Madrid. 18 cm. 464 p. Encuadernación en tapa blanda de editorial ilustrada. Colección 'Los gozos y las sombras', numero coleccion(3). Torrente Ballester, Gonzalo 1910-1999. Los gozos y las sombras. El libro de bolsillo (Alianza Editorial). 409. Sección Literatura .. Este libro es de segunda mano y tiene o puede tener marcas y señales de su anterior propietario. 8420614092
Although primarily a novelist, he also published journalism, essays, and plays. His career as a writer began in Oviedo, but developed largely in Madrid.
After moving around frequently in the later 1920s and early 1930s, including a period in Paris, he returned to Spain and linked himself to Franco's Falange party in order to save his own life and that of his family. His first novel, Javier Mariño, appeared in 1943, and he continued to publish novels almost until his death, receiving major prizes for some of them.
Despite his affiliation to the Falangists, Torrente Ballester always promoted relatively leftist ideas, and from 1939, when he returned to Santiago to take up a university post, he increasingly distanced himself from the party. He joined in protests in favour of striking Asturian miners in 1962, and was expelled from his teaching post at the university as a result. In the mid-1960s he had a number of problems with government censors.
He left Spain for a post at the State University of New York at Albany in 1966, and remained there until 1970. After his return to Spain, he was increasingly celebrated: In 1975 he was elected member of the Real Academia Española, and was awarded the premier Spanish literary prize, the Cervantes Prize, in 1985.
Immediately after his death a foundation was set up to protect, study and disseminate his work. The name of this foundation is Fundación Gonzalo Torrente Ballester and counts among its supporters the Royal House of Spain.
Desconfío un poco de los títulos que llegan ya con la lágrima puesta. La Pascua triste podría sonar a campana lenta, a solemnidad de cementerio, a novela que se presenta vestida de luto antes incluso de abrir la primera página.
Pero Torrente Ballester es bastante más peligroso que eso. Aquí la tristeza viene a pasar cuentas. Y Pueblanueva del Conde, que durante dos novelas ha ido acumulando humedad, miedo, deseo, orgullo, dinero, apellidos y silencios mal enterrados, empieza por fin a oler a habitación cerrada donde alguien acaba de encender una cerilla.
Tercera y última entrega de Los gozos y las sombras, La Pascua triste recoge las fuerzas que El señor llega había puesto en movimiento y las tensiones que Donde da la vuelta el aire había desplazado, torcido o contaminado. Primero llegó Carlos Deza, cargado con un apellido y con la fantasía colectiva de que quizá venía a restaurar algún orden. Después el aire cambió de dirección y la villa se abrió a nuevos frentes: Madrid, Inés, Ossorio, el deseo, la política, la grieta íntima. Ahora entra en escena algo mucho más desagradable: las consecuencias llaman a la puerta y nadie puede fingir que el ruido viene de otra casa.
La acción se sitúa en una España que se acerca a 1936 con la delicadeza de un animal herido. Torrente deja que la Guerra Civil se anuncie por presión atmosférica, sin colocarla todavía en el centro del escenario: en la crispación, en la impaciencia, en la pérdida de modales, en esa sensación de que la Historia grande ya ha empezado a ocupar las habitaciones pequeñas. Pueblanueva sigue siendo Pueblanueva, claro: puerto, niebla, campanas, casas que recuerdan demasiado y vecinos que saben más de lo que dicen. Pero algo se ha torcido en la respiración del pueblo. El murmullo de las dos primeras novelas empieza a sonar menos a costumbre y más a fiebre.
La primera gran virtud de esta entrega es que tiene sabor de cierre sin caer en la tentación de hacer inventario. Torrente evita el gesto administrativo de ir cerrando carpetas y deja que las tensiones acumuladas alcancen su punto natural de fatiga, roce o ruptura. Herencias, alianzas, ambiciones, viejas lealtades, cuentas pendientes, afectos deformados por el orgullo: todo comparece de nuevo, pero con menos margen para el juego. En las dos novelas anteriores todavía podía haber cierta ceremonia en la espera. Aquí incluso la ceremonia parece cansada de sí misma.
El título tiene bastante mala leche. Pascua debería sugerir renacimiento, paso, salida, una puerta abierta después del dolor. En Pueblanueva, en cambio, la primavera llega con los zapatos llenos de barro. Y lo que trae consigo es una comprobación bastante amarga: los mundos viejos rara vez mueren con dignidad. Se pudren, negocian, se agarran al dinero, al linaje, al deseo, a la cama, al despacho, al apellido, a cualquier resto de autoridad que todavía puedan convertir en arma. Y mientras tanto el país entero se acerca a una fractura que aún permanece al fondo, respirando detrás de cada conversación.
