El escritor Luis García Montero cumple a finales de 2008 cincuenta años, un buen momento para hacer «un ejercicio de memoria» como el que supone su nuevo poemario, Vista cansada, una obra en la que la melancolía del recuerdo no impide que haya en sus páginas «un canto a la vida y a la dignidad de la existencia». «La poesía es un ajuste de cuentas con la realidad», afirma el escritor granadino en una entrevista que tiene lugar en su casa de Madrid y en la que desgrana las claves de este libro por el que desfila su vida, pero también «los cambios vertiginosos» que ha experimentado España en las últimas décadas. Luis García Montero (Granada, 1958) es poeta, ensayista y catedrático de Historia de la Literatura en la Universidad de Granada. Entre sus ensayos destacan Poesía, cuartel de invierno (1987), Confesiones poéticas (1993), El sexto día. Historia íntima de la poesía española (2000) y Gigante y extraño. Las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer (2002). Como poeta ha publicado algunos de los libros más importantes de la literatura española de las últimas décadas, caracterizados por la búsqueda de equilibrio entre el rigor formal y la intensidad reflexiva. Ofrecemos aquí una extensa antología de su obra, seleccionada por el propio autor. Ha recibido el Premio Nacional de Literatura (1994) y el Premio Nacional de la Crítica (2003)
Luis García Montero (Granada, 1958) es poeta y Catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada. Es autor de once poemarios y varios libros de ensayo. Recibió el Premio Adonáis en 1982 por El jardín extranjero, el Premio Loewe en 1993 y el Premio Nacional de Literatura en 1994 por Habitaciones separadas. En 2003, con La intimidad de la serpiente, fue merecedor del Premio Nacional de la Crítica.
Si consulto Internet se puede descubrir que el libro apareció allá por 2008 cuando el autor iba a cumplir los 50 años. El libro en sí sería una mirada atrás, un resumen de lo vivido. El título es propio de un diagnóstico de consulta oftalmológica que encierra doble sentido: ¿cansado de ver siempre lo mismo? ¿Las mismas cosas? La verdad es que no había leído nada de este autor hasta que cayó este libro entre mis manos y mi vista afortunadamente se ha cansado de leer y releer su contenido. Es un libro muy recomendable, que nos presenta una poesía muy trabajada con un estilo depurado, un uso exquisito de las palabras con las que confecciona imagen sobre imagen de gran belleza y fuerza, condensando en pocas palabras muchos significados y referencias. Quizás la sobrecarga de tanta acumulación de metáforas e imágenes sea lo único negativo del libro. En una edición sobria, pulcra, bien cuidada, se nos presenta la obra dividida en seis capítulos en los que va pasando revista a lo vivido. Me gusta la forma que tiene de usar las últimas estrofas de los poemas para atar todos los hilos del poema y resolver la ecuación poética. Ejemplos de ello lo vemos en "1958", "Ciudad nativa" o 2Un idioma". Realmente bueno es "Domingos por la tarde", donde fútbol y poesía se cortejan y juguetean con las palabras; "Los hijos" en el que cualquier padre o madre al leerlo lo comprenderá perfectamente: “Un hijo es el segundo país donde nacemos con su falta de edad nos hace cumplir años”
incluso las dudas con las que acaba; "Recuerdos de los mercados", con su atmósfera y la descripción de un mercadillo con imágenes como: “Sobre los puestos de manzanas, muerde la luz del sol”
Como en cualquier retrospectiva, el paso del tiempo está muy presente. A mí personalmente me ha gustado el simbolismo que encierra la estrofa de "Democracia dos": “Pero nadie se para en la curva del puente a ver pasar el agua”
Encontramos símbolos como la madera, las maletas, la playa, el agua, lugares de paso, recuerdos, viajes o ciudades, que hacen referencia a ese trascurrir de la vida. También en algunos momentos me recuerda el uso del lenguaje a Gómez de la Serna y sus greguerías como en “Una vieja escribiente perturbada es la imaginación” Hay composiciones más próximas al haiku caso de: .Dudas. Va a ser un perdido. No me importa. Me parece más triste no saber dónde estoy
.Otras dudas. Lo peor no es perder la memoria, sino que mi pasado no se acuerde de mí.
Algunas perlas que se pueden encontrar en este libro:
¿Pesa ya en la madera de tu edad el oleaje de lo que se pierde?
El tiempo es una mesa revuelta y una lámpara que saca la cabeza de las sombras igual que un nadador cuando respira
Y si es verdad que el tiempo navega por los rostros también dejamos surcos en el agua del tiempo
Las fechas son un barco de papel sobre el río que cruza las ciudades
y el porvenir parece una cigüeña en el viento del sur
Tu tiempo se sentaba en nuestra mesa y había que partirlo como el pan,
como el olor a tierra que se esconde en las gotas de lluvia
Porque la cercanía es una caja de comparaciones que van desordenándose mientras las horas siguen su consigna de arena
La soledad se aprende y se conquista aunque llegue a nosotros como revelación inesperada de una tarde que juega con la lluvia
mientras el día se disuelve en el retrovisor como la inspiración en un poema
Los ojos de un alumno son viajeros urgentes. Sólo hacen preguntas como arenas movedizas, preguntas por la próxima estación en un viaje de largo recorrido.
Graduarse la vista, la vida, las certezas, el ego, el ello y el superyó, y ver claramente, sin necesidad de gafas de lejos y gafas de cerca, que somos muy afortunados por tener a Luis García Montero como poeta de guardia.
Es sólido y maduro. No solo no cambia su registro sino que lo pule hasta volverme a sorprender. Que después de tantos libros buenos, consiga sentarme (no diré dónde) a releer lo dice todo.