This is a copy of the original book. In this series, we are bringing old books back into print using our own state-of-the-art techniques. Generally, these books are created from careful scans of the original. This allows us to preserve the book accurately and present it in the way that the author intended. However, as we are working with old material, so occasionally there may be certain imperfections within the text. We are so pleased to ensure these classics are available again for generations to come.
This was a surprisingly delightful read. Joseph Fouché is the unexpected avatar of his age: a Jacobin revolutionary who bathed in the blood of the Terror in all of its bestiality who became Napoleon’s feared, ennobled spymaster; and finally one of the ultimate saviors of the Bourbon restoration. Everything to all people, he remains an elegant and charming narrator of his own political history, so much so that one is often swept away by his neat explanations that make his memoir-apologia of the greatest events of the time seem like the only possible truth. Napoleon didn’t call him the craftiest man in the empire for nothing.
Memorias muy bien escritas, siguiendo el orden de la historia y sin entrar en temas personales. Se limita a su actividad política. Fouché ha encarnado el tipo de traidor, pero él le da la vuelta, al igual que hace Talleyrand en sus memorias, diciendo que actúa en cada momento en favor de Francia y el Estado. Critica muy severamente a Napoleón por la ejecución del conde de Enghien, por la invasión de España y por la campaña de Rusia. Incluso en los últimos tiempos insinúa que la salud mental de Napoleón era bastante mejorable. Gran superviviente, en la revolución vota a favor de la ejecución de Luis XVI, pasa a ser imprescindible para Napoleón primero como cónsul y después como emperador. Cae en desgracia varias veces por su juego a muchas bandas pero nunca cae del todo, igual que Talleyrand, a pesar de que Napoleón es consciente que lo traicionaba en cuanto podía. Y acaba de ministro de Policía de Luis XVIII. De Talleyrand habla con respeto por sus cualidades, aunque le tira algunas chinas en forma de acusaciones de corrupción y de pasar información a los enemigos. En realidad él también lo hacía, era la forma de jugar a varias banda e intentar sobrevivir siempre. Al igual que con las memorias de Talleyrand, me queda la duda si escribe de forma injustamente retrospectiva o bien realmente estuvo en contra de la invasión de España y la campaña de Rusia en tiempo real. Lo que dice el sentido común, y expone Fouché, es que si Napoleón se hubiera conformado con unas fronteras más modestas y realistas, el imperio napoleónico se hubiera podido estabilizar y durar muchos años. La tesis de Fouché es que esto no fue posible únicamente por la locura de Napoleón en la monarquía universal. Talleyrand mantiene en sus memorias más o menos la misma tesis. La realidad es que la Francia de finales del XVIII era la primera potencia, por encima de Inglaterra, en cuanto a potencia del ejército, ciencia y economía. Si Napoleón al principio representó el poner orden en la locura de la revolución y poner la maquinaria en marcha para el dominio europeo de Francia, también es verdad que si hubiera parado a tiempo la maquinaria de la guerra y se hubiera estabilizado un largo periodo de paz, seguramente el s.XIX no hubiera sido el del imperio británico sino del imperio francés. Estoy convencido que hoy se hablaría francés en la mayor parte del mundo, por encima del inglés. Napoleón tenía la nación más preparada de su tiempo y lo que acabó haciendo fue llevar a la carnicería y la muerte a varias generaciones de jóvenes franceses que hubieran podido colonizar América y Asia. Para completar el personaje me falta leer la biografía de Stefan Zweig y alguna biografía moderna. Talleyrand ha pasado a la historia como un gran talento y hombre de Estado con la debilidad de la corrupción y los vicios personales. Fouché parece que tiene su debilidad o fortaleza en el gusto de ejercer el poder, por encima de lealtades. Debió ser inmensa la escena de ver a Fouché dando el brazo a un anciano Talleyrand en la segunda restauración de Luis XVIII, cuando ambos cruzaban el salón en dirección al rey. 'Ahí avanza el vicio apoyado en la traición'
Me muero por leer más sobre este personaje. Sin duda la lectura de sus memorias sorprende por lo honesto de sus elucubraciones pero como todo personaje da la impresión de que las motivaciones eran distintas y que los episodios que relata han sido diferentes. Bueno, sobretodo si gustan de la historia