Carlos Deza alcanza aquí su zona más expuesta. Durante la primera entrega podía parecer un hombre atrapado por las expectativas ajenas; en la segunda empezaba a verse que su problema era también interior, una mezcla de inteligencia, cansancio, orgullo y parálisis. En La Pascua triste, esa indecisión deja de ser un rasgo psicológico para convertirse en un hecho moral. Carlos ha sido leído por todos, utilizado por muchos y esperado por casi todos. A estas alturas, el símbolo que carga empieza a importar menos que su margen real de acción: qué hace cuando representar algo deja de bastar.
Y ahí Torrente resulta cruel en el mejor sentido literario. Carlos sigue siendo brillante, vulnerable, irritante, lúcido a ratos y desesperadamente tardío en otros. Su tragedia nace de una materia bastante más cercana: la tendencia a comprender demasiado tarde, a analizar cuando habría que actuar, a quedarse en el umbral mientras otros ya han entrado con las botas sucias. Carlos duele porque su fracaso tiene una textura reconocible, la de quien descubre demasiado tarde que la lucidez, por sí sola, no mueve un solo mueble.
Cayetano Salgado, en cambio, llega a esta tercera entrega con una densidad distinta. Su poder pesa incluso cuando la escena no le pertenece. Lo conocemos demasiado bien: el astillero, el dinero, la red de dependencias, la mezcla de violencia práctica y autoridad social, esa manera tan suya de convertir el dominio en costumbre. Torrente lo mantiene lejos de cualquier grandeza artificial: nada de épica oscura, nada de demonio de retablo. Su vulgaridad lo vuelve aún más inquietante: un hombre que ha entendido cómo funciona Pueblanueva y ha usado ese conocimiento sin demasiados escrúpulos.
Hay algo casi humillante para el lector en admitir que Cayetano posee una energía que otros personajes no tienen. Repugna, desde luego, pero el tipo se mueve, eso hay que admitirlo. Calcula, presiona, decide, desea, negocia. En una comunidad llena de disimulos, su brutalidad tiene la indecencia de ser eficaz. Torrente lo vuelve así mucho más difícil de despachar que un simple cacique de manual. Cayetano representa el tipo de poder que ya ha conseguido algo más importante que justificarse: lograr que los demás organicen su vida alrededor de él, incluso cuando lo odian.
Y entonces aparece Germaine, una de las grandes sacudidas de esta última novela. Venía anunciada de lejos, casi como una promesa exterior, alguien vinculada a otro mundo, a París, a la ópera, a una forma distinta de presencia. En una trilogía tan dominada por la humedad moral de Pueblanueva, su entrada podría parecer una corriente de aire limpio. ¿Lo será? Torrente es demasiado poco ingenuo para dejar que una llegada así funcione como simple alivio. Germaine trae novedad, sí, pero en Pueblanueva incluso la novedad entra bajo sospecha.
Su llegada mueve el tablero porque introduce otra forma de energía. Germaine no pertenece del todo a las viejas reglas de Pueblanueva, pero entiende rápido que allí cada gesto tiene consecuencias, precio y espectadores. Su relación con la herencia, con el dinero y con el poder la sitúa en una posición delicada: llega de fuera, con otras maneras y otra música, pero entra en un mundo donde casi nada permanece limpio demasiado tiempo. En ella hay una ironía feroz: Pueblanueva espera, teme o imagina cambios, pero incluso aquello que parece venir de otro mundo puede contaminarse al tocar tierra.
Clara Aldán queda situada en otro lugar, y conviene leerla con cuidado. Podría ser muy fácil convertirla en símbolo puro: la criatura digna, la figura luminosa, el último resquicio humano en medio de la podredumbre. Torrente, por suerte, la deja respirar fuera de esa estampa. Clara conserva una forma de autenticidad que en esta trilogía tiene algo de milagro civil, aunque sea un milagro sin incienso y con bastante cansancio alrededor. Su fuerza reside en una fidelidad íntima: seguir siendo Clara cuando Pueblanueva intenta convertirlo todo en interés, cálculo o derrota. En un mundo donde casi todos calculan, se justifican, se retrasan o se venden por partes, Clara mantiene una presencia que acusa precisamente porque no parece construida para acusar.
Esa posición podría volverla demasiado pura, demasiado fácil de admirar. Torrente esquiva el peligro dándole una función más áspera: la convierte en una prueba de contraste. Carlos parece más tardío, Germaine más ambigua, Cayetano más brutal y Pueblanueva más enferma cuando ella está cerca. Y al mirarla, uno comprende hasta qué punto el pueblo ha convertido la dignidad en una rareza casi sospechosa.
La prosa de Torrente también cambia de temperatura. Sigue siendo rica, irónica, atenta al detalle social, capaz de convertir un gesto menor en síntoma de una enfermedad colectiva. Pero en La Pascua triste parece haber menos paciencia para la ceremonia. El narrador conserva esa inteligencia envolvente de las dos primeras entregas, esa manera de entrar y salir de las conciencias como quien conoce la casa mejor que sus dueños, pero ahora la mirada se vuelve más seca. Lo que antes podía desplegarse como rumor, escena de salón, movimiento lateral o demora calculada, aquí tiende a cerrarse sobre los personajes con una precisión más amarga.
