Esta novela, bastante corta, la encontré en uno de mis libros de la escuela. Sentí la curiosidad por leerlo y pues fue una buena lectura de alrededor de dos horas.
Obviamente, es un diario, en el que Isabel nos cuenta su vida y sus sospechas de ser un ostión proveniente del planeta de los ostiones. Me pareció, fuera de lo del asunto del ostión, una forma de expresar un tipo de vida en México. La narración da a entender que "la tía Belly" vive dentro de una familia muy bien acomodada en Coyoacán. De lo demás, pues creo que vive lo típico que le pasa a una chica de dieciséis años, amor, desamor, amigos, familia, deseos, añoranza de algo, y sobre todo, es una chica que busca encontrar su camino.
Lo de las enfermedades en los personajes, para llegar más al lector, poco a poco se vuelve muy cansado, pero a pesar de que la autora supo darle el lugar a la enfermedad no dejará de ser el más nuevo y reciente cliché de los libros destinados a los jóvenes. Tal vez lo hacen para mostrar la fragilidad de nuestra existencia y que no somos invencibles. Lo innovador es que Flor Aguilera no usa una enfermedad muy común, me pareció original poner y plasmar la enfermedad de Isabel como algo desconocido, o algo que existe, pero pocos hablan de ello. Eso es lo que rescata la enfermedad del profundo cliché en el que pudo haberse sumido la historia.
El final me parece bueno. Las cosas se ponen emocionantes justo al final, e Isabel lo sabe, sin embargo el final da a entender que la lucha entre Isabel y su enfermedad apenas va a empezar.