Quien lea por primera vez a Juana Bignozzi reconocerá sin duda muchas voces poéticas en su obra. Pavese, claro está. Pero probablemente lo que más sorprenda a sus nuevos lectores es la perfección del verso, la musicalidad discreta, surgida de no contrariar el tono de la lengua oral culta, de evocarla sin copiarla. Impactará también la nitidez de las ideas y no sólo la belleza de las figuras, sino además su inteligencia sostenida por la distancia irónica, pero no tan irónica como para convertirse en sarcasmo, y siempre orientada por una dimensión moral que evita el cinismo. Beatriz Sarlo.
con mi permanente presencia he impedido el espacio en blanco aunque en esta beatitud ya nadie lo recuerde hay un hueco al que impedí existir debí irme y dejar sitio al dolor no un inmenso cuerpo tapando la sombra la ausencia siempre me quedo hasta el final nunca tuve otro sueño sino el de estar en el lugar donde conseguir mis sueños