Torrente ha ido preparando ese efecto desde el principio. En El señor llega, Pueblanueva era una casa enorme de la que apenas empezábamos a conocer las habitaciones. En Donde da la vuelta el aire, se abrían ventanas, pasillos y salidas que en realidad conducían a nuevas formas de encierro. En La Pascua triste, la casa entera parece inclinarse. La caída evita el golpe teatral. Sería demasiado cómodo, incluso demasiado espectacular. Se vence poco a poco, con ese crujido de las estructuras que han aguantado más por costumbre que por solidez.
Por eso la novela sigue teniendo una relación tan fértil con la tradición decimonónica sin quedarse atrapada en ella. Vuelven los ecos de Galdós, de La Regenta, de la novela social que entiende que una comunidad cerrada puede ser más asfixiante que cualquier cárcel. También asoma, en el cierre de los destinos y en el peso de la tierra, una sombra faulkneriana: familias, herencias, culpa, memoria local, criaturas incapaces de salir del barro que las ha formado. Pero Torrente lo lleva a un territorio muy suyo, más gallego, más húmedo, más irónico, menos dispuesto a conceder grandeza trágica a quienes a menudo se mueven por vanidad, miedo, sexo, dinero o puro instinto de conservación.
La Galicia de esta trilogía queda muy lejos de la postal amable. Torrente evita que la niebla, las campanas y la humedad embellezcan el plano. Aquí aprietan, clasifican, administran deudas. Pueblanueva del Conde funciona como una maquinaria moral donde cada apellido tiene una sombra, cada casa una versión interesada de los hechos y cada silencio una utilidad concreta. En Pueblanueva, vivir se parece bastante a rendir cuentas ante un tribunal invisible que, para colmo, toma café.
La dimensión política de la novela es evidente, pero Torrente la trabaja con una inteligencia que evita el sermón. La España de 1936 entra en la novela como una presión creciente, algo que empuja desde el fondo y acaba tocando cada habitación. Lo privado y lo histórico se mezclan porque en realidad llevaban tiempo compartiendo suelo: el modo en que una villa acepta el abuso, disfraza la dependencia, tolera el miedo o convierte la ambición en autoridad dice mucho sobre el país que se está rompiendo alrededor. La Guerra Civil permanece fuera del centro material de la novela, aunque su sombra ya ha encontrado una silla y se ha instalado por su cuenta.
Ahí está quizá la gran dureza de La Pascua triste: el desastre encuentra en Pueblanueva grietas abiertas, costumbres preparadas, miserias disponibles. La violencia histórica pisa un terreno abonado por años de jerarquía, resentimiento, oportunismo, orgullo de clase y resignación. Torrente mira de frente a la comunidad y carga contra una coartada demasiado tentadora: la fatalidad. Los pueblos también se preparan para su ruina con una paciencia admirable, casi doméstica, como quien pone la mesa cada día sin preguntarse para quién.
Leída como cierre de trilogía, La Pascua triste resulta magnífica por la serenidad con que recoge lo sembrado y deja que pese, lejos de cualquier tentación de aumentar el estruendo. La primera entrega tenía el magnetismo de la llegada; la segunda, el placer inquietante del desplazamiento; esta tercera posee la gravedad del después. Después de las expectativas, después de los cambios de aire, después de las fugas parciales, después de las maniobras, después de las coartadas. Todo lo que parecía aplazado empieza a cobrar forma, y esa forma rara vez favorece a nadie.
También por eso el humor de Torrente, cuando aparece, duele un poco más. Sigue habiendo ironía, claro, porque sin ironía Pueblanueva sería directamente inhabitable y habría que leer la trilogía con manta térmica. Pero aquí la sonrisa sale menos limpia. Uno se ríe de una frase, de una vanidad, de una escena social, de algún gesto miserablemente humano, y enseguida nota que la risa se le queda torcida. Torrente maneja muy bien esa zona de malestar: sabe que la mezquindad puede ser ridícula y devastadora al mismo tiempo. En Pueblanueva, la épica se presenta despeinada, con cuentas pendientes y olor a ropa húmeda.
Al cerrarse, Los gozos y las sombras revela la verdadera ambición de Torrente Ballester: convertir la historia de Carlos Deza y Cayetano Salgado, la decadencia de unos linajes, el ascenso de un dinero nuevo y el retrato de una villa gallega antes de la catástrofe en una anatomía del poder filtrado en la vida diaria. Poder en el astillero, en la herencia, en el rumor, en la cama, en la Iglesia, en la política, en el apellido, en la mirada de los vecinos. Poder incluso en la pasividad, que a veces parece poca cosa y luego resulta ser una de las formas más eficaces de colaboración con el desastre.
