderes premonitorios, o conocía demasiado bien a los españoles que vivían inmersos en lo que se estaba convirtiendo la política española con su polarización total, paralela a la mundial, es decir la lucha entre fascismo y comunismo. La derecha no le perdonó ser republicana masona, y artífice del divorcio, y la izquierda el haber traído el voto de la mujer, y haber condenado los actos vergonzosos que en el bando republicano también se cometieron, ella es fiel representante de la tercera España, ni roja, ni azul. No quería que este libro fuera un arma arrojadiza contra la República de la que era fiel defensora. Estamos ante una edición de lujo de Luis Español Bouché que nos explica perfectamente el derrotero de esta obra, como fue escrita y con que objetivo, se agradecen sus explicaciones introductorias. Clara criticaba que el gobierno pecara de falta de técnica, de disciplina y de generar terror en la retaguardia, mostrándose impávido ante numerosos atropeyos que se interpretaban como provocaciones desmesuradas y que generaban malestar y resentimiento, y por lo tanto para ella no merecía denominarse como gobierno. Otros de los errores que denuncia es el de dejar que se armara al pueblo, hecho que provocó que se desataran los más bajos instintos, y se diesen situaciones de represalias y venganzas, y teniendo en cuenta que en este país la envidia reina a sus anchas, imaginaros.. He de aclarar, al igual que el editor, que Clara siempre habla desde las vivencias que tuvo, habla de lo que vió, y lo que vió fueron los actos del bando republicano, ella simplemente criticaba lo que veía mal, y lo que se debería haber hecho para que no se acabase como se acabó , en el momento de escribir el libro no lo sabía pero lo intuía. En resumen, que la Guerra Civil no es algo tan simple como el enfrentamiento de dos bandos, fue algo que venía cocinándose desde mucho tiempo antes, y que ella en estas páginas con toda su lucidez y sencillez te cuenta.
Este libro me lo recomendó mi sobrina Bea, aunque ella no lo había leído aún. Está escrito por Clara Campoamor, una referente de la izquierda española, que logró el voto femenino en el año 1931 y el divorcio. Que no era moco de pavo en aquella época.
Clara Campoamor es un personaje curioso. Se declara a sí misma como liberal, anticlerical y republicana por los cuatro costados. Con este currículum hoy día podríamos pensar que es otra figura mítica de la izquierda (que lo es) llena de esa pasión incondicional hacia la república cerrando los ojos a los desmanes que ocurrieron. Pues muy al contrario, es republicana (y un ídolo de la izquierda española) pero al parecer una persona coherente y cabal con sus ideas (no como la izquierda de ahora que son reaccionarios y fanáticos).
Tal es así, que aun declarándose anticlerical, quedó profundamente horrorizada ante los desmanas que la izquierda cometió contra la iglesia católica (quema de conventos, de iglesias, palizas a curas y monjas, asesinatos,...) y fue una de las pocas voces críticas que se alzó en contra de estos actos de violencia, aunque al parecer no le hicieron mucho caso.
Con respecto al mérito de conseguir el voto femenino, fue una lucha casi personal que tuvo que realizar contra sus propios compañeros del bloque de la izquierda, especialmente contra su compañera Victoria Kent. Fue criticada y repudiada por gran parte de la izquierda que no deseaba el voto femenino, ya que pensaban que podría beneficiar a la derecha (curioso planteamiento de la izquierda en el que algo es un logro o un fracaso dependiendo del beneficio político que consiga de ello. Y sin embargo la izquierda actual se ha colocado la medalla de ser ellos los defensores del voto femenino ¡Qué ironía!). El propio Indalecio Prieto, uno de los líderes de la izquierda, salió profundamente enojado contra Clara Campoamor por defender el voto femenino. Lo curioso de este caso es que el voto femenino se consiguió gracias al apoyo de la derecha (que como también es lógico defendía sus intereses políticos por el beneficio que de ello pudiera obtener, con la diferencia de que su apoyo, aunque sea interesado, al final consiguió un avance social. Y encima la derecha se ha quedado sin poder enarbolar esta bandera como mérito suyo, al contrario que ha hecho la izquierda).
