Una antología coral con relatos cuyos protagonistas son hijos de desaparecidos, los de la dictadura cívico militar de 1976.
Los cuentos de 76 giran entorno a esos hijos, en algún momento puntual de sus vidas. Momento donde se produce un cambio. Un cambio importante para ellos que de alguna manera definine sus rumbos de ahí en más.
Estos cuentos no tratan solo de hijos de desaparecidos, sino de gente que quiere sanar heridas, trata de gente que vive y se enamora, gente que sueña, que quiere progresar, amar, sentir. Pero a veces el pasado vuelve como una condena. Otros, quizás no logran sanar sus problemas, pero al menos logran emparcharlos.
Otros no son hijos, sino padres de desaparecidos que aún conservan un poco de la esperanza que, no saben (o no quieren saberlo), ya les arrebataron del todo.
Félix Bruzzone no trata a sus personajes con condescendencia, y sus cuentos solapan una crueldad que a su vez transmite una empatía especial. Única. Los cuentos pueden ser brutales, duros, tristes, grises... Pero por sobre todo conmovedores.
Hay un quiebre entre temas y modos de representación. Los personajes buscan una respuesta a sus dilemas, a su pasado, pero terminan en la búsqueda terminan desviándose o varándose por motu proprio. Incluso, pareciera que los personajes se entienden má con aquellos con los que se les dificulta la comunicación por cuestiones culturales, por ejemplo.
Y al final, en el cuento 2076, un cuento futurista muy a lo Ray Bradbury, que transcurre en una Argentina apocalíptica, podría decirse que el autor se toma un gran atrevimiento, ya que este cuento rompe con todo el hilo conceptual de toda la obra (relatos de realismo sucio), pero que resulta una manera refrescante de cerrar el libro.
Recomiendo fervientemente 76, 10 cuentos de realismo sucio (a excepción del último, que es ciencia ficción). La parquedad de Bruzzone al narrar te atrapa, y los personajes de este libro te conquistan, pues el logro más grande de este libro es que puede reflejar a cualquiera que lo esté leyendo. Diez cuentos que, igual que los protagonistas, van a la deriva.