Cinco estrellas, sin hacer demasiada ceremonia porque la novela tampoco la necesita. La Pascua triste cierra una trilogía mayor de la narrativa española del siglo XX con una mezcla muy difícil de amplitud social, mala leche, inteligencia moral y placer narrativo. No es una novela ligera, ni falta que le hace. Pide lectura lenta, pide memoria, pide haber vivido antes en Pueblanueva el tiempo suficiente para reconocer quién habla, quién calla y quién lleva dos libros fingiendo que solo pasaba por allí.
El señor llegó. Después el aire cambió. Ahora la Pascua cae sobre Pueblanueva como cae una persiana al final de un día demasiado largo. Y lo triste no es solo que un mundo se acabe. Lo verdaderamente triste es comprobar cuánta gente ayudó a apagar la luz mientras decía que estaba esperando el amanecer.
Os Prazeres e as Sombras, romance em três volumes — Vem Aí O senhor, Onde Os Ventos Mudam, A Páscoa Triste — decorre, durante os anos que antecedem a guerra civil espanhola, numa povoação costeira da Galiza, cujo meio de subsistência do povo é a pesca, feita em barcos que pertencem a uma família aristocrática — os Churruchaos — e a indústria, cujos estaleiros são propriedade de uma família de burgueses — os Salgados. De um lado está Carlos Deza (um Churruchao), O Senhor, regressado, após longos anos de ausência no estrangeiro, onde estudou psiquiatria; um homem que defende a pobreza, amante dos livros e da música que acredita tudo se resolver pelas palavras. Do outro lado está Cayetano Salgado, O Patrão que, com o poder dado pelo dinheiro, domina toda a gente e, se necessário, faz-se obedecer pelos punhos. E por todo o lado um conjunto de dezenas de personagens, representativas, não só, de uma época, de um país, mas da humanidade, da Vida que, com ligeiras alterações, são iguais em qualquer Lugar, em qualquer Tempo...
”Em Pueblanueva não se põe o pé em ramo verde, nem há razões para isso. Trabalha-se e faz-se o gosto ao amo, e o gosto do amo é que o povo trabalhe e que não se metam uns com os outros. Os beatos, na igreja; os socialistas, na sua sede; os borrachos, nas suas tabernas. Diz-se por aí que não temos liberdade. Que parvoíce! O povo continua a beber; diz-se mal do Governo quando vem a talhe de foice, e nas noites de calor a juventude fornica nos campos que é uma alegria. Haverá maior liberdade?”
São cerca de mil e trezentas páginas, que li compulsivamente, pela estrutura da narrativa e pelo enredo: uma saga familiar com heróis que, por vezes, são cobardes; vilões que também são generosos; loucos mais sensatos que os sãos; mulheres fortes e frágeis; amores não correspondidos; infidelidade; desejo; paixão; religião; um mundo...
A Páscoa Triste foi um magnífico final para a série Os Prazeres e as Sombras: o retrato de uma Espanha em tumulto, violenta e machista, onde a esperança e a rebelião surgem onde menos se espera.
Ballester é um mestre das palavras e sabe contar uma história complexa, fazer o retrato social de uma região e de uma época histórica, socorrendo-se de personagens multifacetadas e com densidade psicológica, cuja evolução seguimos ao longo dos três livros sem nunca nos cansarmos.
Tal como os precedentes, este foi um livro com passagens difíceis de ler, sem sentir uma grande revolta, sobretudo sendo mulher. Julgo que foi precisamente essa a intenção do autor, ao se auto-retratar em Carlos Deza – o homem evoluído mas abúlico que se vê sem querer de regresso à terra onde ainda reinam hábitos e valores quase medievais – e fazer de duas mulheres, as personagens verdadeiramente fortes da história. Uma história que suscita reflexão, educa acerca da história e fá-lo com ritmo, por vezes com muita ação mesmo, e o humor tão característico deste grande senhor da literatura galega.
Considerada una de las grandes obras literarias en castellano del siglo XX, la trilogía de Los Gozos y las Sombras a mí me ha gustado mucho. Es una obra que definitivamente merece la pena leer.
Puntos positivos: 1. La estupenda prosa, con abundantes palabras en desuso, algunas de las cuales todavía utilizan nuestros abuelos y otras que son típicamente gallegas, y que te transportan a los años 30. 2. La genial descripción del medio humano justo antes de la guerra civil española, la España profunda, el ambiente de los pueblos relativamente aislados y la meteorología lluviosa y oscura de Galicia. No es exactamente costumbrista, sino que va al fondo, retratando el espíritu pueblerino: envidioso, cotilla, primitivo, ignorante. 3. La importancia mítica de los paradójicos personajes, que hace que no puedas ser indiferente a su destino: el socialista que ejerce de amo del pueblo porque lo domina económicamente, el putón bueno, el intelectual abúlico auto-cortocircuitado.
