“Edicto Siglo XXI” es una de esas novelas de ciencia ficción clásica con una importante carga de crítica política y social (fué publicada originalmente en 1972), cercana a otras novelas como “1984” (George Orwell, 1950), “¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!" (Harry Harrison, 1966), “Fahrenheit 451” (Ray Bradbury, 1953) o “Un mundo feliz” (Aldous Huxley, 1932) donde los autores escogen una ficción cercana y realista, convirtiendo la hipótsesis del futuro en un escenario que al lector le parece casi presente (o un presente cercano). Aquí el conflicto deviene de la superpoblación, en el momento en que los (nuevos) gobiernos globales dictan un edicto donde prohiben el nacimiento de nuevos niños durante los siguientes treinta años.
Lo curioso de la propuesta de Max Ehrlich es que no se limita a usar esta premisa como excusa para construir un thriller futurístico (donde la rebelión individual es el leitmotiv) sino que, de forma satélite nos lanza otras interesantes ideas entre las que se cuentan el caso de utilizar las calorías que consumimos a modo de moneda, la imposición del amor libre, la venta de robots-bebé para suplir las carencias emocionales de las mujeres a las que se les niega la maternidad, que los avances médicos hagan que la esperanza de vida se alargue más allá de los cien años (de ahí la superpoblación) o la muerte programada como una fiesta final y voluntaria. Todas esas ideas son propias de la novela social más que de la ciencia ficción, de ahí que la novela se convierta en una interesante ficción sobre el lugar hacia el que nos encaminamos como sociedad, o donde el autor, en 1972, creía que íbamos.
El estilo de “Edicto Siglo XXI” es el propio de la novela de la época, no es gran literatura sino literatura funciona obviando descripciones o emociones innecesarias, convirtiendo la novela en algo fácil de leer (apenas trescientas páginas). Puede que a algunos les parezca que tanto el estilo como el contenido de esta novela huela a “antiguo” y quizás sea así, pero casi toda la novela de ciencia ficción envejece bastante mal, sobre todo cuando la completas con multitud de detalles tecnológicos que has imaginado que sucederán pero que, a los pocos años, ya son caducos. De todas formas, como ejercicio de nostalgia, también de reflexión, podemos asegurar que esta serie B de las novelas de ciencia ficción social funciona perfectamente, tiene personalidad y los tiempos están bien medidos.
En 1972 se adaptó esta novela al cine con irregulares resultados. Por un lado, el guion era una adaptación ejemplar de la obra de Max Ehrlich pero por otro lado a principios de los setenta la tecnología cinematográfica no disponía de los medios necesarios para trasladar una historia tan compleja al terreno visual. Además, la dirección y el diseño de producción son desastrosos. Podéis encontrar la película en varias plataformas de video de Internet bajo el título de “Edicto Siglo XXI, prohibido tener hijos”.