SINOPSIS:
Estudio sobre los juegos romanos, centrándose principalmente en los gladiadores, espectáculos con animales y carreras de carros.
COMENTARIO:
Es una amena introducción a los juegos que se practicaban en Roma.
Esencialmente había 6 tipos de juegos en Roma, a los que los romanos eran muy aficionados (natural por otro lado si pensamos que era la única distracción que tenían), todos ellos gratuitos. Los juegos solían tener una época para realizarse cada uno y excepcionalmente se organizaban juegos en conmemoración de algún hecho, casi siempre con carácter propagandístico usados por un emperador o político para conseguir las simpatías de las masas.
Esos 6 juegos son:
Las carreras de carros (ludi circenses): son con mucho los más populares de Roma. Había verdadera pasión. Consistían en carreras de carros en donde participaban 4 equipos, aunque en principio eran solo dos, que se distinguían por sus colores, los albos, los verdes, los azules y los rojos. La gente apostaba por su color preferido en una amplia red de apuestas y había seguidores incondicionales de un color. Tal es así que en no pocas ocasiones hubo revueltas violentas con muertos causadas por esta pasión desmedida. En ocasiones algún político utilizó estas pasiones para llevar a los seguidores de un color u otro hacía su causa política. Me recuerdan en cierto modo a los hinchas de los equipos de fútbol actuales en donde no solo hay pasión deportiva sino que también hay cierta pasión política latente en cada hinchada.
Los combates de gladiadores: Su origen es incierto pero parece ser que se remontan incluso al tiempo de los reyes de Roma, con Numa Pompilio, creo recordar, y tenían un cierto carácter religioso. Pero esto se pierde en la noche de los tiempos, porque lo verdaderos juegos de gladiadores, que ya realizan en la República, han perdido este carácter y se han convertido en algo totalmente lúdico.
Había varios tipos de gladiadores (realmente no se conoce toda la variedad de gladiadores que pudieron existir, máxime cuando en determinadas épocas se tienen preferencia por un tipo u otro y además aparecen tipos nuevos específicos de una época determinada difíciles de discernir). Cada tipo de gladiador estaba especializado en un tipo de arma acompañada de sus defensas, que siempre era la misma (en algunas ocasiones algún gladiador utilizó armas distintas a las de su tipo, pero esta es la excepción). Así tenemos los gladiadores más conocidos como son el tracio (desnudo de torso, con taparrabos rojo, las dos piernas protegidas con glebas, brazo izquierdo con un escudo, brazo derecho protegido y empuñando una espada corta curvada como una hoz), los rediarios o retiarios (tridente y una enorme red para atrapar al enemigo, y en la cintura un cuchillo auxiliar). Estos dos eran los más populares y los mejor conocidos, pero existían muchos más como los mirmidones, los galos, también gladiadores con la cabeza protegida con un yelmo integral, algunos de los cuales tan solo contaban con una pequeña rendija para poder ver, etc.
Los gladiadores se enfrentaban según un sorteo que se hacía antes de los juegos, pero en los que se procuraba ser equitativos y casi siempre acababa enfrentándose una clase contra otra clase determinada, para lograr que las parejas fueran equitativas, así se procuraba evitar que un veterano luchara contra un novato pues no sería justo. Por ejemplo, los tracios se enfrentaban casi siempre a los retiarios. Y también se podían enfrentar entre la misma clase. Era más extraño que se enfrentaran tipos de gladiadores distintos a otros que la tradición marcaba aunque en no pocas ocasiones se hizo así. Pero parece ser que los romanos no eran demasiado aficionados a este tipo de fantasías en lo que se refiere a los gladiadores pues al final tenían más éxitos los enfrentamientos clásicos. También hay que recordar que nunca se enfrentaban clases de gladiadores en clara desventaja. Es decir, los gladiadores que se enfrentaban debían tener ambos las mismas oportunidades de poder ganar.
