La ciudad griega de Atenas fue escenario, durante el siglo v a.C., de un extraordinario florecimiento cultural. C. M. Bowra estudia esa «edad de oro» que se abre con la derrota de los persas en Salamina, se ve atravesada por las guerras del Peloponeso y concluye con la victoria de Esparta. La personalidad y la vida de Pericles encarnación de las tendencias de la época y agente de sus transformaciones están íntimamente asociadas con los momentos culminantes de aquella excepcional centuria. Ahora bien, la clave de La Atenas de Pericles fue el sistema democrático, que liberó las energías creadoras del pueblo ateniense y estableció un modelo de gobierno que ha inspirado a lo largo de los siglos las luchas de los hombres por la libertad y las instituciones representativas.
Sir Cecil Maurice Bowra was an English classical scholar and academic, known for his wit. He was Warden of Wadham College, Oxford, from 1938 to 1970, and served as Vice-Chancellor of the University of Oxford from 1951 to 1954.
De lo poco que he leido sobre Atenas esto es lo mejor. Un completo repaso por la Atenas de Pericles, no solo del personaje, sino que también de la politica, vida en general de esa época, y de el desarrollo de la democracia con sus contradicciones y las fuerzas que también querian acabar con ella. Lo recomiendo.
Bowra has summarized Athenian history very well, but in covering the breadth of events began to tease with the very secondary sources that he depended on to write the book. Now I'm left googling books about Ancient Greek forensic oratory, Thucydides, verse as a political tool, Pericles oddly shaped head & propaganda and the sociology of Attican Tragedy
Magnífic compendi historiogràfic d'un dels personatges més coneguts de l'Hèl·lade clàssica. Cecile Maurice Bowra ens relata des d'un punt de vista sociocultural, econòmic i bèl·lic, la política del major i més influent governador de la capital del coneixement; Atenes.
La seva política adopta el model democràtic clàssic de Zenó en els seus models de poder i influències, per tal de crear un imperi marítim que dominà l'Egeu fins a les guerres del Peloponès. A més de la formació d'una cultura imperial que s'enalteix, no en el governador, sinó en el concepte de "nació", essent un dels millors exemples de proto-nacionalisme i mètode de cohesió social de l'antiguitat.
Un buen repaso a las claves del ascenso, mantenimiento y caída de la poderosa Atenas del siglo V aC. Toca todos los palos (política, guerra, literatura) y analiza desde cualquier ángulo imaginable eventos que sucedieron hace 2500 años. Después de leerme este ensayo ya me considero preparado para ir a hacerme el listo al Partenón y corregir al guía de mi free tour.
El libre desarrollo del ciudadano particular tenía, como anverso de sus numerosas virtudes, el punto débil de que favorecía el que los hombres menos dignos se considerasen a sí mismos importantes y autorizados a obrar como quisiesen. Esto es común a todas las épocas, pero se hizo más fuerte al debilitarse los vetos y tabús de la religión olímpica. En los viejos días muchos hombres se refrenaban de ciertos actos de violencia o de infidelidades, simplemente porque temían a los dioses; ahora que los dioses estaban perdiendo importancia, se hacían audaces preguntas sobre cuánto era permisible.
« Nuestros propósitos y nuestras acciones son perfectamente consecuentes con las creencias que los hombres tienen sobre los dioses y con los principios que gobiernan su propia conducta. Nuestra opinión de los dioses y nuestro conocimiento de los hombres nos llevan a concluir que es una ley general y necesaria de la naturaleza el dominar siempre que se puede. »
La afirmación es totalmente cínica pero tiene su propia y cruel lógica. Los atenienses pretenden seguir a los dioses y arguyen que el comportamiento divino es natural y que es absurdo discutirlo. Esta actitud informó el imperialismo ateniense en sus últimos años y debe de haber actuado ya en tiempos de Pericles, aunque no con el mismo Pericles, quien expresaba ideas similares pero de modo menos brutal.
« Siempre ha sido una regla que el débil estuviese sujeto al fuerte: y además, nos consideramos dignos de nuestro poder. Hasta el momento presente, vosotros también pensabais que lo éramos; pero, ahora, después de calcular vuestros propios intereses, empezáis a hablar en términos de justo e injusto. Consideraciones de este tipo nunca hicieron desistir a un pueblo de las oportunidades de engrandecimiento ofrecidas por su fuerza superior. El que realmente merece alabanza es el pueblo que, aun lo suficientemente humano para gozar del poder, no obstante se preocu pa más de la justicia de lo que su situación le impulsa a hacer. »
Esto puede considerarse como el punto de vista más o menos oficial de Pericles la víspera de la guerra del Peloponeso. Acepta el punto de vista « natural» del poder pero lo atempera con ciertas consideraciones humanas, aunque, al mismo tiempo, insiste sobre la irrelevancia o hipocresía de los escrúpulos morales. Puede ser a la vez natural y justo conquistar otras ciudades, pero hay maneras adecuadas de hacerlo que templen la naturaleza con la ley. El entusiasmo natural es admirable en sí y lleva a acciones arriesgadas, pero gana con cierta adición de reglas hechas por el hombre y limitaciones. Esto era lo que el siglo v, en su apogeo, estaba preparado para recibir y no fue antes de que se exaltase la naturaleza a expensas de la ley que una horrenda brecha empezó a mostrarse en la estructura moral de hábitos y pensamientos.
La democracia era la fuerza inspiradora de Atenas en el siglo V y sin ella nunca podía haber hecho tanto como hizo. Incluso sus escultores y arquitectos no habrían mostrado el pleno nivel de sus posibilidades, ya que los grandes edificios de la Acrópolis nunca se habrían encargado. Tampoco parece probable que ni la tragedia ni la comedia hu biesen alcanzado su especial esplendor. La primera no habría tenido estímulo para suscitar preguntas fundamentales sobre las posibilidades y limitaciones del estado; a la segunda no se le habría permitido mofarse de los exclusivistas caballeros que pretendían gobernar la ciudad. La democracia estaba ahora enraigada en el carácter ateniense, y cuando sistemas diversos fueron elegidos o impuestos, empezaron mal y terminaron peor. En el siglo IV, cuando Atenas empezó a resurgir, prefirió una democracia modificada a un sistema más restrictivo.
Un muy buen libro que permite conocer diferentes ámbitos de la vida en Atenas durante el gobierno de Pericles, además del contexto político, el cultural y la trascendencia de democracia pese a sus limitaciones históricas
Buena introducción general al periodo aunque tal vez me hubiera gustado un foco más acusado en las específicas acciones políticas de Pericles y no acabo de compartir todas las conclusiones del autor respecto a Atenas. Especialmente brillante en todo lo referido a la literatura y al ideal de Atenas