En relación al libro, nos cuenta los primeros meses desde que en febrero del año 1936 ganaron las elecciones la coalición de izquierdas del Frente Popular, hasta unos meses después de la sublevación de los nacionales en que Clara Campoamor tuvo que huir de España. Todo este tiempo lo vivió Campoamor en Madrid, por lo que nos relata lo que ella ha conocido de primera mano en la capital de España. Reconoce humildemente que por cartas de amigos suyos que coincidieron en el bando nacional, le comunican las atrocidades que los nacionales están cometiendo, pero ella nos dice que sólo hablará de lo que pasa en Madrid, ya que es de lo que puede realmente testificar.
El libro no tiene pérdida. Uno piensa que va a ser un alegato en favor de la República, pero muy al contrario es una crítica salvaje no a la República, sino a los dirigentes de la República por no saber conducir esta oportunidad hacia una vía de consenso y de paz, siendo ellos los directos responsables de no poner fin a los desmanes que estaban ocurriendo en la República (y concretamente en Madrid una vez iniciado el levantamiento), y a su vez los hace también responsables de haber creado el ambiente necesario y haber dado motivos, en ocasiones fundados (palabras de Campoamor, no mías), para que se produjera un levantamiento contra lo que estaba ocurriendo. Clara Campoamor se une de esta manera a aquellas voces, tanto de la derecha como de la izquierda, que clamaban para que se impusiera el orden en la República. Una República por la que había luchado y soñado, y que los dirigentes políticos, con esas miras tan pequeñas, la estaban destrozando. Clara Campoamor, siempre soñó con una república en donde tuvieran cabida todas las ideologías y todos los credos políticos y religiosos. Por eso, cuando se produce la persecución a la iglesia Católica, ella se horroriza pues aunque es bien sabido que ella no es católica, eso no es motivo para atacar de forma violenta a esa creencia y a sus fieles. Eso es una muestra de honradez y coherencia.
Denuncia en el libro que el gobierno de la república estaba sin cabeza. Los dirigentes socialistas, los que tenían mayoría, necesitaban a los radicales comunistas y a los anarco-sindicalistas para poder gobernar. Y al final los que realmente ordenaban y mandaban eran los grupos minoritarios (¿os suena de algo?). Y para más inri, estos grupos, tanto comunistas como anarco-sindicalistas están propugnando una revolución comunista tipo soviética, de ahí que el libro se titule la REVOLUCIÓN española. El título no es casual.
Pone de manifiesto los desmanes que se estaban cometiendo antes del levantamiento (asesinatos, huelgas salvajes, violencia, amenazas,...). Cuenta que en Madrid había sindicalistas que iban a comer a un restaurante y no pagaban la cuenta porque eran de izquierdas y el dueño de restaurante le suponían un patrono reaccionario. También cuenta que había mujeres de sindicalistas que iban a la compra y no pagaban pues iban acompañadas de matones con pistola. Dice que los obreros de la construcción en huelga dinamitaban las obras en construcción para apoyar la huelga, llegando a registrarse hasta cinco explosiones al día. Esto no podía ser. Lo que cuenta no es más que unas anécdotas del ambiente terrible que se vivía en Madrid antes del levantamiento.
Ya iniciado el levantamiento, me llamó mucho la atención los llamados "paseos" en Madrid. Hecho conocido pero poco aireado en la prensa de izquierdas actual, que consistía en que los revolucionarios comunistas por un lado y anarco-sindicalistas por otro, entraban en las casas de la gente y sin juicio previo se llevaban a los que ellos consideraban sospechosos para fusilarlos (votantes de derechas, curas, creyentes católicos, cualquier persona señalada por la envidia de otros, incluso por la delación de un niño se llegó a ejecutar a personas,... nadie estaba a salvo). Clara Campoamor calcula que en los meses que ella estuvo (creo recordar que hasta noviembre del 36) fueron ejecutadas una media de 100 personas diarias (ella calculaba sobre 10.000 ejecuciones). Al parecer estudios posteriores han modificado la cifra y la elevan a unas 226 personas diarias (se han calculado sobre 26.000 ejecuciones en el mismo periodo). Yo me he quedado horrorizado. Y me indigna muchísimo el blanqueo o el silencio que hace la izquierda de todo esto. Los nacionales en el verano del 36, ejecutaron en Badajoz entre 4.000 y 14.000 personas en muy pocos días (los datos varían