Novela corta que combina un poco de complot político con una crítica bastante fuerte a la burguesía mexicana, con sutiles referencias a la Biblia y la vida religiosa del México actual así como su tradición musical y la violencia que desafortunadamente se ha convertido en cotidianidad. La narración es fresca y fragmentaria, navegando entre distintos planos desde el narrador omnisciente que reconoce estar narrando una novela, hasta pequeñas notas de prensa que tratan de dar contexto a la historia. Esta novela tiene todo para ser una gran novela, pero a mí gusto no lo fue. No es que sea mala, solo que quedo corta a la hora de plasmar todo lo que el autor quería abordar en sus páginas. Como dice el dicho, "El que mucho abarca, poco aprieta".
La historia se centra en Adán Gorozpe, abogado y hombre de negocios quien adquiere una fortuna producto de su matrimonio (por conveniencia), con Priscila, mujer agraciada en su juventud, pero de trato grosero y apariencia deplorable. Tiene una amante, Ele, con quién puede desahogarse y un cuñado, Abelardo quien es un escritor frustrado que no lo bajan de holgazán en su familia. Un día en una reunión social conoce a Adán Góngora, oficial del gobierno y ponen en marcha un complot para sacarlo como candidato a la presidencia de la República. Este planteamiento suena bastante sólido, aunque me de la impresión de que es un cliché que ya está visto (o leído) antes. La ambientación, en la ciudad de México actual es buena aunque poco detallada y las reflexiones de los personajes los hacen creíbles, aunque un poco despreciables desde mi punto de vista (como cualquier gente que por su propio interés está dispuesto a sacrificar a los demás).
Mi problema con el libro es que desarrolla muy poco todo lo que plantea, los conflictos se dan y se resuelven sin pena ni gloria, no hay emoción, no hay clímax (quizá esa sea la intención, dada la banalidad y lo vacío que resultan los personajes, pensados así como sátira a las clases altas de la sociedad mexicana), y en base a eso mucho de este libro se vuelve innecesario (aunque no deja de ser interesante) y se transforma en "algo para solo pasar el rato" (de nuevo, tal vez esa es la intención). Pero a mí en lo particular me deja la sensación de leer algo inacabado, que pretendía mucho y nos entrega poco y no es que hubiera tenido expectativas del libro, pero es que todo se da y se resuelve de una manera tan efímera que parece sacado de la manga.
No es que no lo disfrutara, me hizo pasar un buen rato, solo que resulta tan vacío que me sorprende que haya salido de la pluma de Fuentes, quien criticaba los libros flojos y banales como este. No es malo, no es lo mejor, simplemente no fue nada, una nada bien ejecutada. Recomendado si quieres una lectura ligera y pasajera, con una crítica al poder y con referencias populares a la religión y a la música mexicana.