La recluta para obtener gladiadores era diversa, alimentándose principalmente de excombatientes sin mucha fortuna en la vida civil, soldados esclavos de campañas de guerra, e incluso esclavos personales que sus amos entregaban para ser gladiadores o personas libres de Roma que por su mala fortuna se veían en una situación angustiosa y firmaban contratos por varios años para ser gladiadores, aunque estos casos eran los menos. Todos los reclutados como gladiadores tenían necesariamente que poseer una constitución robusta y resistente, no necesariamente colosos como vemos en las películas, pero sí tenían que ser personal fuerte pues los entrenamientos para llegar a ser gladiador y de los que dependía su vida eran muy duros.
La fortuna personal de un gladiador dependía de su habilidad con sus armas para sobrevivir a los combates. Los combates eran a muerte pero en ocasiones se perdonaba la vida del gladiador siempre que se hubiera realizado un buen combate o que el gladiador fuera muy popular. Si un gladiador era hábil en el combate y había ganado varias luchas se solía hacer popular y gracias a ello podía ganar el dinero suficiente para comprar su libertad. Algunos de ellos aun teniendo la fortuna suficiente para dejar de ser gladiadores permanecieron varios años más luchando. Normalmente un gladiador bueno acababa siendo instructor en las escuelas de gladiadores.
Nos preguntamos a veces que cómo era posible que tuvieran tanta fortuna para sobrevivir a tantos combates, pero tenemos una idea equivocada al respecto. Los combates se realizaban en fechas determinadas y el resto del año no se solía combatir, tan solo entrenar. Se cuenta de un gladiador que llegó a combatir más de 2.000 veces, pero parece que es una cifra exagerada. Posiblemente se enfrentaran en muchas menos ocasiones. Y no olvidemos que si eras un combatiendo hábil y afamado, aun cuando perdieras un combate, eras salvado por el público.
Como curiosidad decir que el emperador Claudio, que sale reflejado en la obra de Robert Graves como una persona maravillosa, en realidad amaba sobremanera los juegos de gladiadores, sorprendiendo por su crueldad con los luchadores. Se hacía traer la comida al palco para no perder un ápice los juegos (cosa totalmente inusual en los emperadores que solían ir a comer al palacio, ya que los juegos duraban todo el día) y parecer ser que jamás levantó el dedo para perdonar una vida de un gladiador por bien que hubiera combatido. Parece ser incluso que el gladiador preferido de Claudio era el retiario pues no tenía casco y de esta forma se podía ver en su rostro toda la crueldad de la muerte. Menudo sanguinario.
Las cacerías con animales (venatio): esta es una forma genérica de nombrarlas. Se refiere a todo tipo de juegos en los que intervienen animales. En ocasiones se rememoraban las tácticas de las cacerías de animales, representándolas en la arena; en otras ocasiones se enfrentaban cazadores o incluso gladiadores con sus armas contra animales dándole en muchos casos oportunidades para que el animal también pudiera salir vencedor. También se utilizaron animales para sacrificar a reos condenados a muerte, siendo corneados por toros, devorados por leones o panteras, pisoteados por elefantes, etc. En estos términos hay que interpretar a los mártires cristianos de los primeros siglos.
Naumaquias: Son representaciones de batallas navales. Se realizaban en algunos anfiteatros que estaban especialmente preparados para contener agua y poder realizar estos simulacros de combates navales. También se realizaban en lagos interiores (algunos artificiales) e incluso a la orilla del mar. Normalmente se conmemoraban grandes batallas navales (como la de Accio, en la que venció Augusto a su rival Marco Antonio y Cleopatra) en donde se representaban las tácticas escogidas por los romanos para vencer a sus enemigos.
Teatro: Se realizaban en los teatros. Tuvieron mucha popularidad y los actores alcanzaron mucha fama. Este tema está muy obviado en el libro, apenas se le dedican algunas páginas de pasada.
Dramas mitológicos: son los menos conocidos por el público de nuestro tiempo. Se trataba de representaciones teatrales que se realizaban en la arena, en donde se hablaba de los dioses y en donde los sacrificios humanos y las proezas de los dioses eran representados por esclavos o reos condenados a muerte. Por ejemplo, con Nerón se llegó a interpretar la caída de Ícaro cuando intentó volar con sus alas, y gracias a un entramado de cuerdas se hizo volar a un reo y se le precipitó a la arena del anfiteatro en donde murió de la caída.