Con la lectura de este libro obtuve mucha claridad respecto de mi punto de vista y opinión de la vida de la princesa Diana durante su matrimonio con el príncipe Carlos. Dejando atrás cualquiera de las intrigas generadas por los medios de comunicación, prensa, películas y series.
Desde ese punto de vista general a todo el libro le doy una calificación de 4 estrellas por su veracidad. Sin embargo, desde un punto de vista de orden y ahondamiento, creo que pudieron hacerle más preguntas respecto de todos los temas. Todos estos pudieron todavía tener más contenido y por esa razón le doy 3.5 estrellas de calificación.
Después de leer todas las grabaciones de Diana no me quedó la más mínima duda de que existió un abuso absoluto hacia ella.
Me parece claro que sí existió un abuso del príncipe Carlos hacia Diana, la buscó únicamente para cumplir con un compromiso social hacia su madre, la reina. Se aprovechó de la diferencia de edad entre los dos y del amor ingenuo e inexperto, sí, que le tenía ella a él. Mientras que para Carlos casarse significaba quitarse de encima la presión de contraer matrimonio y dar un paso más en su intento de tratar, sin éxito, de encajar dentro de su familia. Siempre desde un inicio estuvo Camilia entre los dos.
Camila claramente no era del agrado de la reina y por esta razón el príncipe Carlos tuvo que buscar a alguien más que complaciera a la familia y de pasada a él. Creo que a la reina le costó trabajo reconocer y aceptar en ese entonces que dada la mediocre personalidad del príncipe Carlos (muy desdeñable para las expectativas que se tenían de él) la mejor mujer para su hijo era la que precisamente le gustaba a él, “Camila”. Si la reina hubiera aceptado y pasado el trago amargo de reconocer a Camila como el amor de la vida de su hijo, otra historia sería la de hoy.
De las conversaciones que tuvo la princesa Diana con Camila, la verdad es que si reforcé la idea que tenía de Camila, una mujer carente de simpatía, cruel e interesada, capaz de cualquier cosa con tal de quedarse con Carlos y no me parece que tanto por amor, más bien por ambición personal.
Es así cómo Diana a sus 20 años, ingenua y enamorada, después de muy pocas citas con el príncipe Carlos de 32, un “almuerzo muy extraño” con Camila, y de escuchar a Carlos por teléfono decirle a Camila, “pase lo que pase siempre te amaré”, Diana llora y se queda con ganas de cancelar la boda, se casa por seguir la inercia de vivir el cuento de hadas, con ilusiones, fe y esperanzas en el amor. Además de toda la presión que sentía giraba en torno de ella.
Casada, en una situación en la que todos esperan todo ella para cubrir expectativas que nunca si quiera imaginó cómo afectarían el resto de su vida. Se ve realmente perjudicada física y emocionalmente. No es sino hasta años después que comprende que sus problemas de salud y estabilización son el resultado directo de todo el abuso que vive y debe ponerle un alto. Es más que admirable su fortaleza para reconocer su ingenuidad al casarse y entender que ella no era el problema, ni la culpable de que su matrimonio no funcionara.