Estas dos nouvelles pertenecen a mundos inventados, esos territorios de ensoñación que Levrero maneja como nadie. Ambas habían sido publicadas en 1986 un solo volumen, como en esta oportunidad y se tratan de textos muy esperados por los fanáticos del autor uruguayo.
Fauna es el apodo de una mujer exuberante y difícil de olvidar. La historia de un hombre solitario, fuertemente marcado por la parapsicología, cuya rutina y sueños se ven interrumpidos y vulnerados por la aparición de una enigmática mujer, que lo meterá en apuros.
Desplazamientos es un relato entrañable sobre el encuentro con la casa de la infancia y todos los fantasmas y cuentas pendientes que aparecen con este movimiento. Y de nuevo, una mujer que tuerce el rumbo de la historia.
Jorge Mario Varlotta Levrero, más conocido como Mario Levrero fue un escritor, fotógrafo, librero, guionista de cómics, columnista, humorista, creador de crucigramas y juegos de ingenio uruguayo. En sus últimos años de vida dirigió un taller literario.
Jorge Mario Varlotta Levrero, born in Montevideo in 1940 and died there in 2004. Before becaming a cult writer and being considered as a master by many of the best writers in Latin America, Levrero first was a photographer, bookseller comics script writer, humorist, crossword author, creator of brain games. In his later years, he directed a literary workshop.
Levrero’s writing, structured around humour and unease, takes the form of a clean prose based on the psychological that has been characterized as “introspective realism”. His major work La novela luminosa was released posthumously. Another of his most remarkable novels was the involuntary trilogy, formed by the titles La ciudad, El lugar and París
Also, he authored an extensive body of literary work which includes journalistic writing (some of the best articles are to be found in Irrupciones I and Irrupciones II), short stories, novels and essays.
Levrero hated interviews and prologues, loved cinema, he was so interested in self-hypnosis, believed in telepathic phenomena, read about Zen, addicted to computers, loved science, hated being addressed in the “usted” form, could not abide solemnity in general, read detective novels even at breakfast.
Le pongo 3 estrellitas a fauna y 4 a desplazamientos. Fauna es ligera, pop, fresca, en cierto sentido más convencional; Desplazamientos es un relato extraño, oscuro, hipnótico. Me recordó en parte a El lugar (uno de mis preferidos de Levrero), porque en los dos hay "desplazamientos" de un lugar a otro en un espacio casi de ensueño.
Dos historias muy diferentes, de esa extensión que para un cuento se hace demasiado larga y para una novela quizá demasiado corta. La primera, Fauna, corresponde a la etapa más pirada de Levrero, parapsicología y todo ese rollo que escribió por los setenta. Es una novelita sosa, sin apenas nada interesante salvo algunas situaciones humorísticas y un par de descripciones detalladas de partidas de pinball, una fibra mía. La segunda, Desplazamientos, es muy superior y me ha encantado. Se podría decir que aquí sí estamos ya ante Mario Levrero y no ante Jorge Varlotta, la otra personalidad del escritor (intuímos que protagonista de la primera narración, quien menciona que su apellido tiene origen italiano). Esto significa un viaje a lo onírico, lo kafkiano y lo slipstream. La acción, como es frecuente, parece baladí: el protagonista visita la casa de su infancia, recién heredada y convertida en pensión alquilada por habitaciones, para cobrar las rentas del mes. A sus confusos recuerdos sobre el lugar se añaden modificaciones en la casa que le producen una sensación de extrañeza. Sus "desplazamientos" provocan todo tipo de situaciones grotescas que involucran a los habitantes de las distintas piezas, y a menudo se reinician en cierto punto, desdoblándose para explorar nuevos desarrollos de una manera metaficcional y estéticamente muy fílmica.
Confieso que consumo la literatura de Levrero como una especie de droga que me evade, cada cierto tiempo, de las lecturas acumuladas hasta el momento, poniendo el marcador de nuevo a cero. Del uruguayo he aprendido a esperar cualquier cosa y nada a la vez, y creo que es la mejor forma de encarar su narrativa para disfrutarla a todos sus niveles. Por fortuna, me queda mucho suyo aún por leer. Un grande.
