La otra historia de México. Hidalgo e Iturbide Esta es la otra historia de México, donde sus héroes y heroínas no son de bronce o mármol, sino hombres y mujeres sujetos a la grandeza y las miserias de la condición humana. Es aquella que nos permite replantearnos quién es el verdadero Padre de la Patria y cuestionar el papel de los llamados villanos y traidores que señalan los libros de texto. Como nunca antes, Armando Fuentes Aguirre "Catón" aborda el convulsionado periodo de la Independencia de México y retrata a sus protagonistas sin miramientos ni concesiones. Hidalgo, Morelos, Iturbide, Guerrero, Nicolás Bravo y todos los sin nombre, los que la historia olvidó, desfilan por las páginas de este libro con sus virtudes y desaciertos, sacrificios heroicos y traiciones despreciables. Si por sus actos serán recordados, ¿a quién mantener en la memoria histórica de un país que ha perdido la fe? Es esta, más que todo, una obra de divulgación. Fue escrita por un periodista, no por un historiador. Pero algo tiene de historiador el periodista. A nada aspira el que la escribió sino a ser acompañado en la aventura por los mismos cuatro lectores que ya otras veces lo han seguido. A ellos les dice el autor que lo que aquí van a leer No es histórico: es verídico." Catón
Armando Fuentes Aguirre, Catón, nació en Saltillo, Coahuila (1938). Es licenciado en Derecho, en Letras Españolas y en Pedagogía. Hizo sus estudios en el prestigioso Ateneo Fuente de su ciudad natal, en la Universidad de Coahuila, en la Escuela Normal Superior de ese estado y en la UNAM. Desde 1978 es cronista de Saltillo. Fundó la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila; también, Radio Concierto, emisora que dirige y que los saltillenses consideran orgullo de su comunidad. Por su labor cultural y filantrópica, ha recibido innumerables distinciones, entre las que destaca el grado de doctor honoris causa de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Autor de varios libros, todos ellos de éxito inusitado, cada año dicta un centenar de conferencias en el país y en el extranjero mientras sus colaboraciones aparecen diariamente en 157 publicaciones y periódicos de toda la república. Cuando Catón no viaja, reparte su tiempo entre Saltillo, ciudad a la que profesa un apasionado amor y que considera una mezcla de Florencia, París y Nueva York, y su retiro montañés de Potrero de Ábrego, en la sierra de Arteaga, hermosa región agreste de Coahuila. Lleva más de 45 años de matrimonio con su esposa, María de la Luz. Es padre de cuatro hijos y considera su mayor gloria ser abuelo de trece nietos. Fuente: Editorial Planeta México.
¡Uf! Ese libro tuvo una lectura muy irregular. Me lo regaló generosamente Daniel Díaz durante mi estancia en Monterrey, a mediados del año pasado. Allá lo comencé a leer, en la habitación que me había prestado mi tío Raymundo en su casa. Me enganchó de inmediato. Aunque he de decir que al principio su prosa desfachatada me parecía un tanto cansina, pronto le cogí el gustillo a ese modo de contar la historia a modo de cotilleo.
Pero tenía que regresar a otras lecturas que había dejado en pausa. Además, mi itinerante estancia en México hacía que relegara el tiempo de lectura a mínimos. Regresé a España cargando semejante tocho. Lo llevaba en la mochila del ordenador portátil, abrigando la esperanza de que lo leería en los aviones que tomaría. Fatua esperanza, he decir. Sin embargo, me sirvió de pretexto para conversar con una chica muy agradable en el aeropuerto de Bajaras. Ella volaba hacia Santiago de Compostela y resultó ser una gringa la mar de interesante: guionista premiada, graduada de la Universidad de Berkeley, con mucha literatura en su haber e incansable viajera por el mundo, desde Rusia hasta las islas Galápagos. Ya no he vuelto a saber ella.