mucho). Eso tiene un nombre y se llama genocidio. Y hay que decirlo bien alto, eso es un GENOCIDIO. Pero lo ocurrido en Madrid no es menor que eso. Lo ocurrido en Madrid se llama también genocidio y hay que decirlo bien a las claras. Por eso me indigna que desde la izquierda se pretenda dar una imagen de la república como algo idílico metiendo debajo de la alfombra estos hechos. Me parece innoble cualquier persona que defienda esto. y ojo, se podría alegar que es un acto de guerra. NO. Un acto de guerra es el que se comete en el frente de batalla, pero cuando los nacionales entraron en Badajoz, ya no era un frente de batalla, lo que hicieron fue una limpieza, un exterminio de los seguidores de la ideología de izquierdas. Y Madrid tampoco era un frente de batalla, los ejércitos aún estaban lejos de Madrid. Lo que se hizo fue un genocidio por motivos ideológicos. Clara Campoamor así lo ve y así lo denuncia. Y es más, acusa al Gobierno de la República de no poner orden a estos desmanes. El Gobierno Intentó tímidas propuesta diciendo a la población que no le abriera las puertas a esta gente (una medida como se puede imaginar totalmente ineficaz). Curiosamente dice Clara Campoamor que esto se podría haber evitado de una forma bastante eficaz y es haber dado orden a la Guardia Civil de patrullar las calles de Madrid. Un cuerpo militar y acostumbrado al orden y la obediencia hubiera solucionado o al menos rebajado en un nivel muy alto estos desmanes. Pero dice Clara Campoamor que los gobernantes socialistas no tuvieron el arrojo de hacerlo, ya que la Guardia Civil, aun habiendo demostrado ser fiel a la república era vista con malos ojos por los comunistas y anarco-sindicalistas, y su intervención hubiese provocado tensión entre socialistas y la extrema izquierda.
Como nota curiosa decir que Clara Campoamor comenta que la situación en la que se encontraba la II República sólo tenía un camino: la dictadura. O bien una dictadura de izquierdas tipo soviética o bien una dictadura de derechas tipo fascista como al final así fue. No había un camino intermedio.
En fin, no me extiendo mas, pero el libro, repito, no tiene desperdicio. Seguramente lo volveré a leer. y me pregunto que si alguna persona de izquierdas actual ha leído el libro ¿Qué pensará de Clara Campoamor? ¿Cómo se quedará al ver que este ídolo de la izquierda pone a la república a bajar de un burro, más bien a los dirigentes de la república (pues ella sigue siendo profundamente republicana)? ¿Qué vueltas le darán a esos argumentos de Clara Campoamor para poder salvar a la II República de la quema y presentarla como el Edén en la Tierra? ¿Cómo harán para dar la vuelta a la tortilla?
Esto viene a colación porque mi postura es que es tan lícito y tan noble ideológicamente ser republicano como monárquico, pero no entiendo que se defienda a la II República como un ejemplo de convivencia. Al igual que me parecería absurdo defender la monarquía utilizando la figura de Fernando VII o de Alfonso XIII que fueron reyes nefastos y hasta el punto de que éste último llevó a España a abrazar la república ante su ineficacia.
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Estem davant d'una compilació de textos diversos: una introducció d'un apòstol de la Santa Transició i del règim del 78, el text traduït del francès de l'autora, alguns articles publicats en premsa per aquesta alguns anys abans de la guerra, fragments d'entrevistes i altre material divers que pretenen, en conjunt, donar una idea al lector de la figura de la Clara Campoamor però que acaben avorrint per voler hipercontextualitzar-la. El text és remarcable perquè exposa les causes de la derrota de la república, contemplada pràcticament a temps real i sobre el terreny; l'autora mostra una lucidesa excepcional captant i explicant la impossible concòrdia de les diverses tendències, impossibles de combinar dins el govern republicà i que van degenerar, en fi, el el caos i el desgovern. En definitiva, només calia el llibre original amb alguna nota a peu de pàgina. I, per cert, per aquells que (com l'editor subvencionat d'aquesta obra) sostenen que les bestieses comeses per ambdós bàndols a la guerra civil són equiparables i que, per tant, no hi ha bons ni dolents, una lectura de "El holocausto español" de Paul Preston és molt més aclaridor quant a la magnitud, mitjans i intencions de les repressions anarquista (entre el 36 i el 39) i la feixista (del 36 al 75) sobre la dissidència política.
