Marvin Harris acepta sin miedo que el materialismo cultural, a diferencia del marxismo-leninismo, no tiene una propuesta política: esto lo lleva a aceptar lo que un académico en su posición debe hacer, es decir, criticar las teorías posmodernas que se oponen a la teoría y método científico.
De igual forma, su análisis de la URSS, aunque predecible, logra dar en el clavo al afirmar que su "caída" no fue un suceso aleatorio sino un golpe de Estado.
En sus propias palabras, el marxismo sigue vivo y ni de broma estamos en el fin de la Historia.