Puntos negativos: 1. Las estupideces que tienen en la cabeza casi todos los personajes (excepto quizás Clara Aldán) contribuyen notablemente a retratar ese medio humano medio salvaje y lleno de oscurantismo de la España profunda, y quizá son imprescindibles, pero al cabo de tres libros llegan a cansar. Las estupideces incluyen el catolicismo -hay abundantes discursos absurdos de curas, que al principio resultan fascinantes (¿cómo podían razonar esas chorradas?) pero al final te hacen suspirar-. E incluyen también las estupideces psicoanalíticas del protagonista pasivo-agnóstico-nihilista (estupideces posiblemente compartidas al menos en parte por el autor). Al protagonista sencillamente no hay quien lo entienda y a menudo dan ganas de abofetearle. 2. Los diálogos son en general estupendos y vivos, pero en ocasiones se vuelven demasiado trascendentes para ser realistas y chirrían un poco, aunque en realidad son lo más atrayente de todo.
En resumen: es difícil de explicar, pero esto hay que leerlo.
El señor llega: cuatro estrellas Donde da la vuelta el aire: tres estrellas La pascua triste: cinco estrellas
La serie de tv es de principios de los 80. Tiene muy buena fama y puede disfrutarse gratis en la web de la tv pública española, aquí: http://www.rtve.es/television/gozos-s...
Considered one of the great literary works in spanish of the 20th century, the trilogy "Los Gozos y las Sombras" (The Joys and the Shadows) I liked it very much. It is a work that is definitely worth reading.
Positive points: 1. Great prose, with abundant words in disuse, some of which our grandparents still use and others who are typically Galician, and which transport you to the 30's. 2. The brilliant description of the human environment just before the Spanish Civil War, the "España profunda"[that part that is geographically less accesible and culturally backward], the environment of the relatively isolated villages, and the rainy and dark meteorology of Galicia. It is not exactly costumbrista [description of customs and manners]. It goes to the bottom, portraying the town spirit: envious, gossipy, primitive, ignorant. 3. The mythical importance of the paradoxical characters, so you can not be indifferent to their destiny: the socialist who exercises as the master of the people because he dominates economically, the good bitch, the short-circuited abulic intellectual.
Bad points: 1. The stupidities that almost all the characters have inside their heads (except perhaps Clara Aldán) contribute remarkably to portray that half-savage and obscure human medium of the España profunda, and perhaps they are indispensable, but after three books they tire you. The stupidities include Catholicism-there are plenty of absurd discourses of priests, which at first are fascinating (how could they reason that bullshit?) but in the end they make you sigh. And they also include the psychoanalytic stupidities of the passive-agnostic-nihilist protagonist (stupidities possibly shared at least in part by the author). The protagonist simply is un-understandable and you end wanting to to slap him in the face. 2. The dialogues are generally great and alive, but sometimes they become too transcendent to be realistic and grate a little, although in reality they are one of the most attractive things.
In short: it is difficult to explain, but it has to be read.
El señor llega: The master comes: four stars Donde da la vuelta el aire: Where the air turns around: three stars La Pascua Triste: The Sad Easter: five stars
The tv series is from the first 80's. It has very good reputation and can be enjoyed free on the web of Spanish public tv, here: http://www.rtve.es/television/gozos-s...
Tercera y última parte de la trilogía Los gozos y las sombras. En esta última parte se cierran los acontecimientos que se desencadenan con la llegada de Carlos Deza.
Es un Bildungsroman, una novela de desarrollo y evolución de Carlos Deza, un personaje incapaz de tomar decisiones, que se deja llevar por los acontecimientos y por las mujeres, y que será redimido por Clara Aldán. Tendrá que caer para que él la proteja y despierte de su apatía.
Clara es el personaje más interesante de la novela. Hace honor a su nombre por su transparencia, honestidad y falta de hipocresía. Es un personaje puro, pero será la víctima de las intrigas de Pueblanueva y el detonante final. Carlos la identifica como la heredera natural de Mariana por su fortaleza.
Cayetano aparece como el vencedor de la disputa y queda como amo y señor de Pueblanueva, sin nadie que confronte su poder. Su aparente victoria, sobre todo por la fuerza, es una derrota moral. Pierde a la única mujer que podría entenderlo. Además va a tener que vivir con su perdón y con el hecho de que salvó su vida gracias a las personas que supuestamente derrotó.
Los planes de doña Mariana parecen que fracasan. Nada ocurre como ella pensaba. El final está abierto a muchas posibilidades.
La novela termina justo antes de la guerra civil, así que la aparente paz que reina en Pueblanueva será de corta duración.
La conclusión es del narrador en cursiva, que presentó la primera novela y que hace alguna aparición a lo largo de la trilogía para situar los acontecimientos y en este caso para dar su opinión de lo que ha ocurrido. Se congratula de la marcha de los Churruchaos, pero es un final abierto. La guerra civil puede cambiar muchas cosas y revertir muchas situaciones.