No sé cual fue su mayor pecado, si ser feminista (o haber logrado el voto femenino, como reza su propia obra, contra el parecer de otros emblemas del feminismo de su época) o ser radicalmente de centro en plena explosión -literal- de la polarización radical de España. Por lo que se desprende del secreto con que este libro llegó hasta nuestros días, Clara Campoamor no se enorgullecería precisamente de haberlo alumbrado. Tal vez precisamente para evitar que se convirtiera en otra arma arrojadiza entre 'los hunos y los hotros'. Y sin embargo es un testimonio fundamental para entender aquellos días convulsos de los que hoy sólo conocemos lo que 'hunos' quisieron contarnos primero y lo que los 'hotros' nos sirven ahora debidamente tamizado para contrarrestar "las mentiras oficiales" pretéritas. Y en el medio sigue estando esta mujer sensacional cuya memoria se arrogan de un lado y otro cuando, insisto, ser republicana de centro fue precisamente lo que le hizo tener que huir de aquella España ¿republicana? que, al mismo tiempo que recibía los martillazos de la España ¿fascista?, aplastaba a cualquiera que discutiese la imposición de girar al ritmo de la ideología imperante. Pocas veces como con este libro he entendido tan meridianamente el concepto de leer para conocer -de verdad- el mundo de hoy y tener un verdadero pensamiento crítico.
Imprescindible. Doña Clara Campoamor, una republicana moderada que consiguió el voto de las mujeres en la República, cuenta con una lucidez espeluznante los primeros meses de la guerra incivil en Madrid. Reparte para todos, pero en particular para el gobierno y las fuerzas que lo sustentaban, analizando con exactitud los errores que llevaron a la República al desastre. Clara Campoamor tuvo que huir del Madrid republicano y de España para salvar el pellejo (en el barco donde huía a Italia unos falangistas planearon tirarla por la borda) y ya nunca regresó, a su pesar, del exilio. De lectura obligada para quién quiera entender, sin maniqueísmos, las causas y los hechos del desastre del 36, especialmente en estos tiempos que por un lado nos quieren contar una historia de buenos y malos y de memoria democrática que no se corresponde con lo que pasó realmente, y por el otro se aferran a justificar lo injustificable de un golpe que arrasó España. De lectura obligada para los españoles que quieran entender la historia de su país.
Andrés Trapiello es una fuente inagotable de descubrimientos. Gracias a "Madrid" descubrí a Chaves Nogales y sus relatos de "A sangre y fuego", además del magnífico libro que estoy leyendo ahora "Las armas y las letras", que a su vez me ha descubierto a una mujer excepcional y su visión clara, alejada del fanatismo y del maniqueísmo imperantes, contada de primera mano, de un valor incalculable, sobre todo para entender la II república y la guerra civil en Madrid.
Un libro absolutamente recomendable para aquellos que quieran tener otra visión de la historia alejada de las dos "verdades" monolíticas y enfrentadas que todavía persisten entre la gente.
Es un libro desgarrador que da una idea de dónde venimos y explica muchas de las posturas y relaciones políticas actuales.
El libro se publicó en francés en el año 1937. Parece increíble que no se haya publicado en España hasta el año 2005 con una traducción del francés de Luis Español Bouché. ¿No se conocía o es que lo que cuenta Clara Campoamor no se ajustaba a ninguno de los dos relatos?
Merece la pena escuchar en este vídeo a Luis Español hablar con el entusiasmo que le caracteriza sobre la figura de la autora.
Nada es verdad ni mentira, depende del color del cristal con que se mira.
Es un libro que nos hace reflexionar sobre la política, sobre los fanatismos, sobre la presión social. Nos abre los ojos a entender que el hombre no aprende de experiencia ajena y que en vez de aprender de los errores cometidos a lo largo de la historia ... volvemos a tropezar una y otra vez con la misma piedra.
Es uno de esos libros que no se recomiendan porque no deja bien a ninguno, pero nos deja una sola verdad... Toda historia siempre tiene dos versiones según quien la cuente, y ambas tendrán cosas que son verdad y cosas que son mentiras y nuestro deber es escuchar ambas y sacar nuestras propias conclusiones dejando a un lado las pasiones
Unamuno, Ortega y Gasset, Ramiro de Maeztu, Clara Campoamor… Todos ellos tienen una cosa en común, además de haber sido grandes intelectuales del siglo XX, y es el intento de apropiación que hacen políticos e intelectuales del siglo XXI. Hoy en día puedes escuchar a personas de cualquier ideología apelando a frases, artículos o pensamientos de estos grandes intelectuales, y en mi humilde opinión, este hecho es una señal inequívoca de la influencia que tuvieron en su tiempo.
