Editorial Planeta, embrión de lo que es hoy el Grupo Planeta, se fundó en 1945, hace más de sesenta años. Es la editorial de prestigio con mayor influencia en el mundo de habla hispana. Anualmente convoca el Premio Planeta, el más destacado de los certámenes españoles, junto a otros de gran relevancia literaria.
Julio Ramón Ribeyro Zúñiga was a Peruvian writer best known for his short stories. He was also successful in other genres: novel, essay, theater, diary and aphorism. In the year of his death, he was awarded the Premio Juan Rulfo de literatura latinoamericana y del Caribe. His work has been translated into numerous languages, including English.
The characters in his stories, often autobiographical and usually written in simple but ironic language, tend to end up with their hopes cruelly dashed. But despite its apparent pessimism, Ribeyro's work is often comic, its humor springing from both the author's sense of irony and the accidents that befall his protagonists. The collective work of his short stories is published under the title La palabra del mudo (The Word of the Mute).
Ribeyro studied literature and law in Universidad Católica in Lima. In 1960 he immigrated to Paris where he worked as a journalist in France Presse and then as cultural advisor and ambassador to UNESCO. He was an avid smoker, as described in his short story ¨Sólo para fumadores¨ (Smokers Only) and he died as a result of his addiction.
Al fin acabé el segundo volumen de los cuentos completos de J.R.Ribeyro. Imprescindible. Con "Solo para fumadores" bastaría para llenar las expectativas, pero hay muchos relatos que no hacen más que demostrar la maestría y versatilidad de este limeño. Y el final con los relatos santacrucinos es el broche de oro perfecto. Tómense el tiempo de disfrutar cada historia. Le aseguro que no se arrepentirá!
"Me veo en un barco, apoyado en la borda, comiendo una naranja, con mar tormentoso y luna llena, rumbo a Curazao. En la penumbra de la proa una pareja hace el amor. Echo las cáscaras al mar, mis ilusiones. Plenitud". "Me veo en una noche de año nuevo en Freimann, tirado sobre la nieve, borracho. Pasa un grupo de alegres personas por mi lado y no me recogen. Se alejan cantando". "Me veo en un tren belga, en un compartimento de primera, fingiendo dormir en pleno día, pero adiestro mi ojo derecho a entreabrirse para espiar la pierna que una mujer madura, mi única compañera, balancea descaradamente".
Elegí esos párrafos que Ribeyro escribió en Fráncfort, 1958, porque me parecen precisos y figurativos, globalizando la visión y temáticas que el autor, a menudo, expresa en sus cuentos. Este segundo tomo alberga las siguientes obras: Cuento inédito, Cuentos desconocidos, Silvio en el rosedal, Solo para fumadores y Relatos Santacrucinos. Decir que hay una clara reconstrucción de lugares significativos en la vida del autor sería una obviedad; también que, a menudo, se retratan personajes tristes y reflexivos, lánguidos, aunque con lapsos de bizarría en situaciones que serían vistas como "normales" o "poco asombrosas" (como es el caso de la búsqueda de una biblioteca en una casa ajena, la espera de un amigo que no se sabe si está vivo o muerto, surfear en el mar en plena madrugada o el simple hecho de salir a fumar por el parque y ver lo que pasa al rededor). La palabra del mudo, en sí, me parece una metáfora que expresa las situaciones de los personajes en cada cuento, pues estos no comentan nada, son silenciosos, retraídos, introvertidos; son sus acciones las que crean historias y que se interpretan de múltiples formas y dan ese toque llamativo al mundo parisino/limeño de Ribeyro.
¿Qué se puede decir de Ribeyro? El lector recurrente sabrá ya de antemano que es uno de los mejores cuentistas latinoamericanos. De su afición al tabaco a Paris a Miraflores o a su maquina de escribir. Recuerdo que conocí a Ribeyro en un club de lectura de la ciudad de Barranquilla hace ya unos cinco años. Nunca lo había escuchado, nunca lo había leído, pero al leer las frases iniciales de su "Solo para fumadores" quedé atrapado. Desde ese momento me declaré furibundo Ribeyriano. Y es una decisión que defenderé toda la vida. De este tomo de La palabra del mudo hay relatos inolvidables: Solo para fumadores, Surf, Los huaqueros, El polvo del saber, Alenación, Sobre las olas, Ausente por tiempo indefinido, Té literario o el magnifico Tristes querellas en la vieja quinta, estos, solo por nombrar algunos. Puesto que la selección es completamente excelente. Al comienzo del libro como introducción, Ribeyro nos deja unas esquirlas mínimas de sus pasos por el mundo, siempre con ese pensamiento de lo finito y de lo maravilloso. En sus relatos finales, catalogados "Relatos Santacrucinos" demuestra cómo nuestra vida es el baúl donde podremos sacar provecho a nuestra escritura.
PD: Aunque se puede leer libremente este tomo de cuentos, les recomiendo dejar para el final los Relatos Santacrucinos, son el mejor epílogo para esta lectura.
Lectura ligera; donde JRR con su forma de escribir te sumerge en estos breves mundos y realidades, un don para una confusión caótica y lógica al mismo tiempo con el cuento ‘Carrusel’.
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Ribeyro da una clase magistral de cuentística, de perfección estructural y de definición de caracteres.
Aunque extraídos de la medianía, de la cotidianeidad, sus personajes son extremos; sus historias, bizarras y su lenguaje, sin embargo, no pierde nunca esa frescura coloquial, cargada de melancolía, ternura e ironía.