La aparente derrota de Juan Aldán, su afán de venganza contra Cayetano y su cambio ideológico en un contexto de guerra civil puede cambiar las tornas. También la predicción de Carlos Deza sobre Germaine y su insistencia de dejar la casa a su disposición por si acaso la necesitase. Son situaciones que podrían significar el retorno de los Churruchaos.
Sublime final para una espectacular trilogía. Tenía miedo de que haber visto la serie de televisión antes ensuciara la experiencia de lectura, pero nada más lejos. Ha sido enriquecedor ya que los actores de la serie hicieron un magnífico trabajo y la ambientación era magnífica... Eso unido a la gran riqueza descriptiva del autor, ha hecho que sea una experiencia alucinante esta lectura.
‘La Pascua Triste’ es el colofón a una de las mejores trilogías que he leído. La rigidez moral de los personajes, la profundidad espiritual de algunos, las relaciones entre todos ellos, muy influidas por el entorno gallego rural del periodo inmediatamente anterior a la Guerra Civil, nos muestran un crisol donde existe conflicto entre el libre albedrio y el determinismo.
Este último se expresa en forma de una rígida estructura social donde se debe encajar o desaparecer, se debe hacer lo que los demás esperan de cada uno. Precisamente este es el motor de las historias que se cruzan, la resistencia a este determinismo, la resistencia de Carlos Deza, Clara Aldán y algunos otros personajes que luchan, cada uno a su manera, por no sucumbir al destino manifiesto que, bien desde el terreno amigo, bien desde el enemigo, les imponen.
El caciquismo, el progresismo, los bandos, las derechas, las izquierdas no dejan de ser expresiones distintas de este determinismo. Los ricos, los pobres, los sindicalistas, los del Frente Popular, los del Frente Nacional, los intelectuales, los que apenas saben leer y escribir, todos ocupan su puesto y mientras nadie se mueva de él, todo sigue, todo es atemporal, eterno, cierto, sencillo, todo lo contrario a lo que es la vida. Todo era así hasta que una serie de acontecimientos que empiezan en el primer libro y terminan en este último desatan un gélido infierno que viene descolocar todo para que al final, ¿todo quede igual? ¿O no?
Qué decir de la maestría de Gonzalo Torrente Ballester, su prosa, el uso del lenguaje, de términos que terminando el primer cuarto del siglo XXI ya se han perdido y puede que para los que nacieron en la era de Internet, ya no tengan sentido. Un privilegio poder leer sus obras.
Torrente cierra de manera muy adecuada su valiosa trilogía. Un final para mí inesperado, ya que imaginé que no sucedería tanto como se narró. Estupenda historia social que aquel que busque buena literatura querrá emprender. Me espera su Saga-Fuga.
Ok isto vai ser um bocado longo, por isso não terem paciência é uma posição bastante válida. No fundo, isto é só uma forma de eu refletir sobre estes três livros. Em primeiro lugar, a história é totalmente cativante. Os sítios, as personagens, os acontecimentos, tudo dá vontade de ler mais e mais. A mim interessou-me muitíssimo, acima de todas as outras personagens, o Carlos. o Carlos é um homem que pensa muito sobre as coisas, pensa a toda a hora, disseca a realidade com o cérebro, e é verdadeiramente cativante e interessante ver como ele se deixa quase que de parte dos acontecimentos, de fora, apenas a espectar. Ele tem um prazer imenso em apenas estudar os acontecimentos, as atitudes e ações das pessoas, e a partir dai compreende-las e perceber como elas se sentem (achei isto mesmo interessante porque também gosto de fazer isso). contudo, o Carlos tem dois problemas (problemas no sentido da própria personagem na história, e não erros do autor, antes pelo contrário): primeiro, ele é algo parecido a Fernando Pessoa, na medida em que também ele pensa muito sobre as coisas, tritura a realidade com o cérebro, e acaba por se perder no meio do seu pensamento. isto leva a que o Carlos consiga sentir muito pouco ao longo da história. Sempre que sente alguma coisa, isso tem de ser mediado pela razão, tem de ser pensado, tem de ser analisado, e de tão dissecado que é, acaba por se perder. por isso é que poucas vezes sabemos qual é exatamente o seu estado de espírito e o que sente em relação ao que o rodeia, e por isso é que só ao fim de 1400 paginas é que ele finalmente vai viver com ela, e mesmo assim, ainda que seja bastante percetível, em nenhum momento ele lhe diz que gosta dela, nem o narrador nos diz que o Carlos está apaixonado. quase que é impossível para o Carlos estar apaixonado, porque para isso seria preciso que ele se deixa-se reger por uma emoção e não pela razão, algo que ele