Al narrador de "fauna" lo sentí e imaginé como el protagonista de la "novela luminosa" o el del "discurso vacío" o sea, Levrero mismo. Con respecto a "desplazamientos", no sentí lo mismo, no tuve la misma vinculación con su protagonista. Tengo más Levreros por delante, lo cual es bueno.
Siempre me interesa saber que piensa la gente de las novelas que termino de leer, incluso antes de aclarar mis propias ideas sobre lo que quiero plasmar aquí de esa lectura, no para buscar inspiración si no para saber que tan lejos de la opinión “popular” terminará estando mi propia opinión. Lo raro con Levrero es la mayoría de los comentarios insisten en la genialidad e irregularidad del autor, pero salvo la novela luminosa la mayoría de las opiniones no parecen coincidir en cuáles de sus novelas son muestras de su genialidad y cuáles de su irregularidad.
Superada esta digresión poco relacionada con las novelas cortas aquí nucleadas, debo decir que Fauna me gusto mucho, y desplazamientos no demasiado, la primera si bien un relato sencillo sin demasiadas pretensiones me pareció mucho más inspirada que la segunda, que más allá de lo extraño de su estilo, no me pareció más que una sucesión de eventos repetitivos y poco interesantes.
Ahora si en algo parece que coincidimos todos los seguidores del autor que nos encontramos en esa situación, es que me alegro pila de que aún me quede un montón de Levrero por leer
Reunidas en un único volumen hay dos novelitas breves de Levrero, de tonos y estructuras diferentes, pero ambas guiadas por la obsesión con la mujer. La primera, Fauna, quizás la menos interesante de las dos, juega con la figura del doble (un par de mujeres llamadas Fauna y Flora), con elementos parapsicológicos y de la novela policial, cosas que tanto le gustaban a Levrero, pero la acción se diluye un poco y pierde el enfoque, volviéndose al final incluso un poco predecible; me gustaron especialmente los momentos en que el protagonista se mete a jugar a los flippers, narrados con mucho detalle. La segunda novelita, Desplazamientos, es una cosa muy distinta, llamativa y experimental, y me gustó mucho más; es la pesadilla de un hombre que entra a una casa de departamentos a cobrar las rentas y queda atrapado por el lugar y sus habitantes, especialmente dos hermanas con las que mantiene eróticos e incluso sádicos encuentros; el aspecto experimental viene dado por un estancamiento y retroceso del tiempo, por las mismas acciones y escenas que son narradas una y otra vez con variadas modificaciones, explorando los senderos alternativos que pueden desprenderse de cada accionar.
en la lìnea de Parìs o El Lugar, estas dos novelitas funcionan como especies de mundos escriturarios que Mario Levrero construye sin pudor alguno, sin reservas. ambos relatos se sostienen en el erotismo femenino que recorre toda la obra de Levrero mezclado con elementos ominosos como apariciones, figuras, sombras, trastornos y personajes extraños, molestos, a modo de trabas, que casi nunca agencian a resolver los extraños conflictos planteados al protagonista. en estas novelitas nada es lo que parece, transcurren màs bien fugitivas del sentido aparente que arman y, si bien no alcanza aquel punto tan alto que para mì fue Parìs, es interesante leer còmo se inscriben estas dos pequeñas obritas -u obra conjunta a pesar de no alzanzar una heterogeneidad tan definida- en esta parte de la literatura de Levrero que aùn no terminè de descubrir por entero.
Sufrí de encontrarme con la segunda lectura de un autor que me gustó tanto en la primera (Novela Luminosa) fuera tan decepcionante aquí. El libro en realidad son dos novelas cortas, y no me puedo decidir cual de las dos me gustó menos. Fauna es de una mujer a quien se le desdobla la personalidad, y va a pedir ayuda a un hombre que escribe para un periódico sobre parapsicología, ella no sabe que es tres personajes, y de eso nos enteramos al final. A momentos el personaje del escritor me suena muy familiar, es el mismo levrero seguramente, por lo que leí en la novela luminosa (ese libro es en gran parte un diario), pero no es suficiente como para gustarme, porque la verdad lo que más me gusta hasta ahora de levrero es levrero.
