Amélie Nothomb, escritora belga, es una de las autoras contemporáneas más importantes de la lengua francesa. Cuando tenía unos catorce o quince años me asaltó la fiebre Nothomb y me leí casi todos sus libros publicados hasta la fecha. Es ahora, después de más de diez años que he decidido releer sus obras y seguir descubriendo las que me quedan.
«Mercure» fue publicada en 1998, en ella nos es relatada la historia de el Capitán, un extraño anciano jubilado y de Hazel, una joven huérfana. Habitan juntos, aislados en una minúscula isla con la única compañía de la servidumbre. Lo más curioso es que en esa casa no encontraremos espejos, las ventanas están situadas a una altura inaccesible y se han eliminado todos los objetos que pudieran hacer algún tipo de reflejo (incluidos vasos, bañeras, etc…), todo con el fin de que Hazel no vuelva a ver jamás su propio rostro.
La aparición de una extraña, una enfermera que viene a cuidar de Hazel cuando cae enferma, representará un soplo de aire fresco para ella. Hazel sentirá de nuevo ganas de vivir tras esos cinco largos años de cautiverio en los que sufre abusos y es constantemente manipulada. Asume como normal la cotidianidad de sus días y en ella predomina el sentimiento de agradecimiento hacia el viejo capitán por salvarla y darle un futuro tras el bombardeo en el que perdió a sus padres ante la repugnancia que siente hacía él día tras día.
Françoise, la enfermera, planeará y luchará por descubrir los secretos y el pasado de este personaje masculino creado con maestría que se revelarán a través de diálogos cargados de ideas profundas en los que indagaremos en la perversidad y la monstruosidad del amor obsesivo y absoluto. También tomará mucha importancia y nos será mostrada de manera muy simbólica la literatura y cómo se convierte en salvación para sus personajes.
La novela tiene un ritmo ágil y es de lectura sencilla, escrita con el característico estilo narrativo tan fascinante de Nothomb. La ambientaci��n oscura y la crueldad de lo que nos relata es edulcorada a través de su lenguaje siempre tan lírico y estimulante. Nos brinda un doble final, dos vías muy diferentes pero igual de prodigiosas pues la autora jamás pudo decidirse por una. Leer a Nothomb es una obligación y si podéis disfrutarla en su idioma original hacedlo, no es para todo el mundo pero definitivamente, es para mí.