¿Qué comunicar, qué o cómo acceder al lenguaje cuando cae aquel abismo brutal y oscuro de la nada, del cual, según Georges Bataille, sólo hay que dejarse llevar y desgarrar?
Para Bataille, el lenguaje propio de la razón es el límite perecedero y arrogante, que se debe rebasar para rozar, por un instante, a la experiencia interior, al misticismo. “Lo arcangélico y otros poemas” es un posible ejemplo de cómo en la poesía y la infinita contradicción que puede emerger del sinsentido de las palabras, la experiencia pura de la existencia se eleva a su propia soberanía. Georges Bataille, en esta obra, no usa los signos y sus estructuras como fin último de la razón; él, en el umbral de la misma razón, intenta jugar con el límite de la poesía, y así, vislumbrar el infinito abismo de la existencia, de la experiencia mística, de la nada.