No frecuento los libros de auto-ayuda, entrepeneurship ni psicología pop, y este libro tiene algo de todo eso. Con todo, me ha parecido una lectura muy amena con un diagnóstico muy certero.
En general, el libro no propone ninguna idea demasiado rompedora, sino un análisis concienzudo de cómo está cambiando el mundo a nivel económico, laboral, y de aspiraciones personales. Son ideas que están en el ambiente, que se pueden intuir porque permean nuestro tiempo, pero que, sospecho, la mayoría de la gente no se atreve explorar de manera concluyente. Este libro propone eso; una exploración afanosa y detallada de cómo esta muriendo el viejo orden y cómo adaptarnos al cambio.
Como español, me gusta particularmente que el autor (también de España) use este país como referencia. España es ese país donde se odia a la clase política pero queremos depender del estado; donde se denostan los salarios bajos pero no contemplamos no depender de un salario; donde se celebra la cultura y el arte pero se menosprecia al humanista y al creativo; donde el autónomo es un pringao y no el que pringa hasta las 8 en la oficina durante 40 años; donde se educa a aprender nombres y fechas, pero no se nos ensaña a pensar; y donde tiramos la vida pensando en la jubilación… sin querer asumir que el sistema de pensiones ya se ha roto. Este libro es un “wake up call” para advertirnos de todo esto, y dicha advertencia me parece un mensaje indispensable.
Podría parecer que es un libro lleno de cinismo, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, el autor critica la típica indignación española que invariablemente acaba en una plácida resignación. El libro reivindica la soberanía del individuo en un tiempo en que la tecnología y el acceso a la información y la educación permiten, más que nunca antes en la historia de la humanidad, que alineemos nuestra pasión con nuestro propósito a nivel personal y laboral.
Recomiendo este libro ávidamente a los jóvenes a los que se les ha educado en el viejo paradigma; haz típica carrera “con salidas”, un master, te colocas en una empresa grande y listo. Los jóvenes vemos que ese modelo lleva años sin ofrecer garantías, pero seguimos acatando ciegamente la consigna obsoleta de padres y tutores (hijos de otro tiempo).
Creo que el libro no hace justicia al 100% al título, cosa que me no importó particularmente, pero que señalo por si alguien busca consejos puramente prácticos. A la vez, señalo que hay varias partes del libro que me han chirriado, a saber; la supuesta necesidad de no votar, la crítica del dinero fiat (por no estar respaldado)en favor de las criptomonedas (?), y el panfletillo ecologista de la última parte (muy bonito pero sin aplicaciones concretas que lo avalen). No obstante, me quedo con el mensaje imprescindible de los primeros tres cuartos del libro.