A violência, que nos nossos dias nos é mostrada incessantemente através dos meios de comunicação social, é um tema que interessa a políticos, mas também a antropólogos e sociólogos e, por isso, objecto de uma história. Numa tese em contracorrente, o autor mostra-nos que, ao contrário da opinião dominante, a violência tem vindo a baixar constantemente desde o século XIII, tendência que parece conferir alguma sustentação à teoria de uma «civilização dos costumes» que, progressivamente, teria vindo a sublimar a violência. Uma História da Violência tenta explicar e documentar esta regressão da violência, bem como os mecanismos que a sociedade usou para a conter, seja no plano jurídico ou social: por exemplo, controlo mais apertado dos jovens celibatários ou o reforço de uma educação de cariz mais coercivo. Gradualmente, a violência foi diminuindo no espaço público, tendo parte dela passado para a esfera doméstica. Por outro lado, as pulsões mais violentas foram sublimadas por novos géneros literários, como o policial, criado no século XIX, ou, mais recentemente, pelo cinema e pelos jogos on-line. Todavia, as primeiras décadas do século XXI parecem assistir a um recrudescimento da violência, em especial por parte dos jovens. Será que o homem se tornou novamente no lobo do homem?
Né le 4 mars 1944 à Liévin (62), Robert Muchembled est agrégé d'histoire (1967), docteur de troisième cycle (1974) et docteur d'État en histoire (1985, Université de Paris I-Panthéon Sorbonne, sous la direction de Pierre Goubert). Sa biographie figure dans le Who’s Who et le Who’s Who in the World. Actuellement professeur de classe exceptionnelle à l'Université de Paris XIII, où il a été nommé en 1986, il avait successivement enseigné dans un lycée, à l'École Normale de Lille, puis à l’université de Lille III, comme assistant et maître de conférences de 1969 à 1986.
Il est l'auteur de 24 ouvrages, dont 7 en collaboration et de plus de 70 articles. Ses travaux sont traduits en 16 langues.
Il pratique l'anglais, comprend l'allemand et le néerlandais. Membre du Centre de recherches en Études Québécoises, de l'Advisory Board du N.W. Posthumus Institute (Pays-Bas), il participe chaque année à de nombreux colloques et congrès internationaux. Il a été membre en 2003-2004 de l’Institute for Advanced Study de Princeton (U.S.A.).
Ses recherches d’histoire culturelle et sociale portent sur l’Europe, notamment sur la France, Paris et sa région.
De 1999 à 2004, il a dirigé un programme de recherches international sur les transferts culturels (European Science Foundation), accueillant plus de 80 chercheurs de 20 pays, qui a produit 6 volumes de synthèse sur le thème de l’intégration culturelle européenne.
El recorte de Muchembled es muy caprichoso. Las formas de violencia que le interesan son las más personales y menos estructuradas: en particular, las ejercidas por jóvenes solteros mal posicionados para acceder a la propiedad, los trabajos y las mujeres. Si los presupuestos que ocupan el lugar de un marco explicativo o interpretativo no fueran tan pueriles y Muchembled no generalizara sus observaciones a las formas de violencia instrumental y estructurada (llega a desestimar las revueltas campesinas medievales como actos histriónicos de autoafirmación, por ej.), Una historia de la violencia sería un libro mucho más aprovechable. Tal como está, no dice nada nuevo y original.
No me ha gustado mucho este libro, me ha resultado su lectura muy farragosa y por momentos excesivamente tediosa. Es un tanto localista en los datos que aporta, que en mi opinión no siguen un orden concreto; por ejemplo, constantemente se va de un siglo a otro, avanza y retrocede en el tiempo. Otras veces va y viene sobre ciertos temas como es el caso de los "duelos". Creo que le falta coherencia y una estructura más precisa en los datos que aporta. El capítulo 1º: "¿Qué es la violencia?" y el capítulo 9º (y último): "El retorno de las bandas. Adolescencia y violencia contemporáneas", son los que me han resultado interesantes, el resto del libro, me ha resultado ciertamente muy difícil de leer. Echo en falta una mayor reflexión en los datos que aporta, por ejemplo, una mayor explicación sobre el hecho de que el inicio de las fábricas en la Revolución Industrial, la institucionalización de la escuela y del ejército contribuyera a reducir la violencia. Finalmente, me llama mucho la atención (por no decir otra cosa), que aún tratándose de un libro reciente utilizase continuamente la expresión "las hijas de Eva" como sinónimo de mujer; y lo que es peor los conceptos de "sexo débil" y de "sexo fuerte".