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Poemas en prosa (Poesía)

Poemas en prosa es el título de un grupo de poemas escritos por César Vallejo entre 1923 y 1929, reunidos por Georgette Vallejo, viuda del poeta, junto a otros poemas póstumos bajo el título de Poemas humanos (París, Les Editions des Presses Modernes au Palais Royal, 1939). Años después aparecieron por primera vez los Poemas en prosa en un grupo aparte, diferenciado del resto de los Poemas humanos, en la recopilación César Vallejo. Obra poética completa. Se trataba de la edición de Georgette para Francisco Moncloa Editores, 1968, al cuidado de Abelardo Oquendo. En este volumen se reprodujeron en facsímil los manuscritos originales, siguiendo esta división, así como los títulos de los dos poemarios, sugerida por Georgette. Otras ediciones prefieren reunir los poemas póstumos de Vallejo en un solo grupo, a excepción del poemario España, aparta de mí este cáliz, que fue publicado en vida del poeta. Poemas en prosa está formado por un conjunto de diecinueve poemas, aunque algunos de ellos están escritos en verso y fueron incluidos en un mismo grupo por haber sido escritos entre los años 1923 y 1929. Según Georgette, Vallejo escribió la mayor parte de sus Poemas en prosa entre 1923 y 1924, y los corrigió en 1929 y tal vez en años siguientes. Los Poemas en prosa están aún marcados por la estética de su poemario, Trilce, pero son a la vez una exploración de lo que serán los Poemas humanos. El uso de la prosa pretende dar un tono más coloquial al lenguaje.

56 pages, Paperback

First published January 1, 2008

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About the author

César Vallejo

321 books398 followers
César Abraham Vallejo Mendoza was a Peruvian poet. Although he published only three books of poetry during his lifetime, he is considered one of the great poetic innovators of the 20th century. Always a step ahead of the literary currents, each of his books was distinct from the others and, in it's own sense, revolutionary. Clayton Eshleman and José Rubia Barcia's translation of "The Complete Posthumous Poetry of César Vallejo" won the National Book Award for translation in 1979.

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Profile Image for jemamese.
33 reviews2 followers
January 30, 2022
he querido reconciliarme con la poesía hispanoamericana antes de dormir por del estrago que supuso ir de empalme al examen. Este tío es increíble y estos poemas en prosa son la leche. En cada página te hace sentir y pensar cosas muy distintas. Os pongo dos versos que me han gustado mucho porque escribir toda la obra en este párrafo no procede.
por favor, LEED ESTE LIBRITO

“Murió mi eternidad y estoy velándola”
“Perdió el rostro en el amor y no en el odio”
Profile Image for Alejandro Teruel.
1,382 reviews265 followers
October 13, 2017
Incluyo, a título de muestrario y gancho, algunas citas de cinco de estos poemas.

De La violencia de las horas:
Todos han muerto.
Murió doña Antonia, la ronca, que hacía pan barato en el burgo.
Murió el cura Santiago, a quien placía le saludasen los jóvenes y las mozas, respondiéndoles a todos, indistintamente: «Buenos días, José! Buenos días, María!»
Murió aquella joven rubia, Carlota, dejando un hijito de meses, que luego también murió a los ocho días de la madre.
Murió mi tía Albina, que solía cantar tiempos y modos de heredad, en tanto cosía en los corredores[...]
Murió un viejo tuerto, su nombre no recuerdo , pero dormía al sol de la mañana, sentado ante la puerta del hojalatero de la esquina.
Murió Rayo, el perro de mi altura, herido de un balazo de no se sabe quién.
[...]
Murió en mi revólver mi madre, en mi puño mi hermana y mi hermano en mi viscera sangrienta,
los tres ligados por un géñero triste de tristeza, en el mes de agosto de años sucesivos.
[...]
Murió mi eternidad y estoy velándola.
De El momento más grave de la vida:
Un hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida estuvo en la batalla del Mame, cuando fui herido en el pecho.
Otro hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida, ocurrió en un maremoto de Yokohama, del cual salvé milagrosamente, refugiado bajo el alero de una tienda de lacas.
Y otro hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida acontece cuando duermo de día.
Y otro dijo:
—El momento más grave de mi vida ha estado en mi mayor soledad.
Y otro dijo:
—El momento más grave de mi vida fue mi prisión en una cárcel del Perú.
Y otro dijo:
—El momento más grave de mi vida es el haber sorprendido de perfil a mi padre.
Y el último hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida no ha llegado todavía.
De No vive ya nadie:
—No vive ya nadie en la casa —me dices—; todos se han ido. La sala, el dormitorio, el patio, yacen despoblados. Nadie ya queda, pues que todos han partido.
Y yo te digo: Cuando alguien se va, alguien queda. El punto por donde pasó un hombre, ya no está solo. Unicamente está solo, de soledad humana, el lugar por donde ningún hombre ha pasado. Las casas nuevas están más muertas que las viejas, porque sus muros son de piedra o de acero, pero no de hombres. Una casa viene al mundo, no cuando la acaban de edificar, sino cuando empiezan a habitarla. Una casa vive únicamente de hombres, como una tumba. De aquí esa irresistible semejanza que hay entre una casa y una tumba. Sólo que la casa se nutre de la vida del hombre, mientras que la tumba se nutre de la muerte del hombre. Por eso la primera está de pie, mientras que la segunda está tendida[...]
De El momento en que el tenista:
En el momento en que el tenista lanza magistralmente
su bala, le posee una inocencia totalmente animal;
en el momento
en que el filósofo sorprende una nueva verdad,
es una bestia completa.
Anatole France afirmaba
que el sentimiento religioso
es la función de un órgano especial del cuerpo humano,
hasta ahora ignorado y se podría
decir también, entonces,
que, en el momento exacto en que un tal órgano
funciona plenamente,
tan puro de malicia está el creyente,
que se diría casi un vegetal.
¡Oh alma! ¡Oh pensamiento! ¡Oh Marx! ¡Oh Feüerbach!
Una línea llamativa del poema, He aquí que hoy saludo con su "h" de más atravesada:
El tiempo tiene hun miedo ciempiés a los relojes.
Profile Image for David Rojas.
190 reviews23 followers
August 27, 2025
La familia rodea al enfermo agrupándose ante sus sienes regresivas, indefensas, sudorosas. Ya no existe hogar sino en torno al velador del pariente enfermo, donde montan guardia impaciente, sus zapatos vacantes, sus cruces de repuesto, sus píldoras de opio. La familia rodea la mesita por espacio de un alto dividendo. Una mujer acomoda en el borde de la mesa, la taza, que casi se ha caído.
Ignoro lo que será del enfermo esta mujer, que le besa y no puede sanarle con el beso, le mira y no puede sanarle con los ojos, le habla y no puede sanarle con el verbo. ¿Es su madre? ¿Y cómo, pues, no puede sanarle? ¿Es su amada? ¿Y cómo, pues, no puede sanarle? ¿Es su hermana? ¿Y cómo, pues, no puede sanarle? ¿Es, simplemente, una mujer? ¿Y cómo, pues, no puede sanarle? Porque esta mujer le ha besado, le ha mirado, le ha hablado y hasta le ha cubierto mejor el cuello al enfermo y ¡cosa verdaderamente asombrosa! no le ha sanado.
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