La literatura de Europa del Este estuvo largo tiempo controlada, restringida e incluso vetada por el régimen comunista lo que impidió su difusión tanto dentro como fuera del llamado “bloque comunista”. Durante muchos años esta literatura permaneció en la total oscuridad para los lectores de occidente hasta que con la caída del Comunismo gradualmente se fueron divulgando las obras de escritores que habían permanecido en el anonimato.
Es por esta situación que ahora ha surgido una especie de curiosidad, por lo menos en mí, por asomarme o conocer algo que ha permanecido oculto o inaccesible para muchos de nosotros: el pensamiento y la literatura de un nutrido y valiosos grupo de escritores que se encontraban detrás de “la cortina de hierro”.
Este escritor húngaro llamado Szilárd Rubin pertenece a esa generación de escritores que estuvo bajo la égida socialista hasta 1989, no deja de ser un escritor desconocido y, según entiendo, con una obra no extensa pero me llamó la atención tanto su nombre que delataba su procedencia, así como el título del libro, por lo que decidí internarme en él sin mayor antecedente. De vez en cuando es bueno dejarse llevar sólo por la percepción.
Se trata de una historia en la Hungría posterior a la segunda guerra mundial; una historia de amor y desamor entre una pareja de extracción diferente, donde el narrador es el personaje masculino Attila Angyal quien se destaca por ser una persona algo neurótica y que tras varios años de relación ha llegado a dañar también mentalmente a Orsolya. El autor a través del personaje masculino realiza una intensa exploración de esos espacios interiores del ser humano que se rasgan cuando un sentimiento de ruptura y abandono se presenta y que es tan difícil abordarlos. Desde mi punto de vista Szilárd Rubin lo hace de manera maravillosa, con profundidad.
Me parece que los personajes están muy bien delineados desde el principio de la narración, sin embargo creo que la trama y el escenario son por momentos algo difusos, en especial al principio de la novela donde el autor no logra materializar totalmente la trama, como si ésta se nos escondiera un poco entre una densa bruma que se va abriendo paso a medida que avanza la novela, logrando de esta manera consolidar la trama hacia la mitad de la narración. Sin embargo, el autor maneja algunos giros idiomáticos y literarios que no pude comprender totalmente y si a esto le agregamos que la traducción no es muy afortunada en algunas partes, se llega a perder por momentos el hilo de la historia o el fondo de la misma.
A pesar de las aparentes indefiniciones del principio Szilárd Rubin logra concretar su relato convirtiéndolo en una novela llena de momentos de intensidad y de emociones desbordadas por el coraje, el resentimiento, los celos y la frustración. El autor muestra ser dueño de grandes dotes sensitivas y emotivas que son plasmadas a través de sus páginas, trazando hermosos momentos literarios y psicológicos que terminan por hacer una novela bien lograda. Hacia el final el autor nos ha conquistado desgranado una hermosa prosa, a veces desgarradora, a través de frases fantásticas que describen momentos de un clímax sentimental vibrante que, sin embargo, considero hizo falta algo de cohesión para dotar de mayor fuerza a la historia la que a veces parece palidecer.
Dueño de una gran sutileza el autor desmenuza sus sentimientos desde un punto de vista puramente masculino y aborda una creación literaria que teje y desteje las fibras más íntimas de las que está conformado el ser humano.