La segunda, desplazamientos, es aún más irritante, porque hace un juego con la estructura, repite frases y tal, medio haciendose el experimental, bueno, supongo que siendo experimental, pero sonando como latino setentero. Es sobre un hombre que heredó una casa enorme que se usa como pensión, y cuando va a cobrar la renta vive todo tipo de experiencias sexuales y extrañas también con lois inquilinos de la casa, quienes parecen verlo como su padcre recién muerto, quien al parecer no era una persona muy simpática, pero poco a poco le van tomando confianza. A momentos tiene pasajes que me llegaron a gustar, pareces estar en medio de un sueño, pero luego volvía a meterse en la onda del juego con la estructura y lo quería tirar al rincón.
Definitivamente no fué una buena experiencia para entrarle a levrero, y de paso, no entiendo por qué lo comparan con Felisberto Hernandez, por ser uruguayos? FH a mi me causó mucho desasosiego, pero me pareció que su universo estaba bastante claro. (aunque debo aceptar que leí un libro de cuentos, seguramente seleccionados), pero este libro, este libro!! Si fuera una persona y me lo encuentro en una fiesta, nos caeríamos fatal! O más bien el a mí, pensaría, quién demonios trajo a esta persona tan desagradable? Igual debo decir que seguiré buscando otras cosas de levrero, al final es solo el segundo encuentro, le tengo fe como para intentarlo unas veces más. Pero este libro no lo recomiendo para nada. A menos de que sea alguien que realmente quiera conocer todoo lo que hay para leer suyo.
Siempre me interesa saber que piensa la gente de las novelas que termino de leer, incluso antes de aclarar mis propias ideas sobre lo que quiero plasmar aquí de esa lectura, no para buscar inspiración si no para saber que tan lejos de la opinión “popular” terminará estando mi propia opinión. Lo raro con Levrero es la mayoría de los comentarios insisten en la genialidad e irregularidad del autor, pero salvo la novela luminosa la mayoría de las opiniones no parecen coincidir en cuáles de sus novelas son muestras de su genialidad y cuáles de su irregularidad.
Superada esta digresión poco relacionada con las novelas cortas aquí nucleadas, debo decir que Fauna me gusto mucho, y desplazamientos no demasiado, la primera si bien un relato sencillo sin demasiadas pretensiones me pareció mucho más inspirada que la segunda, que más allá de lo extraño de su estilo, no me pareció más que una sucesión de eventos repetitivos y poco interesantes.
Ahora si en algo parece que coincidimos todos los seguidores del autor que nos encontramos en esa situación, es que me alegro pila de que aún me quede un montón de Levrero por leer
Surpreendentemente um texto limpo, agradável, inesperado. O fantástico é pura realidade. Fauna me encantou pela solução para que se encaminhou a trama. Num misto de psicanálise, parapsicologia, imaginações e experiências fui conduzido por um labirinto em que o ápice é um encontro dos mais originais. Desplaziamentos é genial pela estrutura, pelo desenvolvimento das possibilidades e assuntos trazidos junto à cada uma delas, os quais são dissecados ou deixados como interrogações... há momentos em que pensei “erro de impressão”, mas num minuto me deliciei com no que me esbarrei, não vou contar... Mario Levrero mais uma vez me surpreendeu, está à altura dos mais renomados escritores latino-americanos, merecia um reconhecimento ampliado internacional.
[FAUNA] Esta novelita me recuerda a Ciudad de Cristal, de Paul Auster, también empieza por una llamada telefónica misteriosa que sumerge al protagonista en una cadena de eventos misteriosos que pueden o no explicarse a medida que avanza la historia. Es corta, sencilla de seguir y no aburre en ninguna de sus páginas. La edición que tengo trae solamente Fauna, así que calificaré Desplazamientos más adelante. ⭐⭐⭐⭐ [4 estrellas] [Desplazamientos] No tengo mucho qué opinar sobre este librito, solo que es completamente absurdo y experimental. Aunque es corto se me hizo muy pesado y sin sentido. La historia de vez en cuando se regresa y te vuelve a narrar la última escena pero ahora el protagonista realiza otras acciones. Parece una película de universos paralelos, pero muy aburrida. ⭐⭐[2 estrellas]
¡El texto "Desplazamientos" es una obra de arte! Es una narración surrealista, cruda, explícita, pornográfica por momentos, y en la que no tienes seguridad como lector, de qué partes no existieron nunca. Y todo esto bajo la trama aparentemente sencilla del dueño de una vecindad que va a cobrar la renta a inquilinos que habitan su casa de la infancia. El texto "Fauna" es muy diferente. Una narración menos compleja y emocionante. La trama es buena, a secas.
