Es la primera vez que leo a un poeta. Me gustaron mucho las rimas, particularmente la número XIV. Sentía que podía conectarme con el autor, con sus versos profundos y sencillos a la vez. Me hizo recordar la forma en la que yo misma escribo y no quería acabar de leerlo. Además, las 8 leyendas se describen en una prosa extraordinaria, al inicio pueden parecer extensas pero requieren cada palabra.
Finalmente, las cartas desde mi celda 3 y 4 me llenaron de pensamientos cuestionables y fructíferos sobre la muerte, el tiempo y las vivencias. Las número 6, 7 y 8 me parecieron una extensión de las narraciones de Bécquer sobre las leyendas, aunque con una historia fantástica que jamás deja de ser llamativa.