Clara Campoamor no es, evidentemente, una excepción, y es que podemos colocarla en muchos frentes: Clara la republicana, Clara la liberal, Clara la feminista, Clara la política, Clara la periodista… Todos ellos acertados, y es que la autora de este libro ha sido todas y cada una de esas cosas, con el valor añadido de que ha conseguido pasar a la historia sin una sola contradicción siendo todas esas cosas y más, cosa que hoy en día deviene casi impensable en nuestros representantes políticos. Es por esa grandeza, que se amplifica con el paso de los años, que todos y cada uno de los partidos políticos de ámbito nacional intentan apropiarse esa figura. La realidad, al igual que con el resto de los personajes citados al inicio, es que lejos de poder calificarlos dentro de un grupo determinado de pensamiento o de modo de actuación, deberíamos ubicarlos en una mesa aparte por la grandeza y superioridad moral e intelectual que les distingue del resto de mortales.
Entrando ya a valorar el libro “La revolución española vista por una republicana”, más que un libro quizás debería calificarse como un diario donde la autora ha reflejado los hechos que se iban sucediendo durante la guerra civil española desde su punto de vista, con una objetividad que dejaría a cualquier lector del siglo XXI en un estado de entre incredulidad y nostalgia por la altura política que, a pesar de habernos conducido a una guerra, se tenía en algunas personas por aquel entonces. Se puede hacer el paralelismo con el ya clásico de Chaves Nogales: “A sangre y fuego”, precisamente por la objetividad con la que narran los hechos, salvando las enormes diferencias literarias, pues mientras el libro de Campoamor se puede ver más como un diario de sucesos, el de Chaves Nogales es la novelización de una serie de historias sucedidas en la misma guerra civil, pero en ambos distinguimos esa objetividad y claridad mental en tiempos agitados que caracteriza a los grandes pensadores.
En definitiva, el libro es exactamente lo que uno puede esperar de él, ni más ni menos, un relato de los hechos vividos por Campoamor en el desarrollo de la guerra civil, con muchas referencias políticas y con su correspondiente reflexión, tan lúcidas y objetivas como cabe esperar. Lo recomiendo fervientemente para todos aquellos que quieran huir de las visiones sesgadas y los relatos inacabados que imperan al hablar de la guerra civil en el siglo XXI.
Es un libro muy interesante, tanto la obra original de Clara, como la labor de documentación del traductor y escritor de la amplia introducción y anexo. Sin embargo, para ser una 6° edición, hay unos cuantos fallos de corrección ortográfica y algunos saltos de página aleatorios muy descuidados. Es una pena porque, en su conjunto, es un libro bastante completo que nos abre los ojos a la obra de Clara Campoamor, tanto tiempo olvidada.
Esperaba una crónica más objetiva de los hechos previos a la Guerra Civil, y me encuentro algo no excesivamente objetivo. La obra describe mucho mejor a su autora que lo que ella pretende narrar.
Aún así, la lectura me permite refrescar un poco la historia. Es una época de la que se habla mucho pero se conoce realmente poco.
<>"La división tan sencilla como falaz hecha por el Gobierno entre fascistas y demócratas, para estimular al pueblo, no se corresponde con la verdad. La heterogénea composición de los grupos que constituyen cada uno de los bandos demuestra que hay al menos tantos elementos liberales entre los alzados como antidemócratas en el bando gubernamental."<>
Libro que aún aportando una visión única del comienzo de la guerra civil española, peca en algunos capítulos de la falta de errores de estructuración o de cohesión. Aunque está edición del libro cuenta con un interesante prefacio y un gran número de anexos, pueden ser algo repetitivos a la hora de hablar de la obra pero son una gran añadido para conocer más a la autora del libro.
Un testimonio muy esclarecedor de lo que llevó a la guerra y sus inicios contado desde una nueva perspectiva. También tiene mucha información sobre los grupos políticos. Muy sensatas y brillantes sus reflexiones. De lectura obligatoria.
Testimonio de una gran mujer testigo de un Madrid convulso durante los primeros meses tras el golpe de estado militar que nos llevó a la Guerra Civil. Análisis del pasado, presente y futuro de España a lo que se suma la tristeza de Clara Campoamor al presenciar la muerte de su tan querida República.