Antes de escribir esta reseña quiero dejar claras dos cosas:
La primera, no soy partidaria de leer libros de influencers. Aprovechar el tirón de seguidores en RRSS para escribir libros como churros es algo que en términos generales me desespera.
La segunda, me gusta mucho Henar Álvarez. Me encanta su frescura, su naturalidad, su reivindicación del feminismo y de las desigualdades aún latentes hacia las mujeres sin fisuras, sus críticas hacia el machismo llenas de cinismo, ironía y humor. Y si por alguien merecía la pena saltarme el criterio de no leer influlibros era por ella.
Dicho esto, he de ser sincera: este libro me ha parecido un BLUFF total. No encuentro el thriller que promete por ninguna parte. Tampoco escenas picantes. No he conseguido engancharme en ningún momento y no he empatizado nada con la protagonista.
Lo que funciona a la perfección en formato audiovisual, aquí hace aguas: esa espontaneidad en la protagonista parece impulsividad e inmadurez. El cinismo parece superficialidad y falta de regulación emocional. Una niña grande que está perdida y no se ubica, que arrastra heridas que la hacen tomar decisiones sin saber por o para qué, y a la que, de verdad, a mí me ha costado seguir el ritmo. Es un personaje simple, que funciona por impulsos, que no tiene matices, lo que imposibilita generar simpatía o comprensión.
Eso sí, si hay algo que salve la historia son las críticas mordaces y afiladas de la protagonista en las que no es difícil oír a la propia autora, y que sirven de oxígeno para poder mantenerte sumergida el resto de la lectura.
No es un buen libro, honestamente lo creo. No tiene ni una trama bien construida, ni unos personajes elaborados ni un estilo que acompañe la lectura (es como leer un monólogo de la autora, pero insisto que en este formato no funciona). Y eso que tiene críticas interesantes pero insuficientes para dar consistencia al libro.
No iba con altas expectativas y, aún así, me ha decepcionado.