3.5 en realidad. Me gustó más «Fauna», amena y divertida. «Desplazamientos» es más compleja, oscura y sexual, pero creo que es un calentamiento de lo que vendrá después.
Me costó mucho Desplazamientos, de alguna forma los relatos sexuales narrados por hombres (en este caso violaciones), siempre me alejan de los autores que me gustan.
Si hay algo que recorre tanto Fauna como Desplazamientos (los dos libros de Mario Levrero recogidos en un solo volumen por Random House) es la mujer. La mujer entendida como algo inalcanzable, física pero casi un espíritu, concreta pero fantasmal. La mujer y el tiempo. El tiempo maleable, inaprensible, capaz de volver sobre sí mismo una y otra vez o de convertirse en algo eterno, hecho de esperas. Y de nuevo la confirmación de que estamos ante un grande, un grande al que no le importa jugar en terrenos ajenos porque nada, después de todo, le es ajeno. Un escritor capaz de apropiarse de géneros e historias para llevarlas hacia un lugar en el que todo confluye: él mismo.
Fauna es una historia detectivesca sin detective. Sin detective oficial. Un hombre recibe el encargo de una mujer (a la que llamará Fauna) de ocuparse de su hermana (Flora), que ha caído en manos de algo parecido a una secta y algo parecido a un vendedor de ilusiones perdidas. Nuestro hombre es un escritor, un escritor que comparte su oficio, que no da para nada, con un puesto de tabaco, que da para vivir holgadamente. Él no quiere hacer nada ni es ese experto en parapsicologías que pretende la rubia y exuberante Fauna, pero acepta en un gesto que tiene mucho de trance, de pérdida del sentido. A partir de ese momento se meterá en el papel y estirará hilos. Hilos que se enredan en su cuerpo mientras espera, enamoradizo, el regreso de esa mujer que le ha convencido para meterse en ese asunto en el que nada es así. Y mientras espera y sigue esperando, mientras da tumbos, físicos y mentales, todo se confunde. También él. Construida como una novela negra sin víctimas, una novela negra enrarecida, una novela de misterio, Fauna es un juego de manos literario en el que Levrero encuentra un género, lo desmonta y lo devuelve a su aire, entre la ironía y el destino.
Desplazamientos, la segunda de las novelitas, es otra cosa. Un experimento literario gozoso, hecho de vueltas atrás, de reescrituras de la historia. Un casero heredado (al que su padre ha dejado algunos edificios extraños, que también tienen algo de su infancia) recorre un bloque cobrando la mensualidad. Allí se encuentra con todo tipo de seres y, entre ellos, dos hermanas. Una de ellas acaba de tener un hijo y aún tiene leche en los pechos. También tiene una hermana, algo más fea (o tal vez solo sea una apreciación injusta, por comparación enamoradiza). Entre ellos se establecerá una relación extrema, llena de deseo intenso, sexo rápido y, sobre todo, una temporalidad vacilante. La historia se reescribe constantemente en busca de una verdad que no existe (o no la podremos conocer). Cada acontecimiento, cada suceso, es solo una posibilidad más de una historia más. Cada fragmento, un desplazamiento, un emborronamiento, mediante el que el escritor uruguayo nos introduce en un artefacto inquietante. Un artefacto que no deja de ser una reflexión sobre la escritura y sobre la propia construcción del relato.
Indagaciones sobre la mujer, sobre el doble, sobre el tiempo doble o triple, sobre lo mágico (que no es otra cosa que lo raro). Indagaciones sobre el relato. Celebración de la construcción del mundo, del propio, de eso que es la literatura. Una literatura sin límites, sin complejos, que salta gozosa de acá a allá, sin perder el aliento, firme la respiración. Eso es, aquí de nuevo, la escritura de Mario Levrero, pequeños misterios iniciáticos de camino hacia la lectura como acto liberador. De quién escribe, cierto, pero también de aquel que lee.
Las dos novelas son maravillosas. ¿Qué tienen en común? Pues sólo al escritor, pero bueno... cada una en su propio estilo hace su trabajo. Y vaya que lo hacen bien.