Legrand examines the Bible's attitude to faith and culture in three Israel and the nations; the cultural world of Jesus; and Paul and beyond. In each part he offers a synthesis of current research on the cultural ambience studied and discusses the core texts that show the Bible's stance toward culture.
La Biblia entera nos da los fundamentos que apoyan a la misión.
En el AT a primera vista el movimiento de la historia de Israel parece centrípeto (dirigido hacia el interior), pero un análisis muestra poderosas corrientes que se arremolinan en dirección centrífuga (hacia afuera).
El AT muestra claramente la soberanía de Dios sobre todos los pueblos y la historia entera; hay una fuerte interacción entre la comunidad de Israel, la cultura y acontecimientos seculares, y una proyección de la historia futura en la que las naciones llegarían a constituir, junto con Israel, un solo pueblo elegido que aclame a Dios. Aunque estos elementos no cuajaron en una actitud misionera activa, se observa que: los gentiles podían hacerse judíos y participar así de la condición privilegiada de Israel; pero Israel no estaba llamada a ir a las naciones; las naciones se les permitía llegar a Israel.
Mientras que, en el NT, la persona y el ministerio de Jesucristo fue catalizadora para el impulso cristiano hacia la misión.
Sin embargo, es compleja la relación con los gentiles y la misión de la Iglesia con ellos. Jesús no se dedicó de lleno a la misión entre los no judíos; sino que habló al corazón de la comunidad de Israel para restructurarla; mientras que va más allá de los límites fijados por sus contemporáneos y ofrece la misericordia de Dios a los pobres, marginados, pecadores y ocasionalmente también los gentiles.
Tras la resurrección de Cristo, surge una nueva era (una nueva dispensación para algunos teólogos), que daría una nueva oportunidad a toda la humanidad por la obra completa de Cristo en la cruz, Su resurrección; y luego el recibimiento del Espíritu Santo; con lo cual, en este punto de la historia, los discípulos reciben el encargo de llevar hasta lo último de la tierra.
Es interesante la distinción de la misión que se ofrece en el libro de Mateo; mientras que en Mt 10, nuestro Señor Jesucristo le encarga la misión a sus discípulos para Israel, tras su muerte y resurrección, en Mt 28, el Señor les da la gran comisión cuyo alcance se extiende a toda la tierra; mostrando el cumplimiento de la palabra “a los suyos vino, y los suyos no le recibieron” (Jn 1:11)