Luego siguieron libros más apremiantes por las circunstancias, luego festividades de fin de año, y enero se consumió en el Báltico. Pero hoy tomé la determinación de terminar el libro y acabo de llegar a su punto final.
Mientras leí sus páginas me imaginaba como un profesor de historia, enseñando a chicos de primaria o secundaria, dejándoles tareas, no de memorismo, sino de razonamiento, de formación de opinión, de crítica a la historia oficial, con preguntas como ¿Por qué la historia oficial enarbola al cura Hidalgo como el "padre de la patria", cuando todo parece indicar que ese título lo merece más Iturbide? ¿Qué crees que motivó a Iturbide, siendo un acérrimo defensor de la Corona, pasarse al lado de la insurgencia?, y así.
Y, claro, intento contestar esas preguntas. Una cosa que me parece clara es que Iturbide no proclamó la independencia para cambiar el status-quo del país, sino todo lo contrario: ¡para preservarlo!
Es decir, en España había turbulencia política: se había promulgado la Constitución española de 1812, la famosa Pepa. Esta Constitución era de corte muy liberal, promovía una monarquía constitucional, el uso del sufragio para la elección de gobernantes municipales, esbozos de federalismo, y demás. Por lo tanto, el clero de la Iglesia Católica veía con horror dicha obra del demonio, la cual amagaba con quitarle muchas de sus prebendas.
El alto clero de la Nueva España siempre fue contraria a todos los vientos de independencia. La adhesión a la monarquía absoluta de Fernando VII, aunque no estuviera en el trono por haber abdicado a favor de Napoleón en su momento, les aseguraba un gran poder, tanto económico y político como en consciencias. Tanto fue así, que no dudaron en azuzar al poder militar para liquidar a todos los movimientos emergentes de independencia, aunque fueran promovidos por gente del bajo clero, como Hidalgo y Morelos.
Sin embargo, la Pepa amenazaba este inmenso poder de la Iglesia Católica desde el mismo seno de la monarquía: la España peninsular. La reacción pendular fue inmediata: el alto clero se convirtió en un activo precursor del rompimiento con España. Independencia, Religión y Unión, rezaban los principios del Plan de Iguala, tan fue así que los colores de la bandera mexicana (verde, blanco y rojo) representan dichos conceptos.
La independencia, cuya total autoría fue de Iturbide, no buscaba, por tanto, un cambio en la sociedad y en su gobierno: buscaba un continuismo, porque España estaba cambiando, y los masones liberales, que abanderaban dichos cambios, resultaban odiosos para el clero. Ambas son dos organizaciones muy semejantes, basadas en el secretismo, en la conjura y el provecho propio, y tuvieron su campo de batalla en las independencias de los distintos países de América.
Me gusta mucho como Catón expone a los personajes de la independencia del país desde una perspectiva más humana, contradictoria, falible, hasta patológica; en lugar de la acartonada y mortalmente aburrida personificación construida por la historia oficial, donde a los próceres se les describe como intachables modelos de virtud, comenzando por Hidalgo, o vituperables enemigos de la nación, como Iturbide.
Al mismo tiempo me duele mucho leer el difícil parto que ha sido (y en muchos sentidos sigue siendo) el nacimiento de la nación mexicana. Me cuesta pasar por las páginas y tomar consciencia de toda la ignominia que cubrió a tantos mexicanos y que dio lugar a lo que ahora es el país, en contraposición de lo pudo haber sido. La historia está llena fatuos conflictos cuyo único resultado fue perder la oportunidad de ser una nación capaz de proveer bienestar para todos su ciudadanos.
Un Congreso que jamás, en toda su historia, ha sabido legislar; un Poder Judicial que jamás ha tenido poder ni vergüenza, y, finalmente, un ejecutivo que sólo ha sabido mandar de manera dictatorial y sangrienta (desde Santa Anna, pasando por el PRI, hasta el actual Felipe Calderón). Y en medio de ellos, un insaciable y venenoso clero católico, un sistema educativo prácticamente ausente, y una influencia extranjera, principalmente gringa, incapaz de vernos como iguales.
Hay que aceptar que nuestra historia se encuentra muy lejos de ser épica o mítica. No hay epopeya posible dentro de sí. En última instancia, los movimientos de Independencia y el de la Revolución, más bien buscaban un estado de alegalidad: de excepción para mi pero de represión para los demás.
Sí, esa historia es parte de mi, pero no me define, no me limita. El psicoanálisis sostiene que el hecho traumático no importa en realidad, sino cómo es este configurado en la consciencia. Veamos sin maquillaje nuestra historia, reconozcamos de dónde venimos, apreciemos lo positivo, desprendámonos de lo negativo y atrevámonos a escribir los siguiente capítulos con mayor entereza, responsabilidad e inteligencia.
En este voluminoso libro de 827 páginas, “Catón” nos presenta “La Otra Historia de México”, una obra más bien “novelesca” y entretenida, pero muy seria en cuanto a su valor histórico.
Catón cita libros, declaraciones, documentos, cartas y testimonios en su obra, a la que añade su “fina y pintoresca pluma”, haciendo la lectura de las 827 páginas del pesado tomo, un deleite de leer, con gran valor tanto histórico, como literario.
Un magnífico libro, totalmente recomendable, que todo mexicano debería leer, para conocer quién es el verdadero padre de nuestra patria y único autor de nuestra independencia; para entender que la Independencia fue en gran parte fruto de conflictos políticos en España; y se pierda ese rencor generalizado sin fundamentos que se le tiene a la “Madre Patria” (otras naciones nos han hecho más y peores daños).
Muy entretenido y muy ilustrativo, la única queja que tenía es que se centra únicamente en la etapa de la independencia pero al venir aquí a registrarlo veo que es toda una serie que habla también de otros momentos en la historia de México.
Honestamente me costó llegar a la primera mitad, mucho, es un libro muy extenso y con muchos nombres y fechas, que si bien escuchamos desde la educación primaria aquí en México también hay muchas cosas que no nos dicen en la historia oficial. Es una visión más amplia de la historia de la independencia de México y sus autores, mostrándonos el lado humano (no necesariamente bueno) de los caudillos y da luz a la sombra que la historia oficialista a puesto sobre nombres importantes. Después de la mitad del libro tuve una lectura más comprometida y me hizo llegar a comprender la manera de actuar de estos grandes personajes desde la perspectiva humana. La patria tiene héroes establecidos e inamovibles, pero no solo ellos merecen honores, muchos más lo merecen también y creo que el libro hace su parte y les hace justicia a muchos de ellos. Es un libro entretenido ya llevando buen ritmo y muy divertido también, los apuntes del Maestro Catón son geniales. Ahora solo me queda esperar a tener en mis manos la edición que habla de Juárez y Maximiliano.
I have always liked to read or share time with educated people; That's why I value being one of the four readers of Armando Sergio Fuentes Aguirre, better known as Caton.
I read for the first time a book of him: "The other history of Mexico: Hidalgo and Iturbide Glory and oblivion." I think Caton, because he likes the subject and likes to investigate, has made a very good summary of life in New Spain from the late 1700s to approximately 1818.
It presents the way of life of those times, the true faces of our national heroes and corrects many conceptions that the official story tells us about them, presenting them as abnormal, incorrupt, unpolluted beings ...
Hidalgo and his lust for power that made him kill for revenge innocent people.
Morelos and his weaknesses and fears.
Mina, Rayón and many others are well described in this book.
Highly recommended and safe to read other of the books of Cato in the near future.
Este libro es una extraordinaria obra de la que, primero que nada, hay que reconocer la investigación y trabajo que la respalda. Como un reportaje de un evento moderno, Caton recaba evidencias, opiniones, cartas, entre muchos otros para construir la Verdadera Historia de nuestra Independencia. La forma de escribir es genial, ligera, incluso cómica y sarcástica. Leerlo es sin duda sencillo y entretenido. La historia es maravillosa, te abre los ojos a como fue el final del virreinato y al verdadero rol de España, Estados Unidos, Francia, entre otros países e instituciones que tuvieron su parte en nuestra independencia. Personajes develados de la máscara oficial que se les ha dado y otros que incluso parecían desconocidos. Si no le doy 5 estrellas es porque el nivel de detalle es tal, que en ocaciones te desvía de la historia principal y pierde el hilo e intriga que se va generando.
Gran libro, gigantesco volumen lleno de pequeñísimos capítulos contando la historia de la independencia a través de anécdotas, actas oficiales y chismes de la época. La verdadera historia de México, relata los sucesos ocultos que la historia oficial olvida mencionar. Ni Hidalgo fue el santo que se cree, ni Iturbide un villano. De hecho, el verdadero padre de la patria y a quien le debemos nuestra bandera, nombre e independencia es a Agustín de Iturbide.
No soy fan de libros de historia, pero este libro me mantuvo entretenida y maravillada, me hubiera gustado tener acceso a este tipo de libros en mis tiempos de estudiante, ahora estoy buscando todos los tomos de "la otra historia de Mexico" escritos por Caton, mis respetos para ese señor, Orgullo Saltillense!
Un libro 📕 recomendado para aquellos que quieren conocer más a detalle la historia del surgimiento de este gran país llamado México. Una perspectiva diferente a la historia oficial, donde los hombres y mujeres que participaron en la lucha de independencia se muestran sin un halo de héroes o villanos, sino como personas de carne y hueso, con sus virtudes y defectos.
Excelente y abundante acopio de historias de la Independencia,. deliciosamente relatadas y extraordinariamente actuadas. Dan una idea completa de ese gran momento histórico de nuestro país.
Este libro, que tiene muchas características novelescas, es mi recomendación para todas las personas que quieran aprender la historia de la Independencia de México. Un crack Catón.
La historia de la independencia es fascinante y Caton nos relata historias dentro de la misma desconocidas y no contadas de nuestros héroes o no tan heroes de la independencia. Muy entretenido.
Espectacular. Por el estilo de Catón, más que un libro de historia es una divertidísima -y documentadisima- plática acerca del nacimiento de México como nación. Tan divertido que me hizo reír varias veces. ¡Y qué bueno que lo hace así porque en realidad es una historia tristísima! Es de verdad muy fuerte darnos cuenta de que México, desde el primer día, ha sido una olla de grillos, un nudo de víboras a los que solamente les importa el bien propio: presidentes, emperadores, caudillos, diputados... Una historia que se repite y se repite hasta hoy, 200 años después, en la que seguimos sin poder ponernos de acuerdo para hacer de nuestro país lo que debe ser. Parece que el único fin de los mexicanos es llegar al poder y conservarlo; y los que quedan fuera, los que ven a un rival político llegar al puesto máximo, se dedican en cuerpo y alma a hacer que fracase, a hacerlo caer para ocupar ellos ese puesto. ¿Y el país?, ¿qué es eso?, ¿con qué se come? Por otro lado, está la gran reivindicación que se hace de Iturbide. Como dice Catón, él no es historiador, así que no necesariamente tenemos que tomar lo que dice como la nueva verdad histórica, pero es muy interesante enterarnos de cosas que cambian la historia y nuestra manera de ver a quienes participaron en ella. Sobre todo cuando todo se documenta extensamente como se hace aquí. Un gran libro. Ya quiero empezar a leer los que siguen.
OTra forma de leer la historia de México. Es interesante y divertida, pero mientras vas leyendo, no ves fuentes ni nada. Por eso dudo de algunas cosas, pues como que simplemente el autor quiere que le creas.
por mucho mi favorito de la serie, excelente vistazo al nacimiento de México como país. Un gran narrador es Catón y sería fabuloso que este libro fuera utilizado en las clases de historia a nivel superior.