não consegue nem sabe fazer. segundo problema: o facto de ele pensar tanto sobre as coisas, de querer tanto perceber tudo, e de, consequentemente, se perder no pensamento, acaba por fazer com que este não parta para a ação, nem o deseje fazer. O Carlos tem o destino de Pueblanueva nas mãos várias vezes, e poderia de facto ter mudado as coisas, mas não o faz. Algumas coisas são feitas por ele ao longo do livro, mas apenas para ajudar alguém específico de quem ele gosta mais. Ele nunca tenta verdadeiramente lutar contra o poder do Cayetano, algo que podia perfeitamente ter feito, e com sucesso (tanto que no fim a cidade fica na mesma). Outra coisa que me interessou muito foi a forma como o autor abordou a religião, no caso a cristianismo. há muito que se pode dizer sobre isso, mas em específico achei bastante interessante a forma como uma das personagens, D. Baldomero, olha para um quadro de cristo pintado por um frade. este afirma que o Cristo nele pintado fala como ele e acusa-o dos seus pecados (ele literalmente ardeu com a igreja toda porque não aguentava mais aquilo). pareceu-me mesmo estranho isto, ao início, mas depois fez me todo o sentido. aquilo que o autor nos pretende mostrar, é que ao olhar para Jesus crucificado, podemos sentir-nos acusados, por que de facto ele está ali apenas por nossa culpa. Aquilo que D. Baldomero sente é que Jesus lhe aponta o dedo, como se lhe dissesse: "vês? tu fazes a asneira toda, e quem paga sou eu. Eu, que nunca fiz nada mal, que sou perfeito, entrego-me e sofro isto tudo por causa dos teus pecados. A culpa disto é tua". jesus não diz nada, obviamente, porque é um quadro, mas ao ver aquela imagem, D. Baldomero é de tal forma impactado por esta realização de que Jesus se entrega e sofre por causa da sua baixeza, que até pensa que consegue ouvir Jesus a acusá-lo. Que forma diferente do normal, mas simplesmente impressionante, de olhar olhar para Jesus na cruz. É por estas e por outras que eu adorei estes três livros. ´ No geral, é um livro que nos ensina como é que são as pessoas, como é que elas funcionam, e, honestamente, só isso quase que já é suficiente para criar uma masterpiece. OK POR FIM FRASES FAVORITAS: -"Não sei se alguma vez sentiste a dor de gostares apaixonadamente de alguém que já não respeitas" pg 53 -"[cristo] Olha para mim, D. Carlos! Olha para mim e acusa-me! chamou-me assassino!" pg 138 -"Como poderíamos nós viver se tivéssemos em conta essas coisas, essas e outras? "Aquele que Me seguir não caminhará nas trevas"... Mas quem poderá segui-Lo? Essa é que é a questão" pg 139 - "sentia o coração desfalecido, mas em paz" pg 213 - "porque, na verdade, que faço eu senão destruir-me, dia após dia? Tu sais de ti próprio, encontras mentiras que te satisfazem, entregas-te a elas e destróis-te ignorando o que fazes. porque, se não o ignorasses, não sentirias desejos de te destruir ao veres-te perante a tua própria verdade". pg 75 Só bangers, como podem ver. se alguém chegou até aqui, recomendo a 100%.
Pueblanueva del Conde: un paisaje de ensueño con unos residentes de pesadilla. Hipocresía, cobardía y falsedad. En bucle. Unos personajes tan absurdos como complejos, con tantas aristas como sinrazones. Hay un momento en la novela en qué Carlos dice: “¡Si yo lograse entenderme!”, y es lo más acertado que alcanza a decir a lo largo de los tres libros, porque yo he cerrado este último sin llegar a conseguirlo tampoco. Ni a Juan. Ni a Baldomero. Pero lo he hecho con Clara, y con eso, me basta. Menudo personaje. Fantástico. Y fantástica lectura, que da un cierre muy adecuado a la esencia de la trilogía.
La última parte de esta trilogía supone un clímax en la historia de Pueblanueva algo más duro de lo que se pueda imaginar, pero sin dejar de estar un poco anunciado. Como se ve en los libros anteriores y este, el ecosistema donde se desarrolla la acción se rige por sus propias normas; por lo que, conociendo la España de la época nos acerca más a las motivaciones de sus personajes. No obstante, ellos siguen mostrando cierta complejidad; personalmente, creo que Clara cuenta con una riqueza excepcional, ni los dos hombres que abren la historia, ni el resto de personajes que terminan decorando este pequeño pueblo gallego cuentan con los matices con los que "carga" este personaje. El ritmo de la trilogía, igual de pausado que sus habitantes, destaca que no se trata de una historia costumbrista o un drama rural donde la principal fuente de contenido es la situación adversa que pueda darse, si no que Torrente Ballester deja claro cierto carácter filosófico y metafísico que atenaza desde el loco del pueblo hasta las cocineras de las casonas.
