a momentos una joya, a momentos una infinidad de letras que no causaban ninguna impresión más que tedio. tres historias muy diferentes, donde lo común son las protagonistas mujeres y la necesidad de obtener un sentido en la vida mediante cambios violentos.
destacan en un uso del monólogo y el lenguaje muy poetizado, que tiene sentido al saber que esos son los orígenes de la escritora. sin embargo, a momentos tanta imaginería se vuelve grasa y relleno, no aporta a la lectura, al desarrollo de lxs personajes o al mundo en que se insertan. es simplememente hablar por hablar, embellecer por embellecer, hasta el punto de entumecer la experiencia lectora.
el primer relato, Permafrost, es de una lentitud interminable que no agarra verdadera fuerza hasta el repentino clímax y resolución, que son buenísimos. son páginas y páginas de antesala que, honestamente, sobran, a menos que el objetivo de Baltasar REALMENTE fuera dormirnos para despertarnos a gritos. la protagonista es aburrida, cansadora, cobarde y lenta. es imposible quererla, pero también odiarla. simplemente te deja en un estado intermedio de hastío por largas páginas.
Boulder, por otro lado, es el mejor de los tres. la protagonista es una macho, una mujer curtida por caminos, juntas y trabajos tradicionalmente masculinos, que por amor renuncia a lo que la mantiene viva y comienza a paralizarse en un deseo ajeno para no interrumpir la paz. es poco creíble su lenguaje, a veces muy adornado, pero la historia se desarrolla a buen compás, con momentos de tensión que van y vienen como la maera misma que rodea a lxs personajes. no quedé muy feliz con el final, pero no porque estuviese mal hecho. fue una lectura deleitosa, que me mantuvo entretenida y atenta. de las tres estrellas de esta reseña, dos son para Boulder.
por último, Mamut. es el peor de los tres, el más aburrido, estático y exasperante. la protagonista abandona la comodidad por descubrir algo nuevo, con un deseo de maternar que aparece al inicio y al final prácticamente desconectado del resto de la trama. hay momentos e imágenes bien grotescos, que no sé si aportan mucho, que sé que son para establecer el "descenso de la civilidad" de ella, pero que vienen y van de forma bruta y sólo contrastan con la lectura anterior. la sentí como la historia más densa también, a pesar de que era la de menos páginas. se dice mucho para enseñar tan poco, con esta protagonista a medias que ya ni sabe lo que quiere. pésimo, fome, "ahorrable".
¿cosas generales a destacar del libro? la crudeza (en el mejor de los sentidos) al describir sexo lésbico en todos los relatos. nada de sanitización, nada de lo erótico como algo exclusivo masculino. aquí las mujeres follan, culean, tiran, tienen sexo y, a veces, también hacen el amor. el ascenso del conservadurismo y su puritanismo hacen que una disfrute y agradezca leer escenas tan evidentes, que no buscan calentar, sino mostrar lo que pasa.