Pues sentía mucha curiosidad por leer “Doggerland”, la anterior obra de la francesa Elisabeth Filhol, pero tras leer esta novela publicada recientemente por Anagrama, que estrictamente es su primera obra, las ganas se me han evaporado.
Novela sobre la precariedad de los trabajadores en las centrales nucleares en Francia, pero contado con tanta distancia, tanto término técnico y tanta falta de apego emocional que me ha resultado muy aséptica la mayor parte del tiempo. Tampoco sé si la brevedad, dos capítulos y 130 páginas, ayuda mucho a una cercanía con esa problemática, extensible a tantas profesiones y tantos países en la actualidad, por lo que sí, entendemos el problema, todos los entendemos, pero casi permanecemos permeables a él. Casi nunca, quizás sólo al final y en pocos momentos más, me ha calado el mensaje que quiere dar. He pasado por la lectura sin alterarme, sin que el problema me afecte.
No lo recomiendo, pero por favor si alguien ha leído “Doggerland” decirme si merece la pena o no.