Una colección de cuentos a medio camino entre un Kafka trasnochado y un Ballard desatado. El edificio nos adentra en los oscuros pasillos del alma humana y sus miserias, las humedades de sus sótanos, las ventanas cerradas de sus ojos y las puertas entornadas de sus miedos. Arañas en el techo que se convierten en una obsesión, globos con forma de caballito que representan la paranoia más absoluta, construcciones gigantescas que albergan a lo poco que queda de la raza humana. Un libro tan descarnado como imprescindible.-
David Monteagudo (Viveiro, Lugo, 1962), gallego afincado en Cataluña, descubrió su vocación literaria a los cuarenta años. Su primera novela, Fin (Acantilado, 2009), ha alcanzado un enorme éxito y ha sido traducida a diversas lenguas.
’El edificio’ es la última novela publicada por David Monteagudo. Sus anteriores trabajos fueron la exitosa ‘Fin’, ‘Marcos Montes’ y ‘Brañaganda’. Con ’El edificio’, Monteagudo debuta en el difícil arte del relato. Este escritor gallego afincado en Cataluña, salió del completo anonimato hace tres años. Trabajaba en una fábrica de cartones y lo que escribía lo iba guardando en un cajón. Hasta que llegó la prestigiosa Acantilado y le dio la oportunidad de publicar sus obras. Él confiesa que, aunque ya no trabaja en la fábrica, su vida casi no ha cambiado, que sigue viviendo en su pequeño piso de 40 m2. Me gusta Monteagudo, su imaginación, su humildad, su manera de escribir, haciendo uso de un lenguaje literario, pero sin querer ser pretencioso.
Con estos relatos, Monteagudo vuelve a sus obsesiones, narrarnos situaciones de la vida cotidiana donde de repente acaece un suceso inesperado. Algunos de ellos contienen elementos biográficos, transcurren en una fábrica, o en un bloque de pisos, o hablan de un escritor en ciernes que sueña con dejar su trabajo para vivir de la literatura y hacerse famoso, o rozan lo fantástico, como la aparición de una enorme araña en el techo o las sombras que observa un protagonista. Se trata por tanto de una antología bastante variada, donde Poe, Borges, Kafka, Chéjov, pueden ser algunas de sus influencias.
Estas son las 18 historias incluidas en ’El edificio’:
- Informe sobre Aridia - Irene - El grito - La araña - La fiesta de la escalera - El escritor en ciernes - El punto luminoso - El verraco - Los homúnculos - El garaje - La disputa - La escalera - La carrera - Julián González - El duque de Mantua - La casa de la ladera - El globo en forma de caballito - Fin
Monteagudo comenta en una entrevista que “no compraría el libro de un tío que trabaja en una fábrica”. Yo le respondo que ya estoy deseando que salga otro libro suyo para comprarlo.
De Monteagudo solo había leído Fin, uno de mis apocalípticos favoritos. Este tomito de cuentos no desmerece al autor, con algunos que aún hoy siguen resonando en mi cabeza. Amplio registo y buena escritura. Muy recomendable.
David Monteagudo, autor también de Marcos Montes y Brañaganda, vio cómo, en apenas una semana, llegaba a los cines la versión cinematográfica de su novela Fin y a las librerías su última obra, El edificio. Es esta una antología nada extensa, circunstancia debida a la brevedad de sus relatos. El gallego demuestra que tiene un estilo definido, ágil y brillante en lo descriptivo. La cotidianeidad y el elemento fantástico sin desenlace son su sello de marca. El problema es que la suma de ambos valores, en longitudes tan breves, desemboca a menudo en la intrascendencia. La antología se abre con "Informe sobre Aridia", un cuento de ciencia ficción magnífico (aunque explote una idea que ya imaginó el británico Christopher Priest en su novela El mundo invertido) al que acompañan relatos interesantes como "La carrera", "La fiesta de la escalera" y "El escritor en ciernes", pero también otros tantos absolutamente anecdóticos. La escritura de Monteagudo ejerce un cierto magnetismo, se hace fácil y cercana, pero en ocasiones es vacua, y eso, en distancias tan cortas como las que exige este libro, en las que el protagonismo de la idea aumenta, penaliza notablemente el concepto literario. Hay, además, una particularidad que cabe mencionar en este blog: si el lector está bregado en el género fantástico algunos cuentos le van a parecer algo ingenuos.