Tercer volumen y sigue siendo igual de interesante que los anteriores. Carlos se ve incapaz de ayudar al pueblo contra Cayetano, ya no tiene fuerzas, se ve como un fracaso, como un mentiroso. Los herederos de Mariana no quieren seguir con el negocio y les importa bien poco Cayetano. "¡Hoy no existen castillos, pero existen factorías industriales!¿Quién les dice a ustedes que una de ellas, al menos, no acabará por convertirse en el reducto del peor caciquismo?. Para mí Clara es la auténtica protagonista del libro, la única que se libra de la cobardía y de la hipocresía, pagando por la cobardía, indecisión de su hermano y de Carlos. El trato que se da a la mujer es asqueroso, Cayetano el chulo de todo el pueblo, los demás hombres riéndole las gracias, siendo ellos unos puteros o cornudos de Cayetano. Las mujeres todas unas beatas de boquilla pero en realidad todas unas putas, vendidas a Cayetano como carne. Al parecer el autor pertenecía a falange, algo inaudito con la brutal crítica que hace las tiranías y los fascismos.
E fin. Odieino moito. Alerta spoilers. No devir da triloxía, as personaxes van evoluíndo. E cando logra que lle collas certo cariño ata a Cayetano… o final volve convertelo nun tirano execrable. Pero os demais non axudan. A herdeira francesa non dá esperanzas. Juan é un jnútil e Carlos… un desesperante abúlico, sen sangue. Nin ao final, a pesar de que obxectivamente fai “o que debe”… mellora esa sensación. Faino cunha absoluta ausencia de iniciativa, case obrigado polas circunstancias. Só se salva Clara Aldán. A verdadeira esperanza. E é tráxico como lle cortan as ás. Que si, que é o lóxico: o triunfo do perfil industrial e a decadencia das familias dos pazos. O contraste dos gozos e as sombras. Será que son de finais “Disney”. Deixoume mal sabor de boca. O tempo dirá o pouso que me queda. Toca desintoxicarse de Torrente Ballester un tempo.
M'ha semblat una trilogia esplèndida, ambientada en els anys de la Segona República, abans de la Guerra Civil. El que més m'ha agradat és la construcció dels personatges. Alguns d'ells, els secundaris, són arquetips però els principals tenen tants matisos...he seguit la seva evolució amb gran interès i plaer fins el final de la narració. A part de la trama, que engresca i encurioseix en gran manera, em semblen molt valuoses les converses i discussions sobre temes com la religió, la política, els problemes socials, l'estudi dels caracters. Mitjançant descripcions i diàlegs el lector es pot fer una idea cabal (trista, depriment)de la vida en un poble de la costa nord de Galícia, que en aquells temps era una Galícia masclista, clerical, caciquista, empobrida... L'he llegit amb fruïció i admiració.
Un 3.6. Quizás es el que menos me gusta de los 3, pero como termina las tramas merece la pena leerlo. El final bastante interesante. Aun así, creo que la parte mejor es la segunda mitad del segundo libro. Los personajes son muy arquetípicos y planos y además tienen poco desarrollo a lo largo del libro. El personaje de Germaine es bastante penoso. Aún así, muchos de ellos se hacen interesantes, incluso los no menos positivos. Muchos personajes y situaciones parecen escritas para una serie de TV. En este libro sigue habiendo diálogos bastante aburridos, especialmente las conversaciones sobre Dios o psicológicas. En general, creo que vale la pena leer los libros.
Quizás vista desde el punto de vista de hoy en día resulta una historia anticuada cargada de cliches ( sacerdotes, apoderados, boticarios, borrachos)y algún que otro personaje muy planos ( como la hermana y la madre de Clara, o la heredera que viene de Francia) por no hablar del personaje de Cayetano que se aceptan con toda naturalidad sus brutalidades. Supongo que la vida de esos años eran tal cual las muestra.
Me ha parecido estupendo, Gonzalo es capaz de hacer críticas incisivas sobre la sociedad española sin despeinarse lo más mínimo y además son totalmente válidas hoy en día lo que me ha gustado mucho más.
Es el libro más duro de los tres, los personajes sufren mucho por esconder su naturaleza que al final termina por florecer.
El final me ha generado sentimientos encontrados por la dureza de algunas partes y por el cariño que les coges a los personajes y el destino que acaban por tener.
Gran final de la trilogía que me ha encantado y no pierde el ritmo en ningún momento. Me da pena despedirme de los personajes. Si no le pongo las 5⭐ como las dos partes anteriores, es porque el final no acabó de encantarme, hubo un suceso que no me gustó. Pero en general es una grandísima obra, de lo mejor que he leído de literatura española.
«Dicen por ahí fuera que no tenemos libertad. ¡Qué tontería! La gente sigue bebiendo; se murmura del Gobierno cuando sale a cuento, y en las noches de calor la juventud fornica en los sembrados que es una gloria. ¿Habrá libertad mayor? El que no esté contento, que se vaya»
3,5 estrellas. Extrañaré a Puebla Nueva Del conde y a todos sus habitantes, pero en especial a Clara que bajo mi punto de vista ha sido la más auténtica de todos.