Chronicles by Daniel Alarcón, Jorge Volpi, Santiago Roncagliolo, Ilán Stavans, Edmundo Paz Soldán, Claudia Piñeiro, Jon Lee Anderson, Joaquín Botero, João Paolo Cuenca, André de Leones, Aileen El-Kadi, Gabriela Esquivada, Diego Fonseca, Eduardo Halfon, Yuri Herrera, Hernán Iglesias Illa, Andrea Jeftanovic, Camilo Jiménez, Juan Pablo Meneses, Diego Enrique Osorno, Guillermo Osorno, Carola Saavedra, Wilbert Torre, and Eloy Urroz. Twenty-four emblematic authors have participated in this unique anthology, Sam no es mi tio. They are Latin American writers, reporters or members of the academia whose purpose is to write about the Americas. For them, reality is composed of millions of stories like theirs, and these stories are part of our societies. These chronicles set out to describe a contemporary microhistory of the American continent. One where the eternal migrations, violence, departures and arrivals, success and defeat, linguistic and cultural misunderstandings, racism and xenophobia cohabitate in a narration that will forever remain incomplete.
Readers will embark on fascinating and familiar paths. They will laugh and suffer with the main characters of these very real lives, as real as that friend, that cousin, or that father who left for the North, but never really talked about what happened there. Stories such as the woman who watched the Twin Towers fall with her lover, while speculating if her husband had just died, or even the one where an American defends Latin people to later be betrayed by them.
Cronicas con Daniel Alarcón, Jorge Volpi, Santiago Roncagliolo, Ilán Stavans, Edmundo Paz Soldán, Claudia Piñeiro, Jon Lee Anderson, Joaquín Botero, João Paolo Cuenca, André de Leones, Aileen El-Kadi, Gabriela Esquivada, Diego Fonseca, Eduardo Halfon, Yuri Herrera, Hernán Iglesias Illa, Andrea Jeftanovic, Camilo Jiménez, Juan Pablo Meneses, Diego Enrique Osorno, Guillermo Osorno, Carola Saavedra, Wilbert Torre y Eloy Urroz. Veinticuatro cronistas participan en Sam no es mi tío, escritores, periodistas, y académicos latinoamericanos que se propusieron narrar America, las Américas. Para ellos la realidad esta compuesta por millones de historias como las suyas que conforman nuestras sociedades. Estas crónicas son los relatos de la microhistoria americana contemporánea. Donde las eternas migraciones, la violencia, las partidas y los regresos, el éxito y la derrota, los cruces lingüísticos y culturales, el racismo y la xenofobia cohabitan dentro de un relato que permanecerá siempre incompleto.
El lector de estas crónicas va a acompañar trayectos tan fascinantes como familiares. Se acercara a mundos bajos de los que ya escucho hablar alguna vez. Reirá y sufrirá con los protagonistas de historias reales, tan reales como las de aquel amigo, aquella prima, aquel padre que se fue al Norte, pero nunca contó que pasó por allá. O la de una mujer y su amante que ven por la tele la caída de las Torres Gemelas mientras especulan si su esposo murió en el ataque; o un norteamericano que se dedica a defender latinos pobres que más tarde lo van a traicionar.
Diego Fonseca es autor y editor. Ha estado detrás de varios libros de periodismo narrativo, entre ellos Amado Líder (HarperCollins), Perdimos (Planeta), Crecer a golpes (Penguin USA), Voyeur (Carena), Sam no es mi tío (Alfaguara), Hamsters (Libros del KO), Hacer la América (Tusquets) y Tiembla (Almadía). Su trabajo en ficción incluye, entre otros, la novela La vigilia ylos libros de relatos y cuentos El azar y los héroes, El último comunista de Miami y South Beach.
Se vende como crónicas pero hay varios textos que son más relatos personales. Me quedo con los que se centraron en otros personajes —y a partir de ahí describieron alguna arista de la migración—. Por ejemplo, presentaron buenas perspectivas Alarcón, Esquivada, Fonseca, Meneses y los Osorno. El ensayo de Volpi me dejo con ganas de más, debería desarrollarlo en un libro.
Por el subtítulo: 24 crónicas migrantes y un sueño americano, me preparaba para un libro de carácter más periodístico, crónicas más en el rigor del género, pero esa fue una primera decepción; que a medida que avanzaba en la lectura me encontraba cada vez con más anécdotas personales, memorias familiares o muy íntimas, aunque vale aclarar que todas muy bien escritas. En consecuencia, la visión que cada autor tiene de los Estados Unidos a través de sus propias vivencias es, en general, la visión formal del país del norte, casi la misma que ellos ya se han encargado de difundir a través de sus productos culturales. No hay en el libro posturas especialmente críticas al respecto.
Sin embargo, de los trabajos que se dedican más a la observación periodística y menos a la vivencia personal, me parecieron destacables los textos de Diego Fonseca, uno de los editores, sobre la crisis financiera; Venimos como una gran familia, de Guillermo Osorno; El ciempiés, quizás la mejor de todas, de Ilan Stavans; Esto te costará cien dólares, de Juan Pablo Meneses; y Mapas (lo que pasa en Vegas), sobre el voto latino, de Wilbert Torre. Hay también un muy buen ensayo sobre las fronteras, escrito por Jorge Volpi, crónicas autobiográficas de Jon Lee Anderson y Aileen El-Kadi y una anécdota divertidísima de Yuri Herrera.
El libro es una lectura recomendada, pero no sobra advertir que algunos de los textos rayan casi con lo privado de una manera incómoda.
Me encantó la diversidad de retratos y anécdotas que abarca para mostrar lo que implica la migración. De pronto parece que el tema se limita a las historias que leemos en los medios de comunicación, pero estos textos profundizan en las vidas cotidianas de quienes hacen una vida fuera y lejos del sitio en que nacieron. Además la edición es buena, intercala bien los textos más atractivos con los que son un poco más planos.
La identidad se ha convertido en uno de los tópicos más discutidos en la actualidad, de los que causan exacerbadas discusiones. ¿Existe?¿Hemos sobredimensionado su importancia?¿Los nacionalismos son un mal o un bien?. Preguntas como estas no se llegan a responder de forma inequívoca pero son indagadas en 24 cronicas y relatos con gran soltura y maestría, partiendo de la referencia estadounidense como un vínculo cada día más ineludible. Altamente recomendable para entender nuestra situación actual
Podría catalogar este libro de crónicas como un verdadero banquete narrativo el cuál me dió a conocer muchos escritores que hicieron que enganchara rápidamente con su estilo. Terror de João Paulo Cuenca fué mi favorita y bien de cerca Tierra de Libertad de Santiago Roncagliolo. A estos añado como bien interesantes y con intrincados estilos las crónicas de los miembros de la Generación del Crack: Eloy Urroz Kanan y Jorge Volpi. ¡Recomendada!
Interesante colección de escritos y cuentos cortos sobre la vida de los inmigrantes en Estados Unidos. No todos son excelentes, y no todos son malos del todo. Me gustó mucho el de Roncagliolo y el de una mujer de ascendencia árabe que cuenta sus peripecias recién llegada a USA.