Muchas veces, un gran autor no es el que escribe las tramas más elaboradas o complejas, sino aquel que logra llegar al corazón del lector y estimular su imaginación. Puede que la escritura de Kenji Miyazawa sea la más sencilla y ligera de todos los autores japoneses que he leído hasta la fecha, pero una cosa es cierta, sin las historias de Kenji, no tendríamos a Osamu Tezuka, a Hayao Miyazaki y por ende, no habría Studio Ghibli, ni las emblemáticas obras como Galaxy Express 999 del fallecido Leiji Matsumoto, demostrando una vez más que las cosas están más conectadas de lo que uno cree.
Aunque principalmente es un libro de relatos, la historia de Budori Gusko ocupa gran parte de las páginas. Un relato que nos lleva al mundo de Ihatov, en cuyos bosques vive el pequeño Budori y su hermana Neri, que son separados después de perder a sus padres y ante aquellas circunstancias, nuestro protagonista debe salir adelante con lo que sea que va encontrando, cruzándose con diversos personajes y conforme pasan los años encuentra su lugar como vulcanólogo en la capital, donde las puertas de su destino lo esperan. Estamos ante la clásica historia del niño huérfano que se convierte en héroe, con un trasfondo muy humanista y ecológico, cualidades que tomarían las películas de Ghibli y otros mangas clásicos. Si son amantes de El Castillo Ambulante, la película, no la novela de Diana Wynne Jones, les aseguro que se encontrarán con referencias e inspiraciones, entendiendo el poder de los libros cuando se quedan en el subconsciente del lector. Los otros relatos están muy bien, me gustó mucho “Historia de un espíritu”, pero sin duda que la odisea de Budori Gusko se lleva por lejos mi preferencia, además de que ha sido adaptada más de una vez en manga y anime, siendo la más conocida la versión del 2012 con gatos antropomorfos y que recomiendo ver.
Lo único que podría criticar es que Kenji se toma su tiempo para el viaje y aprendizaje de Budori, pero se apresura bastante en concluir su odisea, un cierre demasiado abrupto en mi opinión, pero hablando en términos generales, es una historia muy bonita e interesante y una alternativa mucho más relajante comparado con los trasfondos psicológicos y hasta oscuros de otros autores. Es bueno saber que se puede encontrar más de un género dentro de la literatura japonesa y hacerlo algo suyo, como lo es la fantasía y que, gracias a algunas editoriales, tenemos la oportunidad de conocerlo en su respectivo idioma sin perder la calidad lingüística del idioma original.
Definitivamente recomiendo leer a este autor a aquellos amantes del anime y la literatura.