En casa de los Templeton explora las relaciones familiares de las personas cuyas vidas y creencias se han basado en la mentira hasta encontrar las decepciones. Mónica McInerney ha escrito una excelente novela que centra la atención del lector en la reacción y el impacto al conocer la verdad de cada uno de los personajes involucrados.
Gracie Templeton, el personaje central, se introduce en el prólogo a los 27 años, ella se prepara para regresar a Australia desde su casa en Londres. Sin embargo, la historia retrocede a un período anterior de su vida, cuando tiene once años. Período cuando la familia Templeton vivía en Australia, en una mansión colonial que propiciaba visitas turísticas mientras cada miembro familiar se disfrazaba con trajes de época para hacer el recorrido. Esto será visto por los habitantes del pueblo como una excentricidad por parte de la familia y una manera de mostrar una superioridad social de clases que los habitantes del pueblo rechazarán y darán pie al más puro cotilleo.
Los vecinos más cercanos a esta familia tan peculiar son una joven viuda, Nina Donovan y su hijo Tom, quienes desempeñarán un papel fundamental en las vidas de cada uno de los Templeton, pero sobre todo en la de Gracie. Nina, como los Templeton, guarda secretos de su pasado que afectarán las relaciones con sus amigos y la familia. Sólo al regreso de Gracie a Australia y la revelación definitiva de la verdad de cada personaje es cuando cada uno de ellos encontrará la estabilidad emocional perdida y la paz que necesitan para comenzar el proceso de curación.
Mónica McInerney es una escritora habilidosa. Su caracterización de los personajes es bastante sólida y cada individuo se distingue fácilmente de los otros. Gracie es una niña luchadora, precoz, mucho más madura que otros miembros de su familia. Cuando Gracie alcanza la madurez, su personaje se vuelve menos atractivo y parece caer en el molde de una persona emocionalmente dañada sin salvación alguna a menos que sea solo por amor.
Charlotte, la hermana mayor de Gracie, es ambiciosa y pronto las puertas del éxito se abren para ella, es quien dicta las reglas y no tiene espacio en su vida para aquellos que son menos inhibidos. Audrey, la segunda hermana, es una persona introvertida que choca en su adolescencia con el primer muro de no aceptación social y pronto se esconde del mundo para protegerse, solamente cuando se reconoce como una persona común y corriente, capaz de cometer errores es que acepta la verdad sobre sí misma y sus talentos. Spencer, el hermano menor de Gracie, es un niño travieso que nunca parece aceptar la responsabilidad por sus acciones o la de reconocer el efecto de estas en los demás.
Los padres, Henry y Eleanor, han construido sus vidas y las de su familia en la negación de las circunstancias y de sus sentimientos. Henry es un charlatán y un estafador. Eleanor, una facilitadora, el comodín ideal que un hombre como Henry necesita para crear un mundo diseñado a sus anchas. Hope, la hermana de Leonor, completa la familia, su alcoholismo y adicción a las drogas podrían hacernos sentir compasión por ella, excepto que sus acciones afectarán a todo el elenco de los personajes y no será agradable leer las palabras cínicas de una persona consumida por la amargura.
Y por último tenemos a Tom. Tom es un niño que ha crecido solo junto a su madre (Nina). La muerte de su padre justo antes de su nacimiento será el factor desencadenante de una serie de secretos que su madre ocultará hasta llegar al punto de no retorno en el afecto entre ambos. Su amistad con los Templeton creará un vínculo muy estrecho y es después de conocer el éxito en su carrera deportista y la caída de la misma, que los malos entendidos y la mentira por otros, lo separará de esta familia y en concreto de Gracie. Después de las mentiras y los secretos, vendrá la decepción y solo con la vuelta de Gracie a Australia es que ambos personajes logran estabilizar sus emociones y conocer el porqué de la razón que los mantuvo separados tantos años.
He disfrutado con el libro, aunque reconozco que hubo momentos en los que no me mantuvo en vilo y deseaba un poco más de desarrollo en la trama en lugar de descripciones individuales de cada personaje, pero en la mitad de la lectura ocurrió el gancho y pronto la historia pasó a tener más interés. La autora tiene una gran pericia para escribir sobre la familia y los individuos disfuncionales, así como los efectos que sus acciones causan en sus más allegados. Cualquiera que disfrute de una historia sobre las relaciones familiares disfrutará de este libro y se verá sentado imaginariamente en la terraza de una mansión colonial australiana.