Inencontrable durante tanto tiempo y ahora rescatada por Alfaguara, Largo noviembre de Madrid es -desde su aparición primera, en 1980-una de las obras mayores de entre las inspiradas en la guerra civil española. Juan Eduardo Zúñiga ha huido en ella de la rememoración épica tanto como de la certificación objetiva de la Historia. Así, en todos los relatos incluidos en el libro se muestran aquellas zonas de lo real que dan a lo cotidiano su verdad más honda: cuadros familiares, un encuentro amoroso, el temor a la desposesión, la traición, el hambre, la lealtad y la muerte. Cada cosa y cada gesto se interpretan en su más íntimo sentido desde el recuerdo que surge por igual del horror y la esperanza, es el valor y el miedo de quienes viven la guerra no en la lucha elemental del campo abierto, sino en la sombría realidad de la vida que, a pesar de todo, continúa.
Mira, de verdad, en qué momento. Para largo, esto. Menos de 200 páginas que se hacen como más de mil. Torpemente pretencioso, pretenciosamente lírico, líricamente tedioso, tediosamente repetitivo, repetitivamente señoro... podría seguir así durante más páginas que el propio libro, pero qué necesidad. Hay que saber parar, Juan Eduardo. Que acaba dándome igual lo que le pase a ningún personaje, que son todos iguales. Y usa puntos, que van al mismo precio que las comas, Juan Eduardo.
Realmente mal escrito. Intenta una composición innovadora, pero es farragosa, difícilmente inteligible, pretendidamente poética. Una de las peores cosas es la reiteración en el leísmo, y lo que es peor, el laísmo. Un analfabeto castellano no hablaría peor que lo que escribe este señor. Los relatos carecen de interés, de pulso dramático y podrían estar situados en la guerra civil española o en cualquier otra.
Por suerte, Amazon permite devolver los libros. Me paso a valores seguros y no vuelvo a hacer caso de recomendaciones de libreros.
Algunos me han gustado mucho y otros tenían una narración tan complicada, tan pesada y unos saltos temporales tan inesperados e inexplicables que creo que no los he entendido. tampoco pasaría nada por darle un nombre a cada personaje para saber de quién estamos hablando...
Historias de vida, de un bando y del otro son los que podemos leer en Largo noviembre de Madrid, que indagan en las circunstancias y en los sentimientos de quienes vivieron ese tiempo tan innecesario, un tiempo de lucha por las ideas y banderas. Son por tanto unas historias que nos conminan a tomar conciencia, a recordar siempre de donde venimos, sin fraudes ni engaños.
Relatos ambientados en las vidas de los contendientes a la sombra de las batallas. Ríos Rosas, glorieta de Quevedo, Bravo Murillo, Princesa... nuestras calles madrileñas son testigas diarias de lo que se vivía y moría entre bombardeos y disparos.
Estamos en noviembre de 1938. Madrid está hambriento, frío y cercado por las tropas nacionales que, sin pausa, bombardean el frente situado